Palabras aduladoras

DEVOCIONAL

Recuerdo que en mis primeros tiempos de convertido, ocurrió un episodio que me impresionó grandemente, por lo inesperado.

Le comenté a un predicador que a mi juicio me había parecido muy bueno su mensaje y ante mí sorpresa, me contestó: Nunca más me vuelvas a decir eso.

No tuve posibilidad de seguir hablando con él, pero consulté con una de las maestras de la Biblia, que me explicó que el predicador no quería esas palabras, porque despertaban la vanidad en el corazón y porque revelaban también soberbia en el mío.

Me quedó muy claro el peligro de la adulación, que nunca fue mi intención, pero la había consumado y me preocupó porque era un hermano por el que tenía gran respeto.

Este fue un severo llamado de atención para mí caminar junto al Señor, para no cometer errores evitables, pensando antes de hablar o mejor todavía, ejercitando el don de la prudencia.

Salmo 12:3
ES –
Jehová destruirá todos los labios lisonjeros,
y la lengua que habla jactanciosamente;

PT – O Senhor cortará todos os lábios lisonjeiros
e a língua que fala soberbamente.

Diego Acosta / Neide Ferreira

Las maravillas que nos rodean – La Creación – 698

El asombroso espacio exterior
nos confronta con nuestra pequeñez,

nos coloca en la verdadera dimensión que tenemos
que solo se justifica
porque somos las joyas de todo lo Creado.

Aprendamos esta lección que nos concede el Señor
para vivir con humildad.
LA CREACIÓN

El recuerdo de mi padre

DEVOCIONAL

Soy incapaz de precisar cuántos años hace que un día, caminando por la avenida de una ciudad donde vivía, pude ver de lejos, como un hombre que evidentemente era el hijo, pasaba su brazo por encima de los hombros de su padre.

En ese momento pasó por mi corazón un sentimiento que bien podría haber sido de envidia. Sencillamente me pareció hermoso el gesto, que yo no podía hacer pues a mi padre lo había perdido hacía un tiempo.

Recuerdo que casi instantáneamente, vino a mi corazón una voz que me decía: Yo soy tu padre!

Y aquel momento de tristeza, de melancolía, de envidia tal vez, se transformó en una alegría intensa, profunda, podría decir que sobrenatural.

Porque en realidad siempre fue así. Aunque pude disfrutar de la presencia física de mi padre, siempre tuve la certeza que había alguien que me cuidaba como nadie.

Al recordar a mi padre, lejano ya en el tiempo, puedo percibir cercano como nunca a mi Padre Eterno!

Diego Acosta / Neide Ferreira

 

La Gloriosa Ascensión del Señor

En el Libro de los Hechos de los Apóstoles
quedó narrado el momento

en que el Señor fue alzado a los cielos
para sentarse a la diestra del Dios Padre.
Y como dos varones con vestiduras blancas anunciaron
que
el mismo Jesús que subió a los cielos, así vendrá.
EN ESTE DÍA