ESTAMOS DESCONCERTADOS?

ESTAMOS DESCONCERTADOS?

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Es demasiado frecuente que los que nos llamamos hijos de Dios, manifestemos nuestra falta de entendimiento frente a los sucesos que ocurren a nuestro alrededor.
Si fueran personas del mundo podría entenderse perfecta mente esta situación. Pero siendo como somos herederos de las Promesas, resulta casi inadmisible que afirmemos que estamos asombrados ante los acontecimientos mundanos.
Cabe preguntarse: Como traducimos esa sensación de desconcierto?
Tal vez lo más grave de la respuesta sea que no son los hechos del mundo los que nos afectan, tal vez sea nuestro propio interior el que nos tenga preocupados, aún sin saberlo.
El desconcierto puede entenderse como una pérdida gradual de la confianza en el Señor!
El desconcierto puede entenderse como un alejamiento sistemático con la Palabra de Dios!
Estas dos condiciones son más importantes de lo que pensamos. Los grandes hombres de la Biblia también vivieron horas difíciles, angustiosas e incluso corriendo riesgo de perder la vida.
La diferencia con ellos es que siempre terminaron confiando en aquello que habían recibido como

enseñanza.
No dudaron de Dios! Dudaron de ellos mismos!

Si tomáramos como ejemplos válidos a estos hombres fundamentales en la Biblia, tal vez podríamos comenzar a cambiar nuestra actitud. Tal vez podríamos dejar de lamentarnos y entender que las quejas no contribuyen a ninguna solución.

Jesús nos encomendó ir a los hombres!

El Hijo del Hombre no nos mandó a que sean los hombres los que influyan sobre nosotros. No nos mandó a que lo negáramos con nuestros hechos, a pesar de que no lo hagamos con nuestras palabras.
Tras la muerte y Resurrección gloriosa de Jesús hubo quienes cayeron en el desconcierto y en el temor. Había ocurrido algo que a pesar de ser anunciado tres veces por Jesús, no había sido tenido en cuenta. Como si los hechos por negarlos o no admitirlos, dejarían de ocurrir.
Rompamos con decisión esta inercia que nos lleva al desconcierto. Renovemos nuestro Pacto con el Señor, como ÉL lo renueva cada día derramando su Misericordia sobre nuestras vidas.
Usemos el desconcierto de hoy, como el impulso para la firmeza de mañana!
Nuestra confianza solamente puede estar depositada en Dios!
Recordemos el mensaje del Libro de Deuteronomio en el Capítulo 32 Versículo 18:

De la Roca que te creó te olvidaste;
Te has olvidado de Dios tu creador.

Que hoy sea el fin del desconcierto!

Que hoy sea el Día de la Afirmación en Jesús!

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

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