COMO VIVEN?

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Escudriñando con rigor lo que ocurre a nuestro alrededor, podemos encontrar situaciones sorprendentes.

Por ejemplo: En un hospital pude apreciar como el dolor está más cercano y directo, máxime cuando afecta a seres queridos. Entonces parece que duele más.

Percibimos que el padecimiento del prójimo es más real y entonces recordamos cuando vivimos en nuestro cuerpo el rigor de la falta de sanidad.

Cómo modifica todo el dolor!

En algunas culturas acompañamos a los enfermos para ser atendidos en los hospitales. En otras, los enfermos van solos mayoritariamente, para buscar la solución al problema de sus cuerpos, que llamamos enfermedad.

En este último caso me puse a pensar por qué hombres y mujeres de todas las edades van solos a un hospital. Son más fuertes, son mejores, son superiores?

Creo que no.

Creo que se trata de una actitud diferente frente al dolor y a su significado. En algunas culturas lo asociamos directamente con la muerte y frente a ella con el miedo a que nos llegue la hora final.

Quienes van solos, pareciera que no tienen ese miedo y toman el final con naturalidad, formando parte del ciclo vital: Nacer, vivir, morir.

Es bastante difícil percibir en algunas personas el agobio que produce el miedo al dolor físico y la tremenda carga del temor espiritual ante la incertidumbre de la muerte.

Pero haciendo memoria de mi propia vida, recuerdo cuando estuve verdaderamente enfermo, en dos situaciones muy diferentes: Una sin Dios y otra con el Eterno en mi vida!

Sin la certeza del cumplimiento de la Promesa de Vida Eterna, es fácil experimentar la angustia por el dolor presente y por el futuro, porque no sabemos cómo será luego de la muerte.

Teniendo al Creador a nuestro lado, resulta tolerable el penar físico, porque sabemos que nos puede llevar al momento en que se iniciará la Vida prometida.

Puede que tratando de entender a quienes van solos al hospital, quizás no precisen compañía, como otros, porque en algún momento de su existencia alguien les habrá hablado de la Confianza que solo puede inspirar el Todopoderoso. Como a nosotros!

Diego Acosta

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DISPOSICIÓN

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Una de las más frecuentes acciones que se utilizan en el mundo son las motivacionales, que no son otra cosa que impulsar a quienes deben realizar determinadas tareas a que las hagan con un cierto margen de rigor o ampliando la visión, con eficacia.

La existencia de estas acciones demuestran en forma categórica que a la mayoría de las personas hay que motivarlas para que hagan lo que tienen que hacer, con un mínimo de diligencia.

Curiosamente estos comportamientos también se repiten en las congregaciones, acentuando una vez más la idea, de que cada vez más el mundo está influyendo en la Iglesia de Jesús.

Es más que evidente que siendo como somos, discípulos del Hijo del Hombre, no precisaríamos que se nos impulse, que se nos aliente a cumplir con nuestras obligaciones.

Tristemente advertimos que ese impulso motivacional es necesario, porque la indolencia y también la queja, son lugares comunes entre quienes integramos las congregaciones.

Hay quienes se consideran superiores a sus responsabilidades y por lo tanto las hacen a menos y cuando se deciden a cumplirlas, lo demuestran con mucha claridad.

De esta manera podemos comprobar que quién trabaja por obligación se queja por convicción!

No se tiene en cuenta que quién trabaja no está realizando una determinada tarea, sino que está sirviendo. Y cada vez que la cumplimos honramos al Señor.

Por eso es que resulta tan importante y tan agradable poder ver a muchos hermanos y hermanas, que no se sienten degradados por ningún trabajo que les sea encomendado y por el contrario los realizan con alegría.

Esta diferencia en la disposición, marca también niveles en el mundo y también lo hacen en la Iglesia!

De qué sirve la obra de unas manos que están condicionadas por la queja?

De qué sirve el esfuerzo que se considera sacrificio?

Estas preguntas son las que nos debemos hacer cuando declaramos con nuestra boca, que estamos dispuestos a servir y no a ser servidos, tal y como lo enseñó Jesús.

El Eterno no nos demanda sacrificios. Demanda nuestro corazón!

Y es en nuestro interior donde está o debería estar, la voluntad de servir con la misma humildad y mansedumbre , con la que sirvió el Señor!

Diego Acosta

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MIRAR O VER…

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Si reparamos en el significado profundo de algunas palabras comprobaremos también, como son nuestras actitudes como hijos de Dios.

Muchas veces miramos…casi con displicencia, dejando que nuestros ojos solamente perciban lo que resulta evidente, sin llegar a detenernos en ningún detalle.

A eso le llamamos mirar!

Ahora pensemos como era la actitud de Jesús con relación a todo lo que lo rodeaba, a todos los que lo rodeaban. En ningún caso el miró nada, pero si percibió con sus ojos otra cosas.

El estaba viendo a los hombres y a las mujeres que lo rodeaban como seres que precisaban de su ayuda, de su Amor, de su Misericordia y también de su palabra severa para corregir sus conductas.

Jesús percibía como era el interior de las personas, observaba, examinaba lo que se hacía y lo que se hablaba. Consideraba lo que estaba bien y lo que estaba mal y reflexionaba o advertía.

Y como obro en lo personal? Simplemente miro o me esfuerzo por ver?

La diferencia marca con rotundidad lo que tenemos en nuestro corazón, lo que hemos aprendido del Hijo del Hombre y lo que deseamos hacer con su Mandato.

Si solamente miramos, tal vez nos podamos sentir superiores ante quienes viven con tribulaciones, dificultades o han caído por ser débiles o por ser esclavos del pecado.

Si a las mismas personas las viéramos con la mirada intensa de Jesús, todo cambiaría, porque no habría sentimientos de superioridad ni de grandeza, ni de poder ni de gloria. Todo lo contrario.

Viendo al prójimo, podremos comprender en profundidad aquello que nos enseña la Palabra: LLorar con el que llora, sufrir con el que sufre… y por qué no, reír con el que ríe.

Dejemos de mirar lo superficial, lo mundano, lo frívolo y cambiemos la dirección de nuestra mirada. Si no lo hacemos dejaríamos de ver a un hombre como Pedro o a otro tan diferente como Pablo.

Tanto una cosa como la otra depende de lo que tengamos en el corazón. Oremos para que el Eterno nos conceda la Gracia de comenzar a ver la vida de otra manera. La personal y la de quienes nos rodean, de nuestro prójimo.

Así comenzaremos a comprender a Jesús y comenzaremos a ser mejores discípulos.

Diego Acosta

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O PODER DA CRÍTICA

 

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Tenho visto que estamos, mais do que nunca, vivendo em uma onda expansiva de críticas “construtivas”. Em todos os lugares, redes sociais, aplicativos, filmes, televisão, o que mais vemos são ensinamentos de como viver melhor. Todas as pessoas têm algo para ensinar, um segredo de vida para desvelar, uma fórmula para ter sucesso – o tal “pulo do gato” para conseguir êxito. Medimos e somos medidos pelo que fazemos, temos, vestimos, trabalhamos, estudamos, etc. Não ouvimos o que as pessoas falam com a mente limpa, escutamos com uma resposta ou crítica preparada.

E o que isso tem a ver com a nossa vida com Deus? Tudo!

Quando a Bíblia fala em Mateus 7: “Não julgueis para que não sejais julgados. Pois com o critério que julgardes, sereis julgados, e com a medida que usardes para medir a outros, igualmente medirão a vós” – se refere exatamente a isso: não fale dos outros, não critique, você sabe o que ele/a está passando? Como é a vida dele/a? E mais ainda, DA MESMA MANEIRA farão com você.

E o que criamos com isso? Uma roda-viva que não tem fim: eu falo/critico/julgo = serei falado/criticado/julgado = o outro será falado/criticado/julgado…e isso não tem fim, cria uma nuvem sobre a cabeça da pessoa que anda carregando um peso que não sabe nem de onde vem isso. No final, gera uma falsa condenação/acusação/culpa que um ser humano não pode carregar, gerando então a destruição/morte da alma.

Jó passou por uma enxurrada de palavras, conselhos e críticas “do bem” dos seus amigos e familiares. Estavam errados? Queriam o mal de Jó? Não, em absoluto; queriam “ajudar”. Mas o que ele precisava mesmo era apoio/amor/compreensão e talvez ajuda, não palpite ou o famoso: “falo para o seu bem”.

Quando “comentamos” sobre alguém, o que fazemos na verdade é JULGAR – “fulano está fazendo isso, mas acho que seria melhor assim”, ou então, “fulano não está vendo a realidade” – crítica “construtiva” que tem o poder de destruir.

“Façam aos outros o que querem que eles façam a vocês” – Mateus 7:12 – NTLH

Como você quer ser tratado?

Antes de falar de alguém, pense se você gostaria que fizessem o mesmo com você!

As palavras que saem da sua boca têm o poder de edificar ou destruir.

Pense antes de falar/comentar/criticar – vai edificar/ajudar/acrescentar?

Seja você o diferente no meio que vive, criando assim uma roda-viva que possa trazer vida!

Que o Espirito Santo nos mostre e possamos frear nossa língua.

Elié Ferreira

CONTRA MÍ…!

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Jesús nos advirtió con tremenda rotundidad:

El que no es conmigo, contra mí es;
y el que conmigo no recoge, desparrama.

La vigencia de estas Palabras, nos deben llamar a una urgente reflexión. Urgente por la necesidad que tenemos los hombres en este tiempo, de recordar los principios fundamentales que deben regir nuestra vida.

Está claro que la influencia del mundo sobre la Iglesia y sobre nosotros sus miembros, es cada día más importante, más profunda, más amenazadora.

Esto es posible porque en las congregaciones se piensa más en hacer un auténtico espectáculo, que en profundizar en el contenido de los Mandatos bíblicos.

Pensamos más en divertirnos y en divertir, especialmente a nuestros jóvenes, que en enseñarles todo aquello que deben ser los cimientos donde edificarán su futuro.

Una congregación divertida, entusiasta, animada, es sinónimo de atracción para que cada vez haya más personas que se sientan motivadas y complacidas con lo que se les brinda.

Tristemente no pensamos que una congregación que se desarrolla en esa dirección, se está apartando cada día más, de lo que es Verdadero.

Y lo más grave: De la verdadera y única misión de la Iglesia de Jesús. No estamos para divertirnos ni para agradar a nadie. Estamos para enseñar, hacer discípulos y llevar el Evangelio hasta los confines de la Tierra.

Haciendo esto estaremos expandiendo el Reino de Dios, si nos empeñamos en hacer lo contrario, estaremos abriendo las puertas de la Iglesia a las iniquidades del mundo, a su influencia y a su perdición.

Se puede pensar que con este criterio no resultará fácil atraer a las personas a Jesús!

No podemos ni debemos caer en estas especulaciones!

No podemos predicar sueños fantasiosos, frente a una realidad que nos muestra como el mundo propone y la mayoría acepta lo que es contrario a todo lo enseñado por Jesús.

Desde la igualdad del género, a la tolerancia a cualquier forma de pecado, todo es posible cuando se pretende suavizar o modernizar un Mensaje que es Único y de obligado cumplimiento.

Jesús nos advierte:

El que no es conmigo, contra mí es;
y el que conmigo no recoge, desparrama.

Y podemos terminar con sus propias Palabras:

El que quiera oír, oiga.

Diego Acosta

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EXIGENCIAS

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Con singular atrevimiento los hombres planteamos situaciones que están totalmente fuera de la lógica y la comprensión.

Una de ellas, es cuando reclamamos de Dios respuestas a nuestras preguntas, exigiendo más que pidiendo, tenerlas en el más perentorio plazo posible.

Esta actitud revela que no hemos comprendido ni la Majestad del Eterno ni nuestra verdadera dimensión como seres humanos.

El Omnipotente es la más alta expresión de todo lo que nos podamos imaginar, pero aún es mayor que nuestra más exuberante capacidad de proyectarlo.

Nada de lo que podamos pensar se puede asemejar a lo verdaderamente ES, tanto que ÉL mismo se definió como YO SOY EL QUE SOY.

Siendo esto así, como es que desde nuestra pequeñez tenemos el atrevimiento de exigirle respuestas?

Es evidente que no estamos en condiciones de exigir nada y mucho menos de plantearle la necesidad de que lo haga en los plazos que nos resultan ideales.

Esta posición es demostrativa de como los hombres nos comportamos con una soberbia rayana en lo tontería extrema, al dirigirnos a nuestro Creador.

Podemos exigir a Quién nos ha dado la Vida?

No es esta una tremenda falta de temor y temblor ante su Grandeza infinita?

Siendo como es Eterno, como es que le podemos plantear plazos temporales?

Lo tremendo de todas estas cuestiones es que en el fondo lo único que estamos poniendo en evidencia, es la total ignorancia que tenemos de la Divinidad y lo que es peor, que hacemos ostentación de ello.

No es Dios quién debe aceptar nuestros reclamos, sino nosotros acercarnos a ÉL con humildad y mansedumbre como nos enseñó Jesús, para clamarle para que derrame su    sobre nosotros.

Las respuestas que el Eterno nos tenga que dar llegarán en el tiempo perfecto, ni antes ni después. Por la sencilla razón que si llegaran antes de que tengamos la capacidad para asimilarlas, nos harían daño.

Y si llegaran después, sería algo imposible de imaginar, porque es el propio Dios el Creador del concepto de tiempo que nos ha sido dado como una Gracia a los humanos.

Aprendamos la lección y seamos hombres y mujeres que obramos con temor y temblor ante el Supremo.

Diego Acosta

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EL DÍA QUE…

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Los hombres nos hemos dado una cadena de certezas con las que vivimos, dándonos un margen de una cierta seguridad.

Nada nos resulta definitivamente seguro, pero nos hemos rodeado de cosas y de circunstancias, que nos alivian desde la perspectiva de la incertidumbre.

Quizás fuera por eso que los israelitas cuando abandonaron el cautiverio de Egipto se quejaron a Moisés de lo que les estaba sucediendo en el desierto.

Habían perdido la falsa seguridad con la que vivían y se encontraban frente a un grandioso episodio de sus vidas, pero que sin embargo los alteraba.

Reclamaron incluso con injusticia y hasta negando la verdad. Si ellos mismos habían pedido al Supremo que los liberara del yugo egipcio, por qué reclamaban volver al sometimiento?

Si nos acercamos desde una perspectiva personal a estos episodios narrados en el Libro de Éxodo, podremos advertir que hay muchas similitudes para analizar.

Es curioso como las cuestiones de la fe quedan de lado cuando se nos altera lo que consideramos la seguridad, la tranquilidad, la comodidad.

Es como si nos dijéramos: La Fe está muy bien, pero para este momento de mi vida estoy precisando otra cosa, algo que me devuelva esas certezas que me tranquilizan.

Y nos olvidamos de todo lo malo que ocurrió en nuestro pasado y de donde fuimos rescatados para darnos una nueva vida y lo más trascendente: La vida Eterna.

Incluso, confiamos en cosas que nos deberían abochornar porque revelan hasta que punto podemos llegar a caer en la idolatría de las cuestiones mundanas.

Pensemos: Cuando salimos a cumplir con nuestras obligaciones, no dudamos ni por un momento que tendremos el servicio del transporte público, que nos llevará hasta donde debemos ir.

De eso no dudamos, pero si somos capaces de dudar de quién nos ha dado la Salvación al no confiar ni en su provisión ni en su cuidado.

Jesús puede decirnos: Hombres de poca fe!

Y deberíamos aceptarlo sin ninguna clase de excusas porque es absolutamente real y verdadero que perdemos ante la menor dificultad, la confianza en quién todo lo puede, todo lo sabe.

Debemos humillarnos delante del Eterno y pedir perdón por nuestras actitudes y sobre todo, por hacer depender el grado de nuestra fe de las cuestiones mundanas.

Diego Acosta

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JUSTICIA Y MISERICORDIA

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Isaías, eleva un cántico de confianza acerca de la protección de Jehová, sobre Israel y también sobre su ciudad: Jerusalén.

Por extensión podemos asumir como propio este Cántico, por cuanto resume la actitud que debemos de tener ante la Gloriosa Majestad del Eterno.

Nadie como ÉL para guardarnos, guiarnos y finalmente darnos la vida eterna, en un proceso que tiene muchos puntos en común con la historia de Israel.

Desde los grandes momentos de unión con Dios, hasta los otros en donde se manifestó el espíritu de rebeldía, que es común a quienes formamos la especie superior de la Creación.

Isaías eleva su voz en el Capítulo 26 y específicamente desde los versículos 9 al 12, resume cuestiones esenciales vinculadas con la Justicia.

Muchos la entenderán y se volverán de sus caminos de maldad, pero otros se negarán a escuchar lo que Jehová nos manda a cumplir.

8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.

Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.

10 Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová.

11 Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.

12 Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras.

La Misericordia llegará junto con la Justicia, porque solamente quienes obedezcan al Todopoderoso, recibirán su Gracia.

Es tiempo de recordar que los grandes pasajes de la Biblia, serán referencias para los tiempos del fin que estamos viviendo.

Creer lo contrario es engañarse y nada hay más triste que el autoengaño. Fundamentalmente porque nos aparta de manera definitiva de las Promesas que Dios cumplirá en nuestras vidas.

Diego Acosta

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CORAÇÃO E MENTE

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“Acima de tudo, guarde o seu coração, pois dele depende toda a sua vida.” – Provérbios 4:23

“Não se amoldem ao padrão deste mundo, mas transformem-se pela renovação da sua mente…”, Romanos 12:2

O que difere entre os dois versículos?

Ontem fui dormir pensando no que a minha filha mais nova tinha escrito em um trabalho da faculdade – que ela se comparava com um beija-flor, a única ave que voa para trás, mas que tinha tomado uma decisão na sua vida e isso não tinha volta atrás.

E você me perguntará: O que isso tem a ver com esses versículos? Pois tudo!

