SER SALVO/2

ESTUDIO BÍBLICO

La finalidad principal de la fe no es hacer milagros ni cosas sobrenaturales, sino la salvación del alma del creyente.

Romanos 10:9-10 y 13.

Esta es la palabra de fe que predicamos: 9que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 13porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Dos pasos para la salvación creer y proclamar el nombre de Jesús, si invocas a Jesús el te salvará. Invoca es llamar, buscar a Jesús para que actúe en tu vida.

Juan 10:9

9Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

Si entras por Jesús serás salvo, fuera de Él no hay salvación. Sólo los que aceptan esta verdad pueden alcanzar la salvación.

Hechos 4:11.

12Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Sólo en el nombre de Jesús podemos encontrar salvación para el hombre. No hay ninguna religión, ni medio, ni fórmula para que el hombre pueda presentarse limpio delante de Dios que a través de Jesús.

Lucas 19:5.

9Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Jesús exclamó que la salvación había entrado en la casa de Zaqueo, como fruto de que éste aprovecho la presencia de Jesús para cambiar su vida.

Pr. Ramón Ubillos

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EL PECADO-1/2

ESTUDIO BÍBLICO

Existe un proceso en el pecado del hombre que comienza con la tentación, que hace mella en cada individuo en las áreas en que su propia concupiscencia se manifiesta (sus debilidades). Hasta aquí no hay pecado, pero cuando uno, de su voluntad, decide seguir la tentación entonces comienza el pecado que puede ser en deseo, acto u omisión.

Mateo 5:27.

27Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón

La codicia ya produce, delante de Dios los efectos del pecado. Tanto la codicia como el odio, la envidia o la queja son actitudes pecaminosas del corazón.

Santiago 4:17.

17y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Dejar de hacer algo que sabemos que podemos para bien de otros es pecado, así aquellos hombres piadosos que pasaron delante del herido en la parábola del buen samaritano pecaron con su actitud de evitar compromiso en aquella situación.

Romanos 14:20-23.

20No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come. 21Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite. 22¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. 23Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.

La medida correcta para saber cuando hay pecado o no en algo, está en la fe que tenemos en hacerlo, si realmente guiados por el Espíritu (que es el que da fe) tenemos fe para hacer algo, tendremos libertad para hacerlo, mas si hay duda entonces se cumple la palabra “lo que no proviene de fe es pecado”

Pr. Ramón Ubillos

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EL PECADO 1/1

ESTUDIO
BÍBLICO

Génesis 1:27.

27Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Dios crea al hombre a la imagen de Dios y por lo tanto sin pecado, y el hombre comienza a vivir en el mundo sin pecado.

Romanos 5:12-13.

12Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 13Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.

Por el pecado de Adán y Eva entró el pecado en el mundo y de ellos a los demás. No es cuestión de echarles la culpa a ellos, pues cada uno peca por su propia voluntad, el hecho es que desde ellos la humanidad está sujeta al pecado. Curiosamente el pecado es anterior a la ley, por lo tanto no podremos decir que el pecado es transgresión de la ley, aunque la transgresión de la ley es pecado.

Santiago 1:12-15.

12Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. 13Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.-

Pastor Ramón Ubillos

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LA NECESIDAD-2

LA NECESIDAD DE LA SALVACIÓN/2

Hebreos 9:13-15.

13Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, 14¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? 15Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

El sacrificio de Jesús cumple con todas las exigencias de la ley para que el hombre, si lo acepta por la fe, pueda presentarse limpio delante de Dios.

Hebreos 9:27-28.

27Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Está establecido para el hombre que después de la muerte venga el juicio personal. El que espera en él como Salvador no será avergonzado sino que recibirá la salvación.

Isaías 64:5-7.

5Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos? 6Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. 7Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.

Sólo si el hombre cambia de actitud con respecto a su relación con Dios podrá un día presentarse en el juicio libre de la condenación.

Pr. Ramón Ubillos

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LA NECESIDAD-1

LA NECESIDAD DE LA SALVACIÓN

El principal problema que se encuentra el Señor con los hombres es que no son conscientes de su posición de condenación delante de Dios, de tal manera que nadie tiene que hacer nada especial para condenarse sólo seguir en la condición en la que se encuentra.

Romanos 3:23.

Porque no hay diferencia, 23por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Ni un solo hombre se puede justificar por sus propias obras delante de Dios, ya que la existencia del pecado en el hombre le produce la separación de Dios.

Isaías 53:6.

6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

La Biblia nos habla que Dios cargó en él el pecado de todos nosotros, produciendo una novedad en la situación del hombre, ahora podía presentarse delante de Dios, a través de la salvación ganada por él.

1ª Juan 1:8-10.

8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Para poder alcanzar la salvación es necesario reconocer el pecado que hay en nosotros y entonces podrá venir el perdón.

Hebreos 9:13-15.

13Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, 14¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? 15Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

El sacrificio de Jesús cumple con todas las exigencias de la ley para que el hombre, si lo acepta por la fe, pueda presentarse limpio delante de Dios.

Hebreos 9:27-28.

27Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Está establecido para el hombre que después de la muerte venga el juicio personal. El que espera en él como Salvador no será avergonzado sino que recibirá la salvación.

Isaías 64:5-7.

5Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos? 6Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. 7Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.

Sólo si el hombre cambia de actitud con respecto a su relación con Dios podrá un día presentarse en el juicio libre de la condenación.

Pr. Ramón Ubillos