NO SEAMOS INFANTILES

No cometamos el error de confudir
tener corazón de niños con infantilismo.
Jesús nos enseñó que debemos tener
corazón de niños para entrar al Reino de los Cielos
y Pablo nos advirtió
que no nos comportemos como niños.
Diego Acosta – MENSAJE
CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

 

SEÑALES DEL FIN

El Hijo del Hombre anunció evidencias
del fin de los tiempos.
Sequías, incendios, inundaciones,
tremendas temperaturas,
son señales inequívocas. Debemos asumirlas.
Diego Acosta – MENSAJE

CLAMAR Y CLAMAR

En los tiempos finales que vivimos
debemos levantarnos y no caer en el abatimiento
olvidando que debemos clamar sin cesar
para pedir ayuda al Dios Todopoderoso
y para que aumente nuestra fe y prediquemos.
Diego Acosta – MENSAJE

NO MATARÁS

CORRECCIÓN

El Hijo del Hombre siguió desarrollando la significativa cuestión de la Justicia.

MATEO 5:21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. La entrada al Reino de los Cielos, está condicionada por esta cuestión fundamental de la Justicia.

Jesús hizo referencia a los antiguos o a las generaciones precedentes, evidentemente relacionados con las prescripciones de la Ley en el Primer Pacto o Antiguo Testamento.

Concretamente se refirió al Libro de Éxodo 20:13 que muy escuetamente ordena: No matarás. Moisés utilizó una palabra que solo se puede encontrar 47 veces en el Antiguo Testamento, con relación al acto de quitar la vida a otra persona.

Establece claramente que se vincula con la acción voluntaria o accidental o involuntaria. En cualquier caso los códigos de Oriente, siempre determinan que el culpable pague también con su vida el crimen.

Debe interpretarse que el principio de que la vida humana es sagrada para Jehová, debe obligarnos a evitar situaciones que puedan desencadenar una acción irreversible.

El mandamiento de no matar lo encontramos también en Génesis 9:6, Levítico 24:17 y en el Nuevo Testamento en Mateo 5:21 y 19:18, Marcos 10:19, Lucas 18:20, Romanos 13:9 y en Santiago 2:11.

Se podría resumir este Mandamiento declarando que solo el Eterno es quién concede o quita la vida de los seres humanos.

Diego Acosta