ORACIÓN – Por rebeldes

Oremos por los que se rebelan contra Dios!

Oremos por los que se apartan de Dios ante cualquier dificultad!

Oremos por los que son piedra de tropiezo para otras personas!

Oremos para que la Misericordia cubra a los desesperados!

Oremos por los orgullosos que no admiten la Soberanía del Eterno!

Oremos por los que se niegan a reconocer a Jesús como su Señor!

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DISPOSICIÓN

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Una de las más frecuentes acciones que se utilizan en el mundo son las motivacionales, que no son otra cosa que impulsar a quienes deben realizar determinadas tareas a que las hagan con un cierto margen de rigor o ampliando la visión, con eficacia.

La existencia de estas acciones demuestran en forma categórica que a la mayoría de las personas hay que motivarlas para que hagan lo que tienen que hacer, con un mínimo de diligencia.

Curiosamente estos comportamientos también se repiten en las congregaciones, acentuando una vez más la idea, de que cada vez más el mundo está influyendo en la Iglesia de Jesús.

Es más que evidente que siendo como somos, discípulos del Hijo del Hombre, no precisaríamos que se nos impulse, que se nos aliente a cumplir con nuestras obligaciones.

Tristemente advertimos que ese impulso motivacional es necesario, porque la indolencia y también la queja, son lugares comunes entre quienes integramos las congregaciones.

Hay quienes se consideran superiores a sus responsabilidades y por lo tanto las hacen a menos y cuando se deciden a cumplirlas, lo demuestran con mucha claridad.

De esta manera podemos comprobar que quién trabaja por obligación se queja por convicción!

No se tiene en cuenta que quién trabaja no está realizando una determinada tarea, sino que está sirviendo. Y cada vez que la cumplimos honramos al Señor.

Por eso es que resulta tan importante y tan agradable poder ver a muchos hermanos y hermanas, que no se sienten degradados por ningún trabajo que les sea encomendado y por el contrario los realizan con alegría.

Esta diferencia en la disposición, marca también niveles en el mundo y también lo hacen en la Iglesia!

De qué sirve la obra de unas manos que están condicionadas por la queja?

De qué sirve el esfuerzo que se considera sacrificio?

Estas preguntas son las que nos debemos hacer cuando declaramos con nuestra boca, que estamos dispuestos a servir y no a ser servidos, tal y como lo enseñó Jesús.

El Eterno no nos demanda sacrificios. Demanda nuestro corazón!

Y es en nuestro interior donde está o debería estar, la voluntad de servir con la misma humildad y mansedumbre , con la que sirvió el Señor!

Diego Acosta

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OBSTINADO

DEVOCIONAL        

Una de las características que tenemos los seres humanos, es que somos obstinados.

Bajamos la cabeza y avanzamos…sin saber muy bien a donde vamos, pero siempre hacia adelante, como si no pudiéramos ser capaces de hacer una pausa y pensar.

Hay imágenes que nos hacen reflexionar y viendo las de unas escaleras que parecen no tener fin, me vino a la memoria un tiempo de mi vida en que tenía una escenografía parecida.

Escaleras y escaleras…sin saber a dónde me dirigían, pero siempre avanzando!

Está mal avanzar?

Evidentemente No.

Lo que está mal es avanzar sin sentido, sin dirección y sin propósito!

Esto es lo que nos propone el mundo, para que agotemos nuestros esfuerzos en pura vanidad, en pura fantasía y en nada que representa algo para los demás.

Por eso Jesús cambió mi vida y cambiará la de quienes lo acepten!

Solamente con el Hijo del Hombre, comprenderé cuál es el gran Propósito del Eterno, cuando nos dejó la Promesa irrevocable de ser sus hijos y tener vida eterna. Y esto, no es para obstinados!

Salmo 64:5
ES – Obstinados en su inicuo designio,
tratan de esconder los lazos,
y dicen: ¿quién los ha de ver?

PT –  Firmam-se em mau intento;
falam de armar laços secretamente e dizem:
Quem nos verá?

Diego Acosta / Neide Ferreira

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MIRAR O VER…

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Si reparamos en el significado profundo de algunas palabras comprobaremos también, como son nuestras actitudes como hijos de Dios.

Muchas veces miramos…casi con displicencia, dejando que nuestros ojos solamente perciban lo que resulta evidente, sin llegar a detenernos en ningún detalle.

A eso le llamamos mirar!

Ahora pensemos como era la actitud de Jesús con relación a todo lo que lo rodeaba, a todos los que lo rodeaban. En ningún caso el miró nada, pero si percibió con sus ojos otra cosas.

El estaba viendo a los hombres y a las mujeres que lo rodeaban como seres que precisaban de su ayuda, de su Amor, de su Misericordia y también de su palabra severa para corregir sus conductas.

Jesús percibía como era el interior de las personas, observaba, examinaba lo que se hacía y lo que se hablaba. Consideraba lo que estaba bien y lo que estaba mal y reflexionaba o advertía.

Y como obro en lo personal? Simplemente miro o me esfuerzo por ver?

La diferencia marca con rotundidad lo que tenemos en nuestro corazón, lo que hemos aprendido del Hijo del Hombre y lo que deseamos hacer con su Mandato.

Si solamente miramos, tal vez nos podamos sentir superiores ante quienes viven con tribulaciones, dificultades o han caído por ser débiles o por ser esclavos del pecado.

Si a las mismas personas las viéramos con la mirada intensa de Jesús, todo cambiaría, porque no habría sentimientos de superioridad ni de grandeza, ni de poder ni de gloria. Todo lo contrario.

Viendo al prójimo, podremos comprender en profundidad aquello que nos enseña la Palabra: LLorar con el que llora, sufrir con el que sufre… y por qué no, reír con el que ríe.

Dejemos de mirar lo superficial, lo mundano, lo frívolo y cambiemos la dirección de nuestra mirada. Si no lo hacemos dejaríamos de ver a un hombre como Pedro o a otro tan diferente como Pablo.

Tanto una cosa como la otra depende de lo que tengamos en el corazón. Oremos para que el Eterno nos conceda la Gracia de comenzar a ver la vida de otra manera. La personal y la de quienes nos rodean, de nuestro prójimo.

Así comenzaremos a comprender a Jesús y comenzaremos a ser mejores discípulos.

Diego Acosta

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GRIS…

DEVOCIONAL

Si tuviéramos que poner un color al mundo en el que vivimos, elegiríamos el gris.

Por qué razón?

Simplemente porque es el color que mejor armoniza con  lo ambiguo, lo indefinible.

Esta propuesta de lo mundano nos debe alertar acerca de lo que hacemos, lo que pensamos y sobre todo de la responsabilidad que tenemos como hijos de Dios.

Nada es ambiguo ni mucho menos indefinible con las cuestiones que son un Mandato para quienes hemos aceptado al Señor y por tanto somos hombres y mujeres nuevos.

Así debemos entender esta ruptura con el pasado que se produjo cuando fuimos bautizados y cuando nos convertimos en seguidores de Jesús.

Por tanto debemos rechazar todo lo que se nos propone como una forma de vivir despreocupada, alocada o desprejuiciada.

Las risas de hoy se pueden convertir en amargo llanto, pero para siempre!

Por esto es que debemos rechazar todo lo que es malo y desechar por completo de llamarlo bueno. Así lo estableció el Eterno!

Salmo 25:8

ES – Bueno y recto es Jehová;
por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.

PT – Bom e reto é o Senhor;
pelo que ensinará o caminho aos pecadores.

Diego Acosta / Neide Ferreira

CONTRA MÍ…!

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Jesús nos advirtió con tremenda rotundidad:

El que no es conmigo, contra mí es;
y el que conmigo no recoge, desparrama.

La vigencia de estas Palabras, nos deben llamar a una urgente reflexión. Urgente por la necesidad que tenemos los hombres en este tiempo, de recordar los principios fundamentales que deben regir nuestra vida.

Está claro que la influencia del mundo sobre la Iglesia y sobre nosotros sus miembros, es cada día más importante, más profunda, más amenazadora.

Esto es posible porque en las congregaciones se piensa más en hacer un auténtico espectáculo, que en profundizar en el contenido de los Mandatos bíblicos.

Pensamos más en divertirnos y en divertir, especialmente a nuestros jóvenes, que en enseñarles todo aquello que deben ser los cimientos donde edificarán su futuro.

Una congregación divertida, entusiasta, animada, es sinónimo de atracción para que cada vez haya más personas que se sientan motivadas y complacidas con lo que se les brinda.

Tristemente no pensamos que una congregación que se desarrolla en esa dirección, se está apartando cada día más, de lo que es Verdadero.

Y lo más grave: De la verdadera y única misión de la Iglesia de Jesús. No estamos para divertirnos ni para agradar a nadie. Estamos para enseñar, hacer discípulos y llevar el Evangelio hasta los confines de la Tierra.

Haciendo esto estaremos expandiendo el Reino de Dios, si nos empeñamos en hacer lo contrario, estaremos abriendo las puertas de la Iglesia a las iniquidades del mundo, a su influencia y a su perdición.

Se puede pensar que con este criterio no resultará fácil atraer a las personas a Jesús!

No podemos ni debemos caer en estas especulaciones!

No podemos predicar sueños fantasiosos, frente a una realidad que nos muestra como el mundo propone y la mayoría acepta lo que es contrario a todo lo enseñado por Jesús.

Desde la igualdad del género, a la tolerancia a cualquier forma de pecado, todo es posible cuando se pretende suavizar o modernizar un Mensaje que es Único y de obligado cumplimiento.

Jesús nos advierte:

El que no es conmigo, contra mí es;
y el que conmigo no recoge, desparrama.

Y podemos terminar con sus propias Palabras:

El que quiera oír, oiga.

Diego Acosta

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