EJERCICIO DE HUMILDAD

DEVOCIONAL

Una tarde estaba lavando la loza o los platos que se habían utilizado para la comida del mediodía, me vinieron estos pensamientos que me fueron de gran ayuda.

Antes, había estado terminando un trabajo relacionado con la Biblia y sus enseñanzas. Y de golpe me encontraba haciendo algo tan sencillo como lavar los utensilios que habíamos utilizado.

Lo primero que me vino a la cabeza fue un pensamiento irónico, porque había pasado de las profundidades bíblicas, a las simples tareas cotidianas.

Desde lo alto había caído a lo bajo, haciendo un resumen de lo que estaba en mi cabeza. Pero pronto el Espíritu Santo acudió para enseñarme.

Nunca debe importarnos lo que hagamos ni en la forma en que se producen nuestros quehaceres. Lo importante es con qué actitud del corazón los enfrentamos.

Si nos alegramos por unos y nos lamentamos por otros, con toda seguridad no podremos servir al Prójimo como nos mandó Jesús. Porque a veces usaremos la Palabra y a veces nuestras manos.

Marcos 12:32 Y el segundo es semejante:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
No hay otro mandamiento mayor que estos
.

Diego Acosta / Neide Ferreira

BUENOS CONSEJOS

DEVOCIONAL

En el día que mi padre hubiera cumplido más de ciento diez años, evoqué momentos de su vida, algunos desdibujados por el paso del tiempo.

En esos recuerdos no hubo ni tristeza ni añoranza, solamente en pensar en sus gestos y sobre todo en algunas de sus enseñanzas en forma de consejo.

Él no fue un hombre ejemplar ni tampoco virtuoso, pero tenía una sencilla manera de explicar algunos conceptos que guiaron mi vida de adolescente primero y de adulto después.

No fueron muchas las cosas de las que me acordé en su aniversario, pero sí aquellas qué fueron perdurables a través de los años y que siguen teniendo vigencia.

Razones porque también se las transmití a mis hijos, aludiendo siempre a su abuelo y poniendo de manifiesto la importancia que habían tenido para mí.

Es notable el legado de los buenos consejos…No tienen valor dinerario, pero sí tienen la importancia de la gran enseñanza de respetar siempre al Prójimo.

Levítico 19:17
No aborrecerás a tu hermano en tu corazón;
razonarás con tu prójimo,
para que no participes de su pecado.

Diego Acosta / Neide Ferreira

 

GRACIA DE DIOS

DEVOCIONAL  

A lo largo de los años vamos acumulando esa forma de sabiduría que llamamos experiencia y que no es otra cosa que la acumulación de situaciones buenas o malas que pueden llegar a ser determinantes en nuestra forma de obrar. 

Y en línea con este pensamiento, puedo afirmar que siempre me ha llamado la atención como hay personas que se distinguen de otras, por un algo singular.  

Que es este algo singular que tienen algunas personas? 

Se lo puede llamar de varias maneras, pero espiritualmente podemos afirmar que no es otra cosa que la Gracia, que solamente el Eterno concede. 

Por tanto es legítimo que clamemos por recibir su Gracia en determinadas situaciones para poder obrar de la mejor manera posible. 

Este pedido tiene mucho que ver con nuestra relación personal con el Todopoderoso, porque cuánto más cercanos estemos a ÉL resultará más posible que recibamos su Gracia. 

1 Samuel 16:22 Y Saúl envió a decir a Isaí:
Yo te ruego que esté David conmigo,
pues ha hallado gracia en mis ojos.

 Diego Acosta / Neide Ferreira

BUENA O MALA VOLUNTAD

DEVOCIONAL

Una situación familiar sin importancia, me confrontó con algo que tiene una singular profundidad si lo consideramos desde la perspectiva espiritual.

Se trata de la buena o la mala voluntad que tenemos frente a determinadas situaciones, que muchas veces afectan la convivencia de personas que normalmente deberían actuar con la mayor armonía.

Generalmente puede pensarse que estamos obligados a tener buena voluntad, que debemos hacerlo elevando nuestros pensamientos hacia las enseñanzas de Jesús.

Entonces todo cambia y debemos pedir perdón por nuestros excesos y por nuestra mala voluntad. Pero eso no es excluyente del hecho de que muchas veces se abusa de la buena voluntad.

En cuyo caso debemos apelar nuevamente al Poder del Espíritu para que nos guíe y no nos haga pecar cuando nos sentimos indefensos ante quienes abusan tal vez a sabiendas, de nuestra buena voluntad.

Con la mirada puesta en el Prójimo, pedimos perdón por nuestros excesos!

Proverbios 3:29
No intentes mal contra tu prójimo
que habita confiado junto a ti.

Diego Acosta / Neide Ferreira

 

 

EL CASTIGO DE DIOS

Por considerarlo de especial interés, reproducimos el comentario publicado por el Diario alemán FRANKFURTER ALLGEMEINE, con el título original. EUROPA DIVIDIDA: ESPERANDO EL CASTIGO DE DIOS.

MEDIA

La mayoría de los rumanos y polacos todavía creen en el infierno. En el Occidente ilustrado, el resultado de esta encuesta crea una hilaridad que parece frívola en el contexto de la guerra de Ucrania.

Por supuesto, solo podemos reírnos de eso: en Rumania y Polonia todavía creen en el infierno. Según una encuesta realizada por World Values ​​Survey entre 2017 y 2020, más del cincuenta por ciento de los encuestados en ambos países dijeron que creían con certeza la existencia de un infierno. Por ello cosechan el escarnio esperado en nuestros círculos eruditos. Un abogado casual y twittero con sede en Londres comentó el resultado de la encuesta con cara de diablo travieso. Un sociólogo alemán de cara al público irónicamente tuiteó que los dos países eran «los únicos realistas en la UE». Por esto fue recompensado por su multitud con rostros sonrientes y gotas de sudor. Esa es la sonrisa barata de los arrogantes, que quieren ser especialmente ingeniosos incluso en los malos tiempos. Este es el sudor relajado de la gente sensata que solo cree en la Ilustración, si es que cree en algo, porque les dio un sistema de navegación. La presunción de quienes han perdido toda comprensión de una cosmovisión trascendente habla desde los emojis. El amor recién encendido por Polonia tiene sus límites. Y se aseguran dura y militantemente donde se trata de la obra de Dios y la aportación del diablo. Ironía con regusto amargo No es necesario exagerar sentimentalmente la creencia en la gente de Europa del Este para darse cuenta de que la encuesta destaca una vez más el telón de acero de valores que separa Europa del Este y Europa Occidental. Parece evidente que en una región donde los miembros huyen de las iglesias cristianas, falta imaginación para un lugar de castigo eterno por el pecado; en Alemania, por ejemplo, solo un buen 15 por ciento de los encuestados cree en el infierno. Sólo la ironía condescendiente hacia la sencillez metafísica de nuