RECORDATORIO

Más de una vez nos ha pasado que un día cualquiera y sin motivos aparentes, nos encontramos enfermos y entonces clamamos a Dios por sanidad.

Cuando ese tiempo pasa, retomamos nuestra vida con toda naturalidad y nos afanamos por nuestros problemas, nuestro trabajo y con nuestras necesidades.

El olvido de la enfermedad es muy rápido, casi tan rápido como el olvido en el que dejamos al Eterno cuando le clamamos por nuestra salud y por recuperarla pronto.

Podríamos afirmar que somos muy rápidos para el olvido y muy poco dados para reconocer que la salud de la que disfrutamos se la debemos como todo, a nuestro Dios. El recordatorio de la enfermedad… dura muy poco.

Y por qué ese olvido? Sin duda esta es la gran cuestión, la facilidad que tenemos para dejar atrás las cosas desagradables y con ellas a quién una vez más nos ha solucionado el problema que atravesamos.

Cuando nos levantamos al iniciar el día deberíamos de pensar que ese simple hecho es todo un acontecimiento que ha sido permitido por el Señor, para que lo honremos un día más.

La fragilidad de nuestra memoria espiritual es nuestra responsabilidad, porque sin memoria corremos el riesgo de perder nuestra identidad de creyentes y lo más importante: Olvidarnos de Dios.

Salmos 77:11
Diego Acosta García

LOS GOBERNANTES

 

Las cuestiones relacionadas con la política son siempre conflictivas porque enfrentamos o confrontamos nuestros pensamientos con los de otras personas.

Es evidente que se trata de algo natural, porque por el hecho de que hemos sido creados diferentes y joyas únicas, es lógico que tengamos pensamientos y conceptos distintos.

En todo lo que tiene de grandioso este concepto de que somos seres únicos, los hombres no sabemos valorar lo que eso significa y por eso en lugar de aceptarlo como natural, lo transformamos en conflictivo.

Como podemos superar esta situación? Entendiendo que la diversidad de la creación del Eterno, es la que permite que su Plan para los hombres pueda cumplirse.

Con este concepto fundamental, podemos llegar a la conclusión que las cuestiones políticas siempre nos llevarán a confrontar, porque tarde o temprano estaremos frente a personas que piensan diferente.

Lo sabio será que cuando esto ocurra, recordemos que todo está bajo la Voluntad Soberana de Dios y en consecuencia, también la consagración de gobernantes.

Es Dios quién permite que tengan el poder terrenal para administrar las instituciones de los hombres y en esa seguridad, debemos orar por ellos y no confrontar por ellos.

Romanos 13:1

Diego Acosta García

 

DAR LAS GRACIAS

Los seres humanos tenemos la tendencia a imaginar grandes situaciones que nos tienen por protagonistas principales, dejando que nuestra mente gire en forma vertiginosa.

Con tanta grandiosidad y con tanta imaginación sobre lo irreal, dejamos de percibir otras situaciones absolutamente reales y preciosas desde la perspectiva espiritual.

Perdemos la perspectiva de aquellos momentos que Dios en su infinita Misericordia nos regala todos los días y dejamos que se marchiten como flores cortadas.

Una vez más nos debemos preguntar: Por qué nos ocurre esto? Simplemente porque nuestra imaginación queda descontrolada en lugar de someterla a la autoridad de Jesús.

Nuestra mente nos lleva a las emociones y a los sentimientos, que son los peores consejeros que podamos tener, porque se nutren de nuestros elementos más primitivos.

Sin embargo Dios nos sigue regalando momentos maravillosos, esperando seguramente que reacciones y nos demos cuenta que lo grandioso e irreal, no tiene que ver con su Amor.

Por esta razón aprendamos a agradecer los pequeños acontecimientos que nos toca vivir, sabiendo que son los que el Eterno ha preparado para que recordemos que lo bueno es enemigo de lo mejor.

Salmos 9:1
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: VENEZUELA REELIGE A SU PRESIDENTE

Hugo Chávez cuando finalice el último mandato que le confirió la ciudadanía de su país, cumplirá 20 años como Presidente, en uno de gobiernos más prolongados del continente.

El presidente obtuvo el respaldo de más del 54 por ciento de los votantes, en tanto que su adversario logró más del 44 por ciento. Con estos resultados culmina un proceso que tuvo matices controvertidos.

Chávez estableció la República Bolivariana con un discurso marcadamente escorado hacia la izquierda, mostrándose como adversario político de los Estados Unidos y rompiendo relaciones diplomáticas con Israel.

El candidato derrotado Enrique Capriles Radonski, un judío de creencia católica romana, admitió los resultados y formuló una declaración que tiene su carga espiritual.

Dijo: Para saber ganar hay que saber perder. Para mí lo que diga el pueblo es sagrado. El tiempo de Dios es perfecto y el tiempo de Dios llegará. Quiero decirles a los venezolanos que cuenten conmigo, estoy a su servicio.

Fuente: Press SM
Diego Acosta García

CLAMAR POR EL HERMANO

Las personas que continuamente estamos pidiendo oración por los hermanos que son perseguidos en distintas partes del mundo, algunas veces dudamos.

El origen de esta actitud es que nos planteamos lo que otros se puedan imaginar con relación a esta forma reiterada de clamar por quienes están pasando situaciones dramáticas.

La duda en definitiva se origina, en lo que pensarán otros hermanos de los que siempre pedimos oración por quienes no disfrutan de las mismas comodidades que nosotros.

Pero nos avergonzamos de esta forma de obrar, porque es evidente que aunque seamos los únicos que lo hagamos, es necesario orar por quienes en tierras lejanas viven angustiosamente.

En cierta forma estos pedidos de oración se originan en el convencimiento de que al cumplirse la Palabra de Dios, todos sufriremos persecuciones, hostigamientos a causa de nuestra fe.

Esta reflexión sobre los pedidos de oración a otros hermanos y para otros hermanos, en realidad los debemos hacer cada uno de nosotros y tan importante como eso, participar de ellos.

No nos podemos quedar en la actitud contemplativa o lastimera frente a los sufrimientos de hombres y mujeres que son atacados por mantener su fe en Jesús, en las más adversas circunstancias.

Salmos 72:12
Diego Acosta García

AYUDAR

 

Seguramente casi todos nosotros habremos vivido momentos tan singulares como son los de decidir si damos o no damos una ayuda a una persona que está pidiendo.

Se nos vienen a la mente varias reflexiones. Una es la de dar y es la que nos obliga a actuar, pero inmediatamente aparece la contradicción, cuando pensamos que uso le daría la persona al dinero que le entreguemos.

De esta manera seguimos caminando y aproximándonos hasta el lugar donde se encuentra quién está pidiendo y en la mayoría de los casos como no hemos resuelto el dilema, no le damos nada.

No por repetida esta cuestión tiene su manifiesta importancia. Es evidente que siempre que esté a nuestro alcance debemos dar a quién lo necesite, pues estaremos dando de lo que Dios nos ha concedido.

De donde nos surgen las dudas? Seguramente la respuesta que nos podamos dar no la vamos a encontrar fácilmente, por la sencilla razón que no será de nuestro agrado.

Creemos que la gran cuestión de dar o no dar, surge de nuestra actitud de juicio, porque pensamos que uso le dará la persona al dinero que le entreguemos, en lugar de pensar solamente que la estamos ayudando.

Una vez más la cuestión de juzgar a otra persona, nos debe recordar que con la misma vara con que lo hagamos seremos juzgados. Por esta razón, cuando tengamos oportunidad, ayudemos con alegría.

Salmos 94:17
Diego Acosta García

EL OPORTUNISMO

En cierta ocasión debatíamos acerca de la conveniencia de participar o no en una actividad que había sido propuesta por otra congregación y a la que habíamos sido especialmente invitados.

El debate se originó porque obviamente había dos posturas: Había quienes estaban decididamente de acuerdo en participar y porque había otros que no compartían ese criterio.

Las diferencias se centraban en una mera cuestión de oportunidad. Quienes querían participar no dudaban en hacerlo porque era una manera de dejar planteada la tan ansiada unidad.

El otro grupo esgrimía el argumento que quizás en el futuro próximo podríamos realizar en nuestra iglesia una actividad semejante y  apareceríamos como copiando la iniciativa.

Las posturas parecían cada vez más definidas y a pesar de que se trataba de una reunión de nuestra congregación, los ánimos se estaban agitando en demasía.

Surgió como siempre una reflexión impregnada de Sabiduría: Por qué no participábamos de la actividad que se nos proponía, dejando de lado la mezquina pretensión de ser los innovadores, obrándo como Jesús lo hubiera hecho?

La necesidad de aprovechar las oportunidades como se lo hace en el mundo, está muy lejos de la actitud de compartir y apoyar la obra de otros hermanos. Venció el tiempo de Dios, sobre el oportunismo.

Gálatas 6:10
Diego Acosta García

UN DÍA TRÁS OTRO…

Podríamos decir que uno de los mayores problemas que debemos enfrentar los humanos y los creyentes en especial, es el afán, el que nos domina en determinados momentos y nos hace perder la calma.

Tanto es así que nos sentimos obligados a recordar que por mucho que lo intentemos, el orden natural de las cosas no se altera y que un día sigue a otro, un viernes a un jueves, aunque no nos agrade.

Nuestro afán pretendería que del jueves pasáramos a un lunes aguardando una respuesta que suponemos que es vital para nuestro futuro y nos desgastamos en cavilaciones y también en ensueños.

Por qué nos pasa esto con el afán? La respuesta es bastante sencilla desde la perspectiva espiritual: Simplemente porque nuestra confianza en Dios se difumina según la intensidad de lo que esperamos.

Es tanta nuestra ansiedad que nos olvidamos de una cuestión fundamental: Dios está en el control de todas las cosas, es el Soberano sobre todo lo que ocurre.

Si solamente recordáramos esto, nos evitaríamos horas amargas con nuestro afán, porque sabríamos que todo está bajo la Autoridad del Eterno y que lo que tenga que ocurrir ya está determinado.

Aprendamos de las experiencias que vivimos, que el afán es un enemigo poderoso, al que solamente podremos derrotar si entendemos que Dios siempre nos dará siempre lo mejor, no lo bueno que pretendemos.
Juan 5:19
Diego Acosta García

LA PREDICADORA

Recordamos con amor a la señora mayor que un día irrumpió en un vagón de metro, en medio de la actitud displicente y aburrida de la veintena de pasajeros que viajábamos hacia el centro de la ciudad.

Con un gesto sereno y afable comenzó a distribuir un pequeño folleto en el que constaba un breve mensaje sobre Jesús y la Salvación y la dirección de una Iglesia.

La señora trataba de entregar en mano los folletos pero la mayoría de los pasajeros no aceptaron y entonces ella, ponía en el asiento vacío el pequeño folleto.

Cuando terminó de repartir sus mensajes volvió a donde había comenzado para recoger los folletos, que en muchos casos habían sido arrojados al suelo e incluso habían sido hechos un apretado bollo de papel.

Ella sin perder la sonrisa los fue recogiendo buscando la mirada de las personas para devolverles un gesto amistoso, en medio de la indiferencia exagerada de todos.

Todo esto ocurrió en el tiempo en que el convoy llegó a dos o tres estaciones. De todos los pasajeros solamente otra señora y nosotros tuvimos un gesto cordial con ella.

Lo que nunca olvidaremos fue la elocuencia de su silencio, la firmeza de su actitud y la mirada de calidez y amor que dirigió a cada uno de los pasajeros. Ella sin decir una sola palabra nos había dado el mensaje de Jesús.

1 Corintios 1:17
Diego Acosta García

APRENDAMOS A VALORAR

 

Los hechos cotidianos o aquellos otros  que por su importancia quedan registrados en nuestra memoria, siempre tienen la manifestación de Dios y por esa razón debemos considerarlos.

Los hechos cotidianos son todos aquellos que por su presunta pequeña trascendencia, pasan desapercibidos de nuestra atención y no reparamos en su significado.

Los importantes tienen el efecto de dejarnos complacidos o lo todo lo contrario, pero nos detenemos en lo puramente emocional o sentimental.

Es decir, lo cotidiano o lo singularmente valioso nos hacen perder la perspectiva de la presencia de Dios en cada uno de esos hechos y es en eso en lo que debemos pensar.

Tenemos la promesa de que Dios siempre estará a nuestro lado, que no nos abandonará nunca y sabedores de esa promesa, no reparamos que Su presencia es continua en nuestra vida.

Por eso no sabemos valorar los pequeños episodios cotidianos, donde recibimos la Bendición sobre cosas que nos gustan, que precisamos, que nos causan alegría.

Del mismo modo cuando nos ocurren cosas importantes nos dejamos llevar por el impacto que nos causan y no advertimos que también en ellas está la presencia Soberana del Eterno.

Es necesario que comprendamos que Dios está a nuestro lado en cada momento de nuestra vida y que por esa razón debemos agradecerle todo lo que nos ocurre. Aprendamos a valorar su Presencia.

Salmos 16:11

Diego Acosta García

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