CONTINUARÁ

Provoca mucha tristeza en mi ánimo, comprobar cómo hay personas que ante la menor dificultad dejan de esforzarse y cumplir con lo que deben.

Esto es fácilmente verificable en el mundo, pero también tristemente entre quienes nos llamamos hijos de Dios y por lo tanto es doblemente más grave.

Por qué abandonamos los propósitos que tenemos que cumplir?

Esta pregunta y su respuesta están en relación directa con nuestro crecimiento espiritual, que al verse sometido a la menor presión, no resiste la prueba.

Estoy verdaderamente preparado para la adversidad?

Puede que sorprenda este interrogante, pero resulta fundamental plantearlo porque es la mejor manera de probar que soy un hijo de Dios y que estoy en condiciones de afrontar todo lo que eso significa.

No voy a dejar de hacer lo que tengo la convicción que debo hacer, solo porque tengo una dificultad. Precisamente para eso y por eso, por mis humanas debilidades, cuento con la fortaleza y el apoyo de Dios y de su Hijo.

No estoy solo frente a la adversidad!

Sabiendo y creyendo en esto, seré fiel a lo que se me ha mandado y el Eterno no pondrá en otras manos, lo que le encomendó a las mías.

Mi parte del Plan del Altísimo, la cumpliré yo!

Proverbios 16:3

Encomienda a Jehová tus obras,
Y tus pensamientos serán afirmados.

Provérbios 16:3

Confia ao Senhor  as tuas obras,

e teus pensamentos serão estabelecidos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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INDOLENCIA

Es evidente que la indolencia como forma de vida, no es buena, sino todo lo contrario porque lleva a desaprovechar todas las circunstancias favorables que se puedan presentar.

Es casi obvio, el riesgo de la indolencia!

Pero si llevamos esta forma de comportamiento con la vida espiritual, la cuestión es infinitamente más grave, porque no solo afecta nuestra vida presente, sino la vida eterna.

Esta reflexión es casi una constante en mi vida cotidiana, porque pienso que cosas hago y cuántas otras dejo de hacer, exclusivamente por mi falta de rigor.

No se trata de exaltar el hacer por el hacer mismo, sino de ser cumplidor de todo aquello que Dios ha puesto en mi mano para hacer.

Está claro que no me será demandado aquello que supere mis fuerzas o capacidades, sencillamente porque nunca me será pedido.

Pero si se me demandará todo aquello que estuvo en mi mano y por indolencia pura, dejé de hacer, comprometiendo así una parte de la Obra del Eterno.

Luchemos contra la indolencia, contra el conformismo, contra la desidia. El premio es demasiado grande como para no intentarlo!

Jeremías 48:10

Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová,

y maldito el que detuviere de la sangre su espada.

Jeremias 48:10

Maldito aquele que fizer a obra do Senhor fraudulentamente!

E maldito aquele que preserva a sua espada do sangue!

Diego Acosta / Neide Ferreira

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YO PLANIFICO…

He invertido muchas horas de mi vida reciente, elaborando  una cuidadosa planificación sobre mis actividades y compromisos futuros.

Lo cierto es que estaba bastante satisfecho con los resultados, porque creía que se ajustaban a algunos tiempos que consideraba ideales.

Y como siempre, yo propuse y Dios dispuso!

Así decía mi abuela: El hombre propone y el Eterno dispone!

A pesar de los años de haberlo escuchado, persevero en el afán de tratar de dominar los hechos y los tiempos, olvidando que el Altísimo es quién tiene la definitiva Autoridad.

También, como siempre ocurre, mis planes eran simples pensamientos de hombre, mientras que los planes de Dios eran perfectos.

Lo mejor que se podía hacer!

Queda este pequeño testimonio para recordarme y para recordar a quién quiera tomarlo como propio, que por mucho que planifiquemos, inevitablemente la Palabra final es del Supremo.

Debiéndose recordar que también es posible no tomar en cuenta sus decisiones, pero es absolutamente necesario hacerse cargo de las consecuencias.

Mi abuela materna, queda honrada con la veracidad de sus dichos!

Proverbios 16:3

Encomienda a Jehová tus obras,
Y tus pensamientos serán afirmados.

Provérbios 16:3

Confia ao Senhor as tuas obras,

e teus pensamentos serão estabelecidos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DES-CONFIAR

Qué difícil es ser coherente con nuestras propias opiniones o decisiones. Un día confiamos y otro des-confiamos.

No es un juego de palabras, es simplemente una forma de actuar que tiene una raíz muy profunda: NO termino de confiar en el Señor!

Tal vez sea una situación parecida a la que vivió Pedro cuando caminó sobre las aguas. Mientras las circunstancias del tiempo no lo atemorizaron, confió.

Este ir y venir de una posición a la otra, me llena de desconcierto y también de incertidumbre, porque no termino de acreditar ni en mis propias decisiones.

He aprendido que orando primero y obrando después, muchos de estos problemas quedan eliminados, aunque mi propia falta de fe me lleve a hacer girar la rueda en un movimiento que parece no tener fin.

Me he prometido ser fiel y una vez tomada una decisión basada en lo que creo que el Eterno ha dispuesto, no volver a pensar en nada y seguir el rumbo indicado.

Confiar, no es des-confiar. Y lamentablemente, no es un juego de palabras!

Salmo 118:8

ES – Mejor es confiar en Jehová

Que confiar en el hombre.

PT – É melhor confiar no Senhorr

do que confiar no homem.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EN ESTE DÍA…

Y sabrán todos los árboles del campo

que yo Jehová abatí el árbol sublime,

levanté el árbol bajo,

hice secar el árbol verde,

e hice reverdecer el árbol seco.

Yo Jehová lo he dicho, y lo haré.

Ezequiel 17:24

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CONFIADAMENTE

Un error que repito, es el de pensar que a una determinada edad los problemas comienzan  a desaparecer o a ser menos importantes.

Como es un error, tengo a mis años, problemas como todo el mundo, solo que tienen como singularidad la relación con una familia más grande.

Y también con las cosas de Dios: Quién cree que más o menos tiene controlado todo, se dará cuenta, que en realidad no tiene el manejo de nada.

Esta explicación surge de una situación que se me ha planteado en estos días, que supone un verdadero desafío para el futuro.

Tan seria como que está relacionada con la subsistencia misma!

Pero, en lugar de preocuparme, de agitarme, oré confiadamente!

Que significa confiadamente?

Que es verdad que el problema es preocupante, pero que tengo la certeza de que el Eterno no me abandonará nunca!

Por esta razón le presenté las circunstancias… confiadamente, sabiendo que solo ÉL me puede ayudar y que solo ÉL me ayudará.

Por eso confiadamente, estoy a la espera de SU respuesta!

Salmo 94:22

ES – Mas Jehová me ha sido por refugio,

y mi Dios por roca de mi confianza.

PT – Mas o Senhor foi o meu alto retiro;

e o meu Deus, a rocha em que me refugiei.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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UNA FECHA

 

Creo que todos guardamos en nuestra memoria y también en el corazón, una fecha que tiene un contenido especial.

Son esas circunstancias personales, que marcan los momentos del crecimiento, comenzando por la niñez hasta llegar a los tiempos finales de la vida.

Algunas de esas fechas tienen especial trascendencia, pues están vinculadas con decisiones que determinaron nuestro futuro.

Por eso me acuerdo del primer trabajo, de mi casamiento,  del nacimiento de mis hijos y del momento maravilloso de la aparición milagrosa de mis nietas.

En esto pensaba, tratando de ser fiel al Señor por tantas Gracias y por haberme Guiado y ayudado con sus Bendiciones a tomar las mejores decisiones.

Es bueno que pensemos en esto!

Es bueno que cuando cada uno recuerde, como yo lo he hecho,  estas fechas tan singulares, que son la evidencia del Amor del Eterno por nosotros.Jerermías,

Él es el Autor de lo mejor de nuestra vida y nosotros los responsables, de todos los errores cometidos por haber ignorado lo que nos mandaba.

Por eso doy gracias!

Por su Amor y por haber sido capaz de ser fiel a su Majestad!

Jeremías 29:11

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,

dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal,

para daros el fin que esperáis.

Jeremias 29:11

Porque eu bem sei os pensamentos que penso de vós,

diz o Senhor; pensamentos de paz e não de mal,

para vos dar o fim que esperais

Diego Acosta / Neide Ferreira

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