YO SI PUEDO…

Muchas veces nos encontramos frente a situaciones que superan largamente nuestras capacidades, nuestras más optimistas posibilidades y aún nuestros sueños más aventurados.

Son las ocasiones en los que muchos hombres y mujeres abandonan ante empresas que parecen irrealizables por las dificultades que presentan o por los sacrificios que demandan.

Son los momentos en los que nadie puede criticar a nadie, por abandonar antes de comenzar, por renunciar antes de iniciar cualquier empresa por lo difícil o gigantesca que resulta.

Entonces, por qué siempre hay alguien dispuesto a enfrentarse a esos retos que parecen imposibles para los hombres? Por qué siempre hay alguien que asume lo que otros declinan?

Las respuestas son bastante sencillas, porque están orientadas a saber que cada uno de nosotros debe ser consciente de sus capacidades y habilidades, debe ser conscientes de sus propios límites.

Pero también debemos ser conscientes de que nada de lo que intentemos lo lograremos o por nuestros esfuerzos o por nuestros méritos. Nada, ni siquiera las más pequeñas batallas.

Por tanto ante los grandes desafíos, aceptemos que el Espíritu Santo nos guíe y entonces no dudemos ni un momento, en aceptar los desafíos que se nos propongan. El Espíritu luchará por nosotros!

1 Samuel 17:47
Diego Acosta García

Y TE ALEGRARÁS…

Cuando leemos la Biblia y buscamos en ella la verdadera Sabiduría, nos podemos sorprender cuántos mensajes han estado ocultos a nuestra comprensión.

Esto ocurre cuando vemos la obra misericordiosa del Espíritu Santo que nos revela los tesoros escondidos, para que luego los llevemos como mensajes de Esperanza para otras personas.

Uno de esos pasajes que tal vez hayamos leído más de una vez sin percatarnos del significado profundo que tiene,  es el mensaje que Dios da a su Pueblo luego de la salida de Egipto.

Les dicta normas para las fiestas y de forma reiterada les dice: Y te alegrarás… Podemos pensar que ese mensaje estaba destinado para hombres y mujeres que vivieron en un determinado tiempo.

Y por qué no pensar que nosotros también hemos salido de un Egipto espiritual? Por qué no pensar la infinita Gracia de nuestro Dios que nos sacó del cautiverio espiritual en que vivíamos?

Podemos estar convencidos que cuando Dios nos sacó de las penurias de nuestro Egipto, también nos manda que estemos alegres, porque hemos pasado de la esclavitud a la Libertad.

Y esa alegría la tenemos que compartir con nuestra familia, con nuestros hermanos de fe, con las viudas y con los huérfanos. No dudemos que es Dios quién nos manda: Y te alegrarás…

Deuteronomio 16:14
Diego Acosta García

EL DRAMA DE LA AVARICIA

Cuando éramos niños se nos decía que un avaro era simplemente un señor codicioso que pretendía más de lo que en realidad debería de tener y se nos enseñaba que ese concepto de la vida estaba equivocado.

Solamente cuando llegamos a determinadas edades comenzamos a comprender el verdadero sentido de la avaricia y de lo que representa en la vida de las personas.

No basta con definir el término de que un avaro es que desea tener riquezas excesivas o ama el poder de una manera desaforada, no es suficiente esta precisión idiomática.

Si entramos a analizar la avaricia podremos apreciar cómo va transformando el carácter, la mentalidad e incluso la conducta de las personas.

El avaro cae en las miserias más profundas con tal de conseguir sus propósitos, se convierte en un mezquino, en un mentiroso, en un ambicioso que  todo lo justifica con tal de lograr sus objetivos de dinero y poder.

Sin embargo el avaro no sabe que todo lo que ambiciona no tiene ningún valor, porque lo que le llevó una vida conseguir lo puede perder en un minuto y entonces comprenderá la magnitud de su error.

Debemos aceptar con sabiduría lo que tenemos, sin compararnos ni establecer juicios sobre nuestra realidad y la realidad de los demás. Solamente así seremos verdaderamente humildes como el Señor.

Salmos 119:36
Diego Acosta García

NUESTROS PLANES

Es sorprendente con cuanta frecuencia elaboramos planes que nos parecen perfectos o rozando la perfección y que luego se van complicando hasta llegar a desaparecer.

Entonces nos preguntamos sobre las razones para que un plan tan minucioso no pudiera concretarse y nos rebelamos contra las causas que impidieron que se materializaran.

En esa actitud persistimos e incluso comenzamos una nueva y peligrosa fase de nuestra rebeldía, porque ahora la dirigimos no solo contra las razones sino contra el propio Dios.

No podemos llegar a entender porqué si hemos sido tan perfeccionistas en elaborar un determinado plan, porqué Dios no lo ha respaldado con su Gracia.

Iniciamos un debate interior que va saltando desde las esferas materiales a las espirituales, de lo que se concibe con nuestro raciocinio hasta lo que solamente se puede entender desde el Espíritu.

Pero no apreciamos lo evidente. En qué momento de la elaboración de nuestro plan consultamos a Dios? En qué lugar dejamos a Dios cuando nuestra inteligencia o nuestro saber hacer estaban trabajando?

Cuánto nos cuesta entender que lo primero es saber lo que Dios tiene para nosotros y luego elaborar los planes para ejecutarlo. Nunca debemos pedir a Dios que bendiga lo que nosotros hayamos dispuesto hacer.

Si obramos según nuestras decisiones corremos el riesgo no solo de enfadarnos sino de cometer graves errores en nuestra vida. Dios perdona nuestra arrogancia pero no nos libra de sus consecuencias.

1 Pedro 4:2
Diego Acosta García

SEÑOREAR O DAÑAR LA TIERRA?

Nuestros padres Adán y Eva recibieron el mandato de Dios de señorear sobre todo lo creado en la tierra, un mandato que lleva implícito la gran responsabilidad de la mayordomía.

Este mandato se prolonga a través de las generaciones  a todos los hombres y las mujeres que en distintos tiempos históricos habitamos la tierra.

Si observamos los resultados podremos afirmar que hemos sido malos mayordomos sobre todo lo creado y que además insistimos en seguir dañando la tierra.

Es tan grave la violación del mandato recibido, que hasta se han inventado artimañas supuestamente legales por las cuáles se cambian daños por dinero.

Los países que causan daño pagan a los países que por distintas razones no son contaminantes, con lo cual se establece una especie de acuerdo para seguir dañando el planeta.

Este perverso sistema lo único que facilita es seguir manteniendo las actuales condiciones, en las que progresivamente la tierra sufre la acción del hombre en su condición de máximo predador.

Por mucho que encontremos fórmulas más o menos ingeniosas, lo cierto es que los hombres y las mujeres estamos violando el mandato de señorear la tierra, que supone que seamos mayordomos fieles delante del Creador.

Debemos pensar que señorear la tierra es responsabilidad de cada uno de nosotros y la mayordomía que está implícita, es también una responsabilidad personal por la tendremos que responder ante Dios.

Génesis 1:28
Diego Acosta García

LA HORA DE LA PRUEBA

Hace algún tiempo alguien comentó que creía que estaba viviendo el tiempo de la prueba que el Señor nos pone y en esa afirmación estaba implícito el peso que constituía para él ese momento.

En el fondo este amigo estaba buscando el apoyo y la solidaridad de quienes estábamos a su lado, para que intentáramos hacer más llevadero ese enfrentarse con la realidad.

Me sorprendió cuando uno de los que escuchábamos el relato de los “porque” y de los “como” relacionados con la prueba, tuvo una palabra de sabiduría que siempre recordaré.

Le dijo: puedes estar muy contento porque esta prueba significa que Dios te tiene muy presente y de que te ama mucho, porque caso contrario no se estaría ocupando de tí.

Fue tan impactante este mensaje que nadie permaneció impasible y todos comprendimos que esa frase encerraba una profunda reflexión vinculada con las pruebas de Dios.

Nos quedó claro que el Señor siempre está atento a nosotros y así como en determinados momentos sentimos su Gracia en otros nos toca vivir su preocupación y amor por cada uno de nosotros.

Recordemos siempre en la hora de la prueba que nunca deberemos soportar nada que sea superior a nuestras fuerzas y que siempre en esos momentos su Gracia estará con nosotros.

2 Corintios 12:9
Diego Acosta García

LA TRAGEDIA DEL GÉNERO

Como se angustia nuestro corazón cuando escuchamos que ha sido muerta una mujer por quién había sido su compañero o quién lo era en el momento de la tragedia.

Como se angustia nuestro corazón, porque entendemos que la muerte de cada mujer es un poco responsabilidad de todos, porque no fuimos capaces de advertir la inminencia del drama.

Como se angustia nuestro corazón porque tarde comprendimos que pudimos haber obrado y nos callamos o nos desentendimos de una situación tormentosa.

De poco valen las explicaciones cuando están en juego la vida de personas, que viven el doble fracaso de haber apostado por la vida y de correr el riesgo de perderla.

Es necesario que asumamos como propia cada situación de la que somos testigos, para que la muerte no llegue a triunfar sobre un hogar, sobre una familia, sobre los hijos que se quedan sin madre.

Pensemos que la misericordia y el amor que se nos reclama para el prójimo, deben ser aplicados en estas situaciones donde las relaciones fallidas pueden desembocar en muertes sobrecogedoras.

Seamos parte del problema ayudando al que lo precisa con consejos sabios, con palabras meditadas, con humildad sin acusaciones. Seamos fieles al llamado de defender la Vida.

1 Tesalonicenses 4:4
Diego Acosta García

GUARDEMOS EL FUTURO

Los hijos son un preciado tesoro que se ha puesto en nuestras manos para que los cuidemos y los guiemos, pensando que serán ellos quienes nos sucedan como futuras generaciones.

La guía y el cuidado han cambiado según los tiempos pero nunca han dejado de ser una alta responsabilidad que debemos asumir con amor y sabiduría.

Los adelantos tecnológicos han puesto a nuestros hijos en el medio de una auténtica marejada de productos de todo tipo, que los influyen y los llevan a tener determinados comportamientos.

Los más simples y elementales cuidados nos deberían hacer preocupar por todo lo que llega a nuestros hijos, por todo lo que ven y por todo lo que oyen, así como nuestros padres hicieron con nosotros.

Ser desaprensivos en el ejercicio de nuestras obligaciones y tolerantes por comodidad o complacientes por mantener una supuesta armonía, nos pueden llevar a situaciones imprevisibles.

Especialmente cuando nuestros niños no tienen la capacidad de discernir por sí mismos acerca de lo que está bien o de lo que está mal, es decir con relación al bien y al mal.

El Señor Jesús dijo que debemos dejar que los niños se acerquen a Él y ese mandato establece que no ignoremos que Él es quién los recibe y es a Él a quién debemos de tener como referencia para nuestros hijos.

2 Timoteo 3:14-15
Diego Acosta García

VAMOS AL CULTO

Coloquialmente decimos que vamos a la Iglesia, cuando deseamos expresar  que vamos al Culto, especialmente los de los días domingos que son los más especiales.

De esta manera estamos asociando al lugar de Culto con la Iglesia, cuando en realidad se trata de dos cosas completamente diferentes si las analizamos desde la perspectiva bíblica.

El Señor Jesús luego de Pentecostés nos hizo depositarios del Espíritu Santo y por tanto a partir de ese momento nos convertimos en Su Iglesia y en ese sentido somos el Templo.

Distinto es el lugar de Culto porque bien puede ocurrir que el sitio físico donde se celebra, aunque sea un lugar que reúna mínimas condiciones materiales, pero sin embargo la presencia del Señor lo transforma divinamente.

Incluso debemos recordar que los lugares de Culto pueden estar cerrados, precintados o directamente prohibidos como ocurre en algunos países donde no existe la libertad religiosa.

Por tanto debemos entender que al ser nosotros Iglesia, lo somos en cualquier circunstancia y lugar, allí mismo donde nos encontremos por cuánto el Espíritu Santo está en nosotros.

Podríamos cambiar nuestra manera de hablar y en lugar de decir que vamos a la Iglesia, deberíamos afirmar que vamos al Culto. Estaríamos hablando con más rigor y acercándonos a la enseñanza de Jesús.

Efesios 3:17
Diego Acosta García

LAS ADVERTENCIAS

Cuando los discípulos le pidieron al Señor Jesús señales antes del fin, tuvieron como respuesta indicaciones precisas que son verdaderas señales que debemos reconocer.

Lo cierto es que muchas de esas señales se han repetido a lo largo de los siglos y cada generación las interpretó a su manera, valorando que estaban dirigidos para su tiempo.

Esto tiene que ver más que con el tiempo medido en años, con el tiempo de vida de las personas y por eso debemos vivir pensando en que el fin se acerca y por tanto debemos ser fieles con los mandatos recibidos.

Esta compleja relación entre el tiempo relacionado con el fin y con el tiempo relacionado con la duración de nuestra vida, nos debe llevar a la conclusión, que las señales del fin se relacionan con nuestras obras en la tierra.

Por tanto todas las advertencias que hemos recibido las debemos transformar en hechos que nos impulsen a vivir de una manera diferente, acercándonos cada vez más al modelo Supremo.

El Señor Jesús les dijo que habría acontecimientos muy importantes pero que no eran el fin, así que en nuestra vida habrá hechos trascendentes, pero que no serán el fin de los tiempos.

Los hechos trascendentes se vinculan con nuestro fin personal y en eso debemos entender como advertencia, que debemos prepararnos para el momento del Juicio. No despreciemos las advertencias.

Mateo 24:6
Diego Acosta García