EL QUE MIRA…

 

MENSAJE

Se cuenta que un pescador llegó hasta la orilla del mar y lanzó su anzuelo y al poco rato, llegó un hombre que se sentó y pasó largo tiempo mirando lo que sucedía.

Al cabo de varias horas de infructuosos intentos, el pescador decidió poner fin a la pesca, guardó cuidadosamente todo lo que había traído y se alejó de la orilla.

Cuando pasó al lado del hombre que lo había estado mirando, este  le dijo: Que frustración, tantas horas de pesca y para nada. El pescador le respondió: La frustración debe ser la suya, horas sin hacer nada…yo por lo menos lo he intentado. Y se alejó.

Esta historia me hizo recordar algunos pasajes de mi propia vida. Incluyendo la época en que era un simple espectador, con el agregado de que además era un fuerte crítico de lo que hacían los demás.

Y profundizando en el tema, me vino a la Memoria lo relacionado con el Espíritu Santo. Solo cuando comprendí la magnitud de su Poder, fue cuando verdaderamente cambiaron mis actitudes.

Durante bastante tiempo, consideré que el Mandato de Jesús de predicar el Evangelio, no era para mí, porque nunca tuve la certeza de que tuviera el llamado para ser evangelista.

Pero esta conclusión no fue otra cosa que una trampa diabólica en mi vida, sencillamente porque hay muchas formas de evangelizar y con ese engaño de la falta de llamado, yo no había puesto en práctica ninguna.

Puedo evangelizar sin hablar, con mis actitudes, que tal vez sea lo más difícil de hacer, pero es la forma que nos permite llevar la Palabra de Salvación todo el tiempo, a cada momento, en todas las circunstancias.

Simplemente con ceder el asiento a quién lo necesite, estoy evangelizando porque siempre hay quienes advierten este tipo de actitudes. Y de esta manera, permitimos que el Espíritu Santo complete su Obra.

ÉL es el que convence, ÉL es el que toca los corazones,  ÉL es el que actúa en la mente y el entendimiento de las personas, que recibieron el Mensaje de cualquiera de las maneras posibles.

Hagamos como el pescador que lanzó el anzuelo y dejemos que el Espíritu transforme las vidas. No seamos solamente…el que mira, porque es la más triste de las formas de vivir. Y la peor forma de presentarnos ante Jesús.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

PERSONAJE

ANTIVIRUS

Si al mundo la faltaba algo, parece que se ha completado esa necesidad, con un nuevo personaje simbólico, que en esta caso aboga por la defensa de la tierra, cuestionando lo que se hace o se deja de hacer con el cambio climático.

A nadie se le escapa lo importante que resulta que haya quienes se comprometan públicamente con este tema de tanta relevancia para hoy y para el futuro.

Seguramente las nuevas generaciones nos reclamarán por todo lo que dejamos de hacer y por todo aquello que habiendo podido realizar, se olvidó en el pantanoso recuerdo de las palabras.

Pero lo que resulta sorprendente es que se haya convertido en un personaje a una joven, que tiene las mismas preocupaciones que millones de personas en todo el mundo.

Un personaje, tal vez lo que hace es relegar a lo anecdótico, lo que debe ser el primer plano del protagonismo, que no es otra cosa que defender el planeta. Recordando siempre que tenemos el Mandato de ser sus Mayordomos. Individual y colectivamente…sin personajes simbólicos.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

LA MIRADA

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

En tiempos difíciles y cada vez más complicados, en los que cada día resulta más fácil llamar a lo malo bueno, es importante rescatar el sentido verdadero de algunas cuestiones.

Una de ellas es el Amor!

Jesús lo destacó como primordial, basando en sus principios el Reino de Dios, lo que representó para los hombres un cambio fundamental en su historia.

Amar al prójimo!

Extendiendo el valor del sentimiento, más allá de lo que llamamos la familia, más allá de lo que resulta natural en la especie. Amar al prójimo es un paso gigantesco para la mente y el razonamiento humano.

Pero si lo es con el prójimo, mucho más lo es con el Mandato de amar al enemigo!

Incluso puede resultar hasta incomprensible, que se nos diera como Mandato, un gesto de esta magnitud, porque representa todo lo contrario de lo que podamos guardar en nuestro corazón.

El Hijo del Hombre no violentó nuestra capacidad de decisión, sino que amplió de una manera casi inaudita, nuestra capacidad de cambiar y renovar a los hombres y mujeres nacidos nuevos, luego del bautismo.

Esta es una de las razones por las que se nos enseña que luego del bautismo, hombres y mujeres, somos recién nacidos a una nueva vida, en donde el Amor se manifiesta de una forma poderosa. Tan poderosa que es capaz de llevarnos a amar hasta el enemigo.

Qué significado tiene entonces, el amor al enemigo?

Uno de ellos, es el de amar la Vida!

Y la expresión suprema de este concepto, no es otro que el de la maternidad, de la obligación que tenemos como personas y como sociedad de cuidar a las mujeres que están en el tiempo de la gestación.

Muchas veces este tiempo, es un tiempo de alegría, de agradecimiento. Pero en otros, es un tiempo de dolor y de angustia, que lleva a muchas mujeres a tomar decisiones que pueden parecer buenas, pero que se transforman en una pesadilla que las acompañará para siempre.

Con el Mandato del Amor, está implícito el Mandato por la Vida!

Amar al prójimo y al enemigo y a la Vida, no son opciones. Son cuestiones fundamentales que nos serán reclamadas! El Amor, es la mirada del Eterno sobre nosotros, los hombres!

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com