DE QUE SIRVE?

El teólogo francés Pasquier Quesnel, escribió: De que sirve ser estimado del que no ve más que la obra externa, si uno es condenado por Aquel que ve las obras del corazón?

Este hombre nació en 1.634 y murió en 1.718 y su reflexión sigue teniendo vigencia a través del tiempo transcurrido, porque revela una Verdad que es completamente válida en nuestros tiempos.

Buscamos cada día el reconocimiento por lo que  creemos que somos, por lo que hacemos, por los méritos que nos adjudicamos y por los méritos que deseamos que los demás nos concedan.

En esa búsqueda nos agotamos hasta extremos inimaginables, porque estamos obrando con nuestras fuerzas, con nuestra capacidad y con nuestro empeño.

Podemos advertir entonces que estamos totalmente alejados del Camino que es Jesús, alejado de lo que nos enseñó y muy distantes de lo que debimos aprender.

Es necesario que seamos capaces de detener nuestro afán de vana gloria y nos centremos en lo que es nuestra vida, y entonces comprenderemos cómo podría ser de diferente, tan distinta y tan plena.

Quizás no obtengamos nunca el reconocimiento de nadie, pero si buscamos el reconocimiento de quién nos llamó para Salvación entonces sí podremos disfrutar de nuestra condición de hijos de Dios!

Gálatas 1:10
Diego Acosta García

EL JOVEN DAVID

Uno de los grandes hombres de la Biblia nos dejó una enseñanza tremenda cuando solamente era un muchacho, cuando todavía no había asumido la alta responsabilidad que habría de tener como rey.

Cuando solamente era un joven pastor preocupado por la manada que se le había encomendado, demostró que toda su confianza la tenía depositada en el Dios Único y Verdadero.

Podemos pensar que este joven vivió circunstancias excepcionales, pero si lo analizamos no son menos problemáticas que las que debemos de asumir cotidianamente.

Si el mundo en otros tiempos era difícil y complicado, en nuestros días casi podríamos presumir que los nuestros lo son aún peores, porque nos estamos acercando al principio del fin.

David siendo muchacho no tuvo ningún reparo en asumir el desafío que los hombres mayores, los mismos que lo hacían a menos, no eran capaces de enfrentar.

No es necesario que seamos ni temerarios ni siquiera valientes, es necesario que seamos hombres y mujeres con la misma convicción y certeza de David. Porque siempre habrá filisteos con quienes luchar.

Obremos pensando que es Dios quién nos guardará, nos protegerá y nos librará del mal, siempre que tengamos depositada toda nuestra confianza en su Grandeza Eternal. Tal y como lo hizo el joven David.

1 Samuel 17:45
Diego Acosta García

EL MOMENTO OPORTUNO

Una de las herramientas predilectas del enemigo de nuestra fe es jugar con nuestros criterios sobre determinados asuntos, como es el de buscar en forma permanente el momento oportuno

El momento oportuno es una trampa tan sutil como perversa porque nos lleva a esperar, a esperar en cualquier circunstancia en la que tengamos que adoptar una decisión.

Lo grave es que la espera a la que nos sometemos, no está relacionada con el mensaje de sabiduría que podamos recibir a través de personas que nos puedan guiar por el buen Camino.

La espera que nos parece adecuada es la espera que se origina en tratar de reconocer las señales de que por fin, el momento oportuno ha llegado a nuestra vida.

Este engañoso planteamiento nos puede llevar a la frustración, a la desesperanza y a la amargura, porque hemos perdido tiempo y esfuerzos con la vana fantasía de un tiempo específico que no existe.

La hora de las decisiones debe llegar a nuestra vida cuando recibamos la guía del Señor para obrar según su Soberana Voluntad y entonces y solo entonces podremos tener la plena seguridad de que estaremos haciendo lo correcto en el momento adecuado.

El momento adecuado no es el momento oportuno, es el momento de Dios!

Miqueas 7:7
Diego Acosta García

SENTIDO CRÍTICO

Uno de los rasgos de la personalidad de algunos hombres o mujeres es lo que denominamos  “sentido crítico” y lo destacamos de una manera muy especial. Alguien puede afirmar que nunca ha tenido “sentido crítico?

En algunas oportunidades utilizamos los argumentos relacionados con la justificación de actitudes que tal vez no sean las más convenientes ni las más provechosas.

Pero en otros casos, los críticos nos  atribuimos un cierto mérito pues nos  consideramos diferentes de las demás personas, que no son capaces de asumir actitudes parecidas.

Pero que es la crítica? Podríamos sintetizar sus fundamentos en pocas palabras: juicio, censura, murmuración. Cualquiera de estas expresiones encierra de por sí, una cuestión profundamente grave.

Hemos sido especialmente advertidos acerca de las consecuencias de los juicios, especialmente porque la vara con la que medimos será usada para medirnos.

La censura encierra el propósito de descalificar cualquier obra, decisión, trabajo o propuesta que realicen personas que están muy próximas, lo que puede originar conflictos potencialmente peligrosos.

La murmuración es tal vez la peor de todas las actitudes, porque se esconde en la cobardía del anonimato y deja sin defensa a las personas que son agredidas.

Tengamos cuidado con el “sentido crítico”. Si lo practicamos, debemos arrepentirnos urgentemente, pedir perdón y clamar por la Gracia y la Misericordia sobre nuestras vidas. Si fuimos sus víctimas, perdonemos!

Salmos 106.25
Diego Acosta García

UNA HISTORIA FAMILIAR

Un día el niño pequeño le pregunta a su padre: Por qué el abuelo no come con nosotros y está comiendo solo en la cocina? Porque el abuelo hace ruido cuando come y porque tira la comida cuando le tiembla la mano.

La hisotria continúa varios años después, cuando un día el padre visita a su hijo y su familia a la hora de la comida. Para su sorpresa advierte que la casa está en obras y que en el comedor hay una cierta confusión.

El padre le comenta a su hijo: No sabías que estabas de obra, que están haciendo en la casa? El hijo se miró con su esposa y y también con sus hijos pequeños y le dio la respuesta.

Papá, estamos ampliando la cocina para que cuando seas viejito tengas un lugar cómodo para comer. Y aquí termina la historia, que nos contaron hace bastante tiempo.

El hijo maltrató a su padre y con los años su hijo hace lo mismo que él, puede ser que resulte una historia amarga, desagradable, pero es una clara advertencia acerca de nuestros comportamientos.

Así como tratemos a los demás seremos tratados, como nos enseñó Jesús, así como juzguemos seremos juzgados, con la misma vara, con el mismo amor o con el mismo desamor.

Lucas 6:31
Diego Acosta García

COMO LEEMOS?

Probablemente la mayoría de nosotros dedica tiempo para leer la Palabra de Dios, es decir que forma parte de nuestros hábitos cotidianos que cumplimos con una cierta regularidad.

Todos sabemos que debemos de leer la Biblia porque fuimos enseñados a hacerlo, porque forma parte de esas obligaciones espirituales que debemos afrontar con firmeza y convicción.

Pero qué buscamos cuando leemos? Buscamos el conocimiento o la Revelación que el Señor puede concedernos para mejorar la comprensión de determinados pasajes?

Si buscamos conocimiento desde luego que es bueno e importante, pero más que eso debemos buscar la Revelación que el Señor puede darnos para comprender un determinado momento de nuestra vida.

La Revelación que nos viene a través de la Palabra nos ayuda para tomar decisiones correctas o para entender situaciones que estamos viviendo de la manera que Dios quiere que interpretemos.

Leer la Biblia no es solamente una obligación. Debemos transformar esos momentos que le dedicamos en un tiempo precioso donde nos acercamos a Dios para saber más de Él y para saber más de lo que quiere de nosotros!

Salmos 119:105
Diego Acosta García

EL PACTO

Es bueno que recordemos que el casamiento supone además de la fiesta y de todo lo que rodea con toque de mundano el acontecimiento, es también un  compromiso fundamental.

Es un Pacto que acuerdan un hombre y una mujer para enfrentar la vida futura siendo una sola carne,  por lo tanto debemos de tener siempre presente que es un auténtico mandamiento.

Dios nos ha creado y Él sabe que es lo bueno, perfecto y agradable para cada uno de nosotros, porque esa es su Voluntad hacia nosotros, por lo que sí ha creado el matrimonio es porque es lo mejor para las joyas de su corona.

Esto significa que cuando soplan los vientos de adversidad para la vida matrimonial, es el momento de tener presente que cuando nos casamos asumimos un Pacto.

Por tanto ese Pacto debe ser respetado tanto en los buenos como en los malos tiempos y el Pacto debe ser cuidado y debemos luchar por preservarlo, aunque debamos luchar contra nuestro orgullo o con nuestras razones.

Dios es un Dios de Pactos y el matrimonio es un Pacto que  Él estableció para que el hombre y la mujer vivan de acuerdo a sus normas, porque es lo mejor para nosotros!

Mateo 19:6
Diego Acosta García

SOPORTARNOS LOS UNOS…

Fuimos enseñados que amar al prójimo es un mandato fundamental y fuimos advertidos que amar al amigo es fácil y que lo difícil era amar al enemigo.

Del mismo modo soportar a un amigo o a un ser querido es fácil, lo difícil es cuando la persona a la que debemos soportar ni es nuestra amiga ni tampoco es un ser amado.

Soportar significa llevar una carga pesada o en otro sentido aguantar hasta con resignación algo muy difícil de sobrellevar, precisamente en todo esto consiste el acto de amor y también de justicia.

Hay personas que no nos gustan como hablan, de los temas que hablan ni siquiera de los momentos en que nos hablan, no nos gusta nada de ellas, pero sin embargo debemos soportarlas.

El amor se expresa por esa tolerancia que supera nuestra paciencia, que supera nuestra capacidad de ser amables o simplemente de ser más o menos educados.

No solo es amor sino también justicia, porque ser justo es ser entre otras cosas tolerantes con el prójimo, tal y como deseamos que los demás lo sean con nosotros.

Soportarnos los unos a los otros es un mandato que debemos cumplir, mucho más en los casos en que nos disguste el solo traer a nuestra mente la imagen de una determinada persona.

Soportarnos es un mandato, que tiene como único límite… el pecado.

Efesios 4:2
Diego Acosta García

FRIVOLIZAR LO SANTO?

Alguna vez hemos pensado que estamos más influidos por el mundo de lo que nosotros podemos llegar a aceptar? Qué es lo que nos está pasando con relación a esta cuestión?

La frivolidad es un sinónimo de superficial y eso es lo que parece que estamos haciendo con todos los temas, colocando en un mismo nivel a lo desdeñable con lo relevante.

Estamos convirtiendo poco a poco nuestra relación con las cuestiones importantes en algo muy parecido a las pompas de jabón, que son muy espectaculares pero inconsistentes.

Nos vamos acostumbrando a navegar en las crestas de las olas y nos alejamos de lo que verdaderamente importa y comenzamos a confundir lo vano con lo perdurable.

Vamos rompiendo los límites que separan las cosas del mundo con las cosas del espíritu y entramos en una especie de nebulosa donde todo es difuso y por eso más liviano de llevar.

La pregunta que nos debemos hacer entonces es: para esto es que fuimos escogidos hijos de Dios? Es para esto que fuimos llamados a formar parte de la familia del Creador?

No busquemos alivianar las cargas que son nuestra responsabilidad. El Espíritu nos ayudará a soportar todo aquello que debamos afrontar y dejaremos de frivolizar lo santo.

Salmos 51:10

DiegoAcosta García

NI ANTES NI DESPUÉS

Probablemente uno de los mayores dilemas que tenemos los hombres es el relacionado con el tiempo, seguramente porque nos cuesta entender nuestra breve vida y la condición de eternidad que distingue a Dios.

Muchas veces nos afanamos en cuidar cada uno de nuestros segundos y en otras malgastamos lastimosamente no solamente unos segundos sino hasta los días y los años.

Deberíamos aprender por dura que sea la lección que cada minuto de nuestra vida tiene mucha importancia, sencillamente porque se trata de nuestro paso por el mundo.

Si realmente pensáramos así le encontraríamos mucha más razón a la diaria lucha por tratar de ser mejores, de semejantes más a quién nos ha creado y de parecernos cada vez más a nuestro Salvador.

El tiempo es un regalo que Dios en su inmenso amor por nosotros, nos ha entregado para que podamos manejar con más eficacia el inexorable paso de las horas y los días.

Vivamos con intensidad cada minuto, lo que no significa que nos afanemos ni nos desvelemos por lo que vendrá, sino que nos preocupemos por lo que hacemos o dejamos de hacer en este día.

Podemos tener la completa seguridad que nada ocurrirá ni antes ni después de que Dios lo haya dispuesto y su Soberana Voluntad se cumpla sobre nosotros. Pidamos al Espíritu Sabiduría para entenderlo!

Levítico 26:4
Diego Acosta García

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