CONGREGACIÓN del SÉPTIMO MILENIO

ponceREFLEXIONES

SI LEEMOS SALMOS 101:6, VEMOS QUE DIOS NOS PIDE FIDELIDAD Y EL ANDAR EN SU CAMINO CORRECTO!
PUES SERÁ MUY DIFÍCIL SI NO CUMPLIMOS CON ESTOS REQUISITOS, PODER ESTAR CON UNA COMUNIÓN SANTA CON DIOS Y AL MISMO TIEMPO PODER SERVIRLE Y QUE NUESTRAS PETICIONES SEAN ESCUCHADAS!
HOY EL MENSAJE ES MAS SICOLÓGICO QUE ESPIRITUAL Y DIOS ES DIOS DE ESPÍRITU, PERO DEJÓ EL LIBRE ALBEDRÍO PARA QUE EL HOMBRE MANEJE SU PROPIA MENTE.
Y LE DIO A ELEGIR ENTRE CREER O NO CREER.
LA FE ES PARTE DEL CREER Y SI CREEMOS DEBEMOS SER FIELES Y OBEDECER A SU PALABRA!
ASÍ RECIBIREMOS TODAS LA BENDICIONES QUE DIOS TIENE PARA CADA UNO DE SUS ” HIJOS “

 

ES SABIDO, QUE TODA LA HUMANIDAD TIENE COMPLEJOS CON SU ESTÉTICA Y LA EDAD. Y NI HABLAR DE LAS ENFERMEDADES.
VOLVIENDO A LA ESTÉTICA Y LA EDAD, TE INFORMO QUE HAY UNA CREMA REJUVENECEDORA QUE SE LLAMA:
¡¡¡ NO PECAR !!!
NO ES PARA MEDITARLO ???

Pr. Hugo Ponce – Argentina

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gilabertLA COMPASIÓN PRODUCE ACCIÓN

Mateo 14:13:21

Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.
14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos. 15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer.
16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.

El Señor había recibido la noticia que Juan el Bautista había sido decapitado por orden de Herodes, la noticia le entristeció y decidió irse a un lugar desierto, deseaba estar a solas con sus discípulos, compartir con ellos y con el Padre, lo último que le apetecería era estar y hablar con gente. Sus planes no eran atender las necesidades de la gente, no tenía previsto ministrar, consolar, sanar, pero entonces miró, vio a la multitud y “tuvo compasión” y decidió posponer su propio descanso su tiempo a solas con los discípulos y con el Padre, aparcó sus planes, a fin de ayudar y satisfacer las necesidades de quienes sufrían. DEJÓ SU COMODIDAD Y APARCÓ SUS CIRCUNSTANCIAS.

Junto con Jesús estaban sus discípulos, las circunstancias eran las mismas, pero la diferencia era que los discípulos pensaban que aquella multitud no era responsabilidad suya. Pero Jesús va a enseñarles que sí que tenían una responsabilidad con ellos. Tal vez, los pensamientos de los discípulos podrían ser estos: nosotros no les hemos dicho que vengan, de hecho, teníamos otros planes que hemos tenido que interrumpir por culpa de ellos Además, nosotros no somos responsables de ellos, ya son mayorcitos y tendrían que haber pensado en lo que hacían, si ahora no tienen pan, es su problema y mejor que se vayan pronto o se quedarán sin cenar. Para respaldar ese pensamiento es importante recalcar que no fue Jesús quien buscó a la multitud, éstos oyeron que Él estaba allí y fueron a buscarle. Jesús y sus discípulos debieron navegar en línea recta, unos 9 km, la gente para llegar hasta donde se encontraba con sus discípulos debieron caminar unos 12 km.

Aquí estaba la diferencia con Jesús: la misma multitud que despertaba la compasión del Señor, era una molestia para los discípulos. Jesús, como el buen pastor, hacía suyo el problema de la gente, y si los apóstoles querían llegar a ser fieles seguidores de Jesús, tendrían que aprender este importante principio. Y nosotros también, porque esta forma de pensar que ellos manifestaron, no está lejos de nuestros propios corazones. Con cuanta destreza somos capaces de quitarnos de encima cualquier responsabilidad de hacer algo para ayudar a los demás.

Más intensa que la empatía, la compasión es la percepción y comprensión del sufrimiento del otro, y el deseo de aliviar, reducir o eliminar por completo tal sufrimiento. (LA COMPASIÓN PRODUCE ACCIÓN) “Dadles vosotros de comer”

Pr. José Gilabert – España

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PERDONAR ES POSIBLE

Estaba escuchando una entrevista a una mujer miembro de una Asociación de mujeres musulmanas y como hay un debate abierto en la sociedad a cerca de la prohibición del burka, escuché atentamente lo que decía la mujer.
Ante las preguntas del entrevistador ella se iba por la tangente llegando a decir que bastantes problemas tiene nuestro país como para pararse a hacer una ley en contra del velo que cubre toda la cara de las mujeres musulmanas. lourdes
Tengo que confesar que me indigné, “pero bueno si estamos con el corazón roto viendo lo que están haciendo en los países musulmanes a los cristianos” subió mi enojo ¿ Cómo se atreve a juzgar los problemas que tiene nuestro país si nosotros les acogemos y hasta pueden tener sus mezquitas? ¿ Pero cómo pueden decirnos en nuestra cara que no podemos poner leyes que coarten su libertad de religión? ¿ Permiten ellos en sus países que los cristianos lleven crucifijo?
Qué difícil es escuchar sin sacar nuestras propias conclusiones, escuchar sin juzgar sobre todo cuando estamos viendo como en algunos países musulmanes los cristianos están viviendo un genocidio, exterminación y sin posibilidad de defenderse, de esgrimir el argumento de que ellos se acogen a la libertad religiosa, ni siquiera tienen la defensa del organismo que se encarga de los derechos humanos porque en ciertos países los derechos humanos no son respetados.
Entonces vino a mi corazón este versículo: ( De tal manera amo Dios al mundo que ha dado a su único hijo para que todo aquel que en Él cree no se pierda más tenga vida ) Juan 3: 16; no pude dejar de exclamar ¡ Señor tú has muerto por cada uno de los seres humanos, también por los musulmanes, también por los genocidas, los asesinos, los que sacrifican a tus hijos!
E inmediatamente sentí la necesidad de pedir perdón a Dios por sentir lo que sentí cuando oí hablar a esa mujer musulmana, sentí vergüenza, rabia e impotencia porque yo no puedo juzgar lo que hace alguien que está ciego, más bien no debo juzgar, Dios me manda perdonar y amar, amar, amar.
De tal manera amó El, así tengo que ejercitarme yo en el amor. Jesús dijo: Oísteis que fue dicho: Amarás á tu prójimo y aborrecerás á tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos. Mateo 5: 43 al 48.

Que el Señor nos ayude.

Lourdes Díaz – España

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EL PRÓJIMO

Mateo nos revela en su Evangelio como los saduceos trataron de confundir a Jesús, tomando luego el papel de acosar al Hijo del Hombre los fariseos.

En realidad buscaban los fundamentos para poder enjuiciar a quién los discípulos identificaban como el Mesías.

Los fariseos entonces le preguntaron a Jesús por el gran mandamiento en la Ley y Jesús les respondió, como consta en Mateo Capítulo 22 versículos 37 al 40:

37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

38 Este es el primero y grande mandamiento.

39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Esta respuesta está basada en lo escrito en el Libro de Levítico, Capítulo 19, versículo 18:

18 No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.

Esta afirmación llamada con el nombre de Segundo Mandamiento, es el texto que se cita en mayor número de veces en el Nuevo Testamento.

Y nos preguntamos: Quién es el prójimo?

Jesús estableció que lo deberíamos amar como a nosotros mismos. El Hijo del Hombre estaba estableciendo el principio de la egolatría? Es más que evidente que esta absurda teoría no se sostiene en el contexto de la enseñanza del Maestro.

Pero, insistimos: Quién es el prójimo?

Quién es ese personaje tan importante para Jesús?

No cabe duda que se trata de aquellas personas que estando próximas a nosotros, no forman parte de nuestros afectos, no forman parte de aquellas personas que son nuestros amados.

El prójimo, tal vez sea ese hombre anónimo o esa mujer desconocida, que un día tenemos frente a frente y que precisa de nuestra ayuda. Y esa necesidad se origina en el hecho de que nadie tiene la intención de remediar su situación.

No sabemos quién es y mucho menos sabemos su identidad, pero tenemos la firme convicción de que la debemos ayudar.

Ese es el principio del amor al prójimo!

Recordando un ejemplo rotundo, imaginemos al buen samaritano que socorrió a quién nadie quiso socorrer.

No sabía ni quién era, ni de dónde venía ni a donde se dirigía, pero precisaba su ayuda y la dio por completo. Ese hombre al que ayudó el samaritano era el prójimo.

Puede ser el mismo hombre al que ayudamos a subir una escalera o la mujer a la que simplemente saludamos con una sonrisa, en una plaza sin nombre, un día cualquiera.

Incluso, el prójimo, podemos llegar a ser nosotros mismos el día en que precisemos ayuda y nadie nos socorra. Hasta que aparezca alguien con amor y nos tienda la mano que necesitamos.

Oremos por nuestro amor al prójimo, como nos demanda Jesús!

Diego Acosta – Alemania

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ENSEÑANZAS MAGISTRALES

En el torbellino en el que vivimos, pocas veces disponemos de tiempo para reflexionar sobre el legado que dejaron para el pueblo evangélico, los grandes maestros.
El ministerio terrenal de Jesús fue tan grandioso, que a lo largo de los siglos hubo quienes reflexionaron con auténtica Sabiduría sobre sus enseñanzas.
Ese legado parece haberse perdido en los pliegues de la memoria histórica, pero gracias a Dios, siempre hay quienes lo recuerdan con respeto y agradecimiento.
Uno de esos grandes maestros fue Georg Müller, que nació en Prusia en 1905 y enfermo como estuvo siempre y varias veces en condiciones extremas, el Eterno le concedió 93 años de existencia.

george-mueller1La vida de Müller es una enseñanza, para todos los que le sucedimos. Pero nos detendremos en una frase que la tomamos como una guía para nuestra vida de servicio al Señor.
Él dijo: El Mal comienza cuando el siervo procura tener riquezas, grandeza y honra en este mundo donde su Señor fue pobre, humilde y despreciado.
Los que nos llamamos hijos de Dios deberíamos reflexionar diariamente sobre esta cuestión que planteó Müller hace casi un siglo. Podríamos decir que se anticipó a uno de los grandes males que afectaría a la Iglesia del Señor.
El Cuerpo de Cristo, no solo sufre los ataques del mundo, sino que tiene grandes problemas en su interior. No solamente debemos combatir a los enemigos del exterior, sino también a los males que tienen sus raíces en las actitudes de quienes sirven al Señor.
La permanente lucha entre la dimensión espiritual y la material, se traslada también a la vida de las personas y de manera muy especial a la vida de quienes son los siervos de Cristo.
Por eso Müller expone con sólidos fundamentos espirituales la contradicción que existe entre quienes buscan obtener dinero, reconocimiento y buscan la honra de los hombres y lo que Jesús proclamó con sus hechos. No es un siervo fiel el que utiliza su condición para lograr beneficios personales buscando la prosperidad económica y el reconocimiento de los hombres que integran la sociedad, a la que supuestamente sirven.
La advertencia del maestro Müller tiene la contundencia de los ejemplos de su propia vida y por tanto resulta inobjetable. Si pretendemos llamarnos siervos, debemos serlo hasta sus últimas consecuencias.
Jesús siendo Dios fue como hombre humilde y manso. No reclamó la honra que le correspondía por ser Hijo del Hombre.
Si cada día pensáramos en esto, muchas cosas podrían cambiar. Entre ellas, el Cuerpo de Cristo. Recordemos con amor y consideración a los grandes maestros. Aunque sus palabras nos duelan!

Diego Acosta

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