INÚTIL

DEVOCIONAL

Con frecuencia me llamo inútil, ante la torpeza que tengo para realizar lo que comúnmente conocemos como tareas manuales.

Con esto estoy diciendo que reconozco mi falta de pericia para realizar determinadas obras, que en cambio para otros, son un verdadero deleite además de provechosas.

Puede ser que con el paso de los años la capacidad de escudriñar las situaciones va mejorando, porque hace poco me sorprendí con una conclusión acerca de estas cuestiones.

Soy verdaderamente inútil?

O es que declarándome inútil renuncio al esfuerzo de intentar hacer algo con mis manos?

Quizás sea algo parecido a lo que ocurre con el Mandato de evangelizar. Jesús nos mandó a todos a llevar el Mensaje de Salvación, aunque es justo reconocer que a algunos hermanos les dio un llamado personal.

Desde hoy, no me permito llamarme inútil, no por vanidad, sino para evitar el atajo de declararme inhábil, para no hacer lo que bien podría realizar. El peor de todos los engaños, es el que uno mismo se hace.

Salmo 25:18
ES – Mira mi aflicción y mi trabajo,
y perdona todos mis pecados.

PT – Olha para a minha aflição e para a minha dor
e perdoa todos os meus pecados.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com