EL ENOJO

Ciertamente todos deberíamos reconocer a la Biblia como suprema fuente de sabiduría para enfocar todas las situaciones que debemos afrontar, durante nuestra vida.

Seguramente si lo hiciéramos así, podríamos superar momentos de gran complejidad y que en muchos casos pueden convertirse en problemas muy difíciles de resolver.

Uno de ellos es el del enojo, del enfado que puede surgir entre dos personas como consecuencia de hechos circunstanciales, pero que no si no se enfrentan con sabiduría pueden degenerar en graves situaciones.

Uno de los conflictos más reiterados es el que surgen entre los esposos, por cuestiones cotidianas, muchas veces fútiles, que no tienen importancia, pero como no se solucionan con rapidez, amenazan hasta el propio matrimonio.

Por esta razón la Biblia nos enseña que debemos actuar con la mayor humildad, sinceridad y también con eficacia, para no permitir que el orgullo, la vanidad deterioren las relaciones personales.

Cuantos problemas matrimoniales podrían haberse evitado si uno de los conyugues hubiera  obrado con sensatez, con sentido común, sin dejarse llevar por los arrebatos que luego se convierten en conflictos.

Debemos ser capaces en todas las circunstancias de nuestra vida de recordar las enseñanzas bíblicas, porque solamente así preservaremos las cuestiones fundamentales, por encima de los hechos triviales.

Efesios 4:26
Diego Acosta García

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