ID Y PREDICAD

ID Y PREDICAD

DEVOCIONAL 

Lamentablemente cuando no logramos resultados que podemos comprobar, nos abandonamos al desánimo y dejamos de cumplir el Mandato de Jesús, de llevar el Evangelio a toda criatura.

Deberíamos interrogarnos acerca de las razones por las que tan fácilmente caemos en la apatía y preguntarnos si verdaderamente hemos entendido lo que nos mandó el Hijo del Hombre.

No nos mandó a contar a cuántas personas logramos llevar al Bautismo que trae la Salvación, ni tampoco a llevar ninguna clase de estadística sobre los que recibieron el Mensaje y lo aceptaron.

Nos mandó a llevar el Evangelio, que no quiere decir otra cosa que llevemos el conocimiento de Jesús y sus enseñanzas, porque el convencer está en el Poder del Espíritu Santo que es quién hace la Obra final.

No permitamos que el mundo también se adueñe de este Mandato, haciéndonos creer que podemos ser grandes predicadores, si somos capaces de convencer a miles de personas sobre lo enseñado por el Príncipe de Paz.

Llevar el Evangelio a toda criatura, requiere la humildad del Maestro y también la fortaleza que viene de lo Alto, para no abandonar ante la primera adversidad o ante lo que el mundo llamaría  estrepitoso fracaso.

Marcos 16:15
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Diego Acosta / Neide Ferreira

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LLAMADOS…PARA QUÉ?

DEVOCIONAL 

Uno de los grandes interrogantes que nos formulamos quienes somos seguidores de Cristo, es saber para qué fuimos llamados. Y a veces nos preguntamos si Dios no se habrá olvidado de nosotros.

En realidad de un modo genérico todos hemos sido llamados, pero pocos hemos aceptado ese llamamiento. Y habiendo aceptado es cuando surge la gran pregunta. Siendo escogidos, tenemos la primera misión de alabar al Todopoderoso.

Pero eso no nos basta como respuesta y nos seguimos planteando la misma pregunta. Y lo entenderemos, cuando hayamos interpretado lo que significa que  muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Los escogidos somos los que aceptamos seguir a Cristo, a arrepentirnos de nuestros pecados y tras recibir el Perdón nos planteamos cómo seguir creciendo. Podríamos decir que debemos ser pacientes y esperar que el Creador nos hable.

Y mientras tanto además de adorarlo podemos comenzar a poner en oración a todas las personas que conocemos y a todas las que no conocemos, a los que son nuestros amigos y a los que consideramos nuestros enemigos. En otras palabras somos intercesores!

Este es en sí mismo un motivo para lo que fuimos llamados y escogidos.
Recordemos, además, que Moisés tenía 80 años cuando Dios le encomendó que liberara a su pueblo de la esclavitud en Egipto. Por tanto el paso del tiempo, sólo demanda paciencia de nuestra parte para esperar la Voz del Soberano.

 

Mateo 22:14
Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
Diego Acosta / Neide Ferreira