Vemos várias vezes no Antigo Testamento a recomendação de guardarmos nosso coração e, no Novo Testamento não se faz essa menção. Por quê?

Porque no dia que entregamos nossa vida a Cristo, reconhecendo como nosso Único Salvador, o Espirito Santo entrou e tomou conta do nosso coração, GUARDOU! Isso é muito forte e muda nosso relacionamento com Deus. Isso é intimidade, unidade, pertencer, fazer parte. Vivemos no tempo da Graça, nosso coração já pertence a Deus, nosso centro de vida é Deus.

“E a paz de Deus, que excede todo o entendimento, guardará o coração e a mente de vocês em Cristo Jesus.” Filipenses 4:7

A paz guardará o coração porque JÁ É DELE – pertence a Deus, é Sua propriedade.

Mas – sempre tem um “mas” – como toda propriedade, casa, vivenda – precisa ser cuidada, limpa, renovada, restaurada constantemente.

Então é quando os dois versículos acima se completam, ou seja, não têm diferença de ação apenas de tempo – antes tínhamos acesso por sacrifício, dependíamos da força, e agora pela Graça, dependemos do Espirito Santo.

Nossa atitude é “não voltar atrás”, não deixar nossa mente ser contaminada, não voltar na “lata de lixo para ver o que tem lá”. Devemos estar continuamente buscando limpeza, renovação, restauração, transformação da mente para não contaminar o coração. Um telhado com goteira molha a casa e estraga parede, móveis, etc. Uma mente contaminada leva enfermidade para o coração.

De onde surgem os infartos? Principalmente de preocupação, estrese, ansiedade, nervosismo, etc., etc… tudo procedente da MENTE.

De onde surgem os conflitos? Onde entram as informações através de música, vídeos, conversa, flertes, malícia, perversidade, etc., etc…. na MENTE.

Coração guardado, mente transformada – vida que funciona, prospera, vai para frente!

Que, ao ler isso, você busque essa mudança de pensamento, de conceitos de vida; volte à raiz, limpe sua mente de sujeiras, de modismos que só levam à morte da alma.

Viva para ser quem Deus criou para que fosse!

Procure conhecer o seu Pai e identificar-se com Ele!

Elié Ferreira

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LA PREOCUPACIÓN

 

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En su Ministerio terrenal, Jesús puso de manifiesto la necesidad que teníamos quienes seríamos sus seguidores, de ser fieles y consecuentes con sus enseñanzas.

Obligatoriamente debemos de confiar en todo lo que anunció siendo Dios hecho Hombre, en el más grande episodio de la historia de la humanidad.

De allí que es necesario que analicemos todo lo que hacemos y todo lo que decimos, no desde la pequeñez de nuestra perspectiva de hombres, sino desde la perspectiva de la Majestad del Rey.

Cada vez que nos preocupamos por una situación, nos acercamos al Hijo del Hombre, porque resulta legítimo que hagamos un ejercicio de responsabilidad  personal.

En esto es lo que reconocemos nuestra condición de seguidores de Jesús: Ser responsables de nuestros hechos y de nuestras actitudes.

Esto es absolutamente legítimo!

Pero que ocurre cuando nos afligimos?

Parecen cosas muy parecidas, pero sin embargo son muy diferentes. La preocupación es un síntoma de que asumimos la parte que nos toca de una situación determinada.

Aflicción, significa que asumiendo esa responsabilidad, nos lleva al peligroso terreno de dejar de confiar en el Dios Todopoderoso y nos acercamos a la medida humana de buscar resolver con nuestras fuerzas lo que sea.

En eso consiste la gran diferencia entre preocuparnos y afligirnos!

El hombre o la mujer preocupados, revelan madurez espiritual y plena conciencia de la verdadera dimensión de cada uno y de la total dependencia que tenemos del Eterno.

El problema que afrontamos es grande, pero mayor es el que está con nosotros para resolverlo!

En cambio, el hombre o la mujer afligidos, solo buscan soluciones al alcance de sus fuerzas, desechando el Poder que el Hijo del Hombre ha manifestado que utilizará para resolver nuestras angustias.

Si somos capaces de mirarnos y de establecer nuestra verdadera dimensión, seremos capaces de entender quiénes somos y la medida de nuestra dependencia al considerarnos hijos de Dios.

Un hombre preocupado, una mujer preocupada, revelan la confianza que tenemos en Jesús. Un hombre afligido, una mujer afligida, solo muestran la pequeñez de su capacidad y la falta de comprensión para entenderlo.

Estemos preocupados, porque es legítimo. Pero no estemos afligidos, porque nos apartamos de Dios!

Diego Acosta