A QUIÉN ALEGRAMOS?

Cada vez que hablamos lo hacemos con una intención, porque difícilmente hablemos sin pensar lo que decimos. O al menos eso es lo que se espera de nosotros.

Por tanto cuando hablamos seguramente estamos tratando de expresar nuestros pensamientos, nuestras ideas o nuestras emociones o sentimientos.

Distinto es cuando hablamos para expresar lo que entendemos que está bien o que está mal, lo que es bueno o lo que es malo, tratando de reflejar lo que dice la Palabra de Dios.

Pero qué ocurre cuando hablamos para halagar? Qué ocurre cuando hablamos para seducir a quién o a quienes nos escuchan? Qué ocurre cuando hablamos con segundas intenciones?

Creemos que nadie puede responder en forma negativa a estas preguntas, pues seguramente unos más y otros menos, todos hemos hablado con esos propósitos.

Seguramente nos olvidamos que Dios escucha lo que hablamos, aunque no nos dirijamos a Él, aún cuando no sea nuestra intención dirigirnos a Él con nuestras palabras.

Debemos recordar que Dios siempre nos escucha y que muchas veces habremos entristecido su corazón con nuestros dichos. Por eso antes de hablar pensemos: A quién alegramos con nuestras palabras?

Salmos 64:10
Diego Acosta García

EL PÉNDULO

A lo largo de los años hemos podido comprobar cómo los movimientos pendulares en la sociedad afectan gravemente sus comportamientos, hasta tornarlos imprevisibles y contradictorios.

El movimiento del péndulo es totalmente contrario al equilibrio, tan necesario para mantener actitudes que no vayan de extremo a extremo, de opuestos a opuestos.

Jesús dejó establecidas enseñanzas para los hombres que suponen un cambio de mente y una nueva manera de vivir, pero dejando siempre lugar a la coherencia.

Por esta razón debemos ser tan cuidadosos con la cuestión de los movimientos pendulares, para que no afecten ni pongan en duda los principios fundamentales con los que tenemos que vivir.

Por pretender ser generosos o buscadores de la libertad, es como se va permitiendo que hombres y mujeres que se niegan a reconocer que viven en pecado, se llamen cristianos.

Los principios bajo los cuales debemos de vivir son inamovibles, no están sujetos a cambios por la influencia de la sociedad. Todo lo contrario, los principios en los que creemos deben ser transformadores de la sociedad.

Que el péndulo no nos lleve a aceptar situaciones que son contrarias a la rotundidad de la Palabra de Dios. Vivamos fielmente nuestra condición de hijos de Dios y no nos apartemos de la senda estrecha.

Santiago 4:8
Diego Acosta García

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SÉPTIMO MILENIO: PRIMAVERA ÁRABE?

Con una cierta dosis de optimismo o con una cierta dosis de desconocimiento, hubo muchas personas que llamaron “primavera árabe” a los hechos que se produjeron en algunos países.
Esa supuesta “primavera árabe” según ellos era un comienzo promisorio de un proceso que permitiría la consolidación de la democracia en los países, donde fueron depuestos gobiernos tiránicos.
Estaban en lo cierto con estas afirmaciones? Estamos convencidos que los hechos demuestran de manera rotunda el error de apreciación, puesto que la democracia sigue siendo un propósito no conseguido.
Por el contrario, la consolidación de los “hermanos musulmanes” están llevando a esos países a confrontaciones radicales, puesto que se trata de imponer la ley islámica.
Esta pretensión conlleva a supeditar las leyes políticas a las leyes religiosas, que es una propuesta que de ninguna manera puede permitir que se intente el proceso democrático.
Por añadidura todo este proceso atenta contra la seguridad de Israel, que puede verse rodeada de gobiernos islámicas, que tienen el propósito de hacerla desaparecer como nación.
El último episodio ocurrido en Mali, donde un hombre y una mujer fueron cruelmente lapidados por vivir juntos sin casarse, desnuda el rigor y el carácter de la ley sharia, la ley del Corán.
Cada día más es necesario estar prevenidos frente a acontecimientos que tienen una apariencia, pero que la realidad está demostrando todo lo contrario.
Pareciera que en lugar de democracia lo que tenemos es una “primavera árabe”.

Diego Acosta García

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EL LUGAR DE DIOS


Reconocer nuestros errores nos ayudará a centrarnos en nuestros propósitos y especialmente a reencontrarnos en el Camino correcto y no el equivocado.

Demasiado frecuentemente caemos en la grave tentación de tomar decisiones o de solucionar problemas, desde nuestra propia sabiduría o con nuestras propias fuerzas.

Solamente cuando fracasamos, cuando advertimos que a pesar de nuestro voluntarismo  o de nuestra tenacidad, no encontramos ni las decisiones correctas ni las soluciones que esperamos, apelamos a Dios.

En otras palabras hasta que no fracasamos rotundamente, tratamos de ocupar el lugar de Dios porque pensamos que somos superiores o porque nuestra vanidad nos impulsa a hacer lo equivocado.

La comprensión que ocupar el lugar de Dios es mala para nuestras vidas, nos debe llevar al arrepentimiento por nuestra arrogancia y para poder recibir la Gracia del Perdón.

Todas las veces que estemos a punto de caer en esta tentación recordemos las consecuencias que debimos afrontar en el pasado, para que en nuestro futuro no haya más tristes experiencias.

Nunca olvidemos que Dios es el Soberano sobre todas las cosas y Soberano sobre nuestras vidas. Recordemos siempre que cuando Él ocupa su lugar, estamos bajo su Gracia y su Bendición.

Hechos 4:24
Diego Acosta García

LA OBSECUENCIA

Hace un tiempo advertimos la obsecuencia de un hermano con relación a quién era la máxima organización a la que pertenecíamos, porque era un caso verdaderamente extremo.

La obsecuencia parecía tener el único propósito de obtener ventajas de la pleitesía y de sus reiteradas manifestaciones, impropias de alguien que se llama hijo de Dios.

Este caso comenzó a ser conocido y esta persona obviamente, comenzó a  quedar en evidencia a raíz de sus continuos gestos hacia quién tenía las mayores responsabilidades.

Cierto día comentando el tema y sobre todo preocupados por el mal ejemplo para los jóvenes, alguien hizo un comentario que todavía recordamos.

La obsecuencia es extremadamente peligrosa, para el que la practica  y también para quien la recibe sin oponerse a ella e impedir que se siga manifestando.

Este enfoque provenía de un hombre respetado por su buen juicio y por su dominio propio y fue un llamado de alerta que comprendimos en su verdadera importancia.

A raíz de esto hablamos con nuestro superior y le expusimos lo que habíamos comentado. Este hombre en un ejemplar ejercicio de humildad, reconoció su error y decidió llamar al orden al  obsecuente y no tolerar sus malas actitudes.

1 Tesalonicenses 2:4
Diego Acosta García

LA SOLEDAD

Por qué muchas veces nos sentimos solos? Incluso podemos llegar a sentirnos abandonados, viendo como otras personas disfrutan de relaciones, de amistades, de familias.

Que es lo que nos sucede? Es bueno reflexionar sobre esto, porque debemos advertir que como somos seres únicos, diferentes, nuestras conductas también son diferentes.

Hay quienes enseñan que es necesario esforzarse para desarrollar el relacionamiento social, sin pensar que eso significa insinuar que cambiemos nuestra forma de ser y llegar a mostrarnos como no somos.

No porque seamos más sociales seremos mejores, en todo caso seremos diferentes y por tanto todo lo que hagamos y todo lo que digamos, será diferente a lo que hacen y dicen otras personas.

La búsqueda compulsiva de relaciones no nos asegurará que estamos haciendo lo mejor y lo correcto según la Palabra de Dios, que dice que no es bueno estar solos.

Es necesario que nuestra mejor compañía sea Jesús, pues Él es nuestro compañero más preciado, el más noble, el más sincero, el más cabal.

No nos atribulemos con la soledad, sino que pensemos que tener a Jesús en nosotros, es un privilegio que nos distingue y nos guía y por tanto no debemos caer en búsqueda vanas.

Deuteronomio 32:10
Diego Acosta García

LLORAR, ES MISERICORDIA?

Una joven contaba con cierta dosis de timidez que muchas veces lloraba cuando veía las noticias, especialmente cuando afectaban a los niños en las guerras.

Esta declaración resultó un poco sorprendente porque revelaba que la joven estaba preocupada por lo que ocurría a su alrededor, aunque fuera lejano en la distancia.

La inmediata reacción fue de una cierta incredulidad, porque varios compañeros le preguntaron si era verdad lo que había dicho, cosa que molestó bastante a la protagonista de este episodio.

Está mal llorar por las noticias? Que tiene de malo? Estas parecieran que eran las preguntas que se formulaba la joven tras la reacción de sus compañeros de estudios bíblicos.

Lo que fue una honesta declaración se convirtió en un problema, no solo por las dudas sino también por la falta de interés y de solidaridad de quienes compartían los estudios.

No será la primera vez que una honrada manifestación de las actitudes personales, es respondida con indiferencia y hasta  con ciertas dosis de incredulidad.

Llorar por las noticias no es ni bueno ni malo, tal vez. Llorar por quienes sufren en distintos países del mundo, no solamente que es bueno, sino que revela la misericordia que guardamos en nuestro corazón.

Salmos 25:10
Diego Acosta García

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SÉPTIMO MILENIO: LA TRAGEDIA DE SIRIA

Continuamente las informaciones que se relacionan con Siria, nos revelan hasta qué punto el régimen de Asad se apoya y fundamenta en el uso de su potencia de fuego para tratar de dominar a los rebeldes.

Las noticias también ponen en evidencia a las potencias occidentales, que en su defensa de las libertades, parecen olvidar que las víctimas sirias también son hombres, mujeres y niños que merecen ser tenidas en cuenta.

Hasta cuando se prolongará esta cruel omisión de Occidente por Siria? Hasta cuando Rusia y China seguirán respaldando las muertes que ocasiona el régimen de Asad? Hasta cuando oscuros intereses ignoraran los asesinatos de Asad?

Quizás no sea suficiente reclamar por esta tragedia, pero sí parece necesario sacudir la conciencia de quienes nos escudamos en la incapacidad de hacer nada por Siria.

Quizás también Asad, olvide que su memoria estará siempre vinculada con la destrucción y la muerte.

Diego Acosta García

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SÉPTIMO MILENIO: ESPÍRITU OLÍMPICO? III

Ante el inicio oficial de los Juegos Olímpicos de Londres, recordamos la intención con la que comenzaron, que fue la de honrar a Zeus la máxima deidad de los griegos, que con los romanos se conoció como Júpiter.

La consagración de los Juegos de Olimpia a Zeus es inequívoca, como también los sacrificios de animales que se realizaban para rendir culto al dios.

Los Juegos en la actualidad están impregnados de los principios del humanismo, que exalta los valores del hombre promoviendo el éxito personal y la razón, como valor supremo.

Frente a estas realidades debemos orar para que la Soberanía de Dios prevalezca sobre la consagración a dioses y sobre la exaltación del hombre como centro del universo.

Seamos conscientes que el gran espectáculo de los juegos, además de ser un negocio económico de una enorme magnitud, es también el símbolo de consagraciones a dioses ajenos al Único Dios.

Diego Acosta García

LA VIDA APACIBLE

Contaba una señora mayor que desde jovencita siempre había deseado tener una vida apacible en los últimos años de su vida y que había tratado de lograr ese objetivo.

Se había casado, tenido hijos y ahora era abuela… y pensaba que con todos esos logros podría vivir como se había imaginado cuando era una entusiasta estudiante universitaria.

Ese era el gran plan de su vida! Pero un día conoció a Jesús y a partir de entonces nada fue igual a como se lo había imaginado. Mucho más cuando leyó ciertos pasajes de la Biblia.

Algunos de ellos la impactaron: dos de los hombres más relevantes habían sido llamados a cumplir con el Plan de Dios, cuando tenían 80 años! La señora de la historia, comenzó a pensar que sus planes no se cumplirían.

A partir del momento en que aceptó a Jesús, comprendió que con todo lo que ella creía que había logrado, nada en realidad era tan relevante como servir al Señor.

Su esposo, sus hijos, sus nietos, su carrera universitaria eran realidades maravillosas, pero lo más importante estaba por venir y estaba dispuesta a asumir que esa sería su vida.

Ella al fin, reflexionaba acerca de lo vana que resultaba la vida sin la presencia de Jesús. No porque no le diera valor a todo lo que tenía, sino porque tener a Jesús, era tener una nueva vida, maravillosa y llena de dificultades, posibles de afrontar!.

Filipenses 4: 12-13
Diego Acosta García

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