CARAMELOS Y FE

CARTA DE ALEMANIA

Berlín es una de las ciudades más singulares y especiales del mundo. Este preciado galardón, nunca fue fácil de conseguir y mucho menos desde el advenimiento del nazismo.

Tras la caída del régimen, la ciudad fue cruelmente dividida, como pocos se pueden imaginar, sin haberlo vivido en primera persona o sin ver todavía sus consecuencias.

Para agravar todavía más las amargas horas después de la derrota del nazismo, el dictador Stalin, dispuso bloquear totalmente a la ciudad cuya parte occidental estaba totalmente rodeada por la zona comunista.

Por tierra, nada era posible para los berlineses. Pero Stalin no podía controlar la fe de quienes confían en la democracia y en el valor que hace falta para defenderla.

Luchando contra la nueva adversidad en forma de bloqueo, un grupo de pilotos llevaron desde el aire las provisiones necesarias para que los habitantes de la zona Occidental no perecieran.

Y por aire, llegó también la alegría para los niños que recibieron chocolates y caramelos, que les lanzaban los osados pilotos que desafiaron los riesgos y arriesgaron sus vidas por hombres y mujeres que hasta hacía pocos meses habían sido sus adversarios.

Una historia ejemplar…maravillosa e inolvidable.

Diego Acosta

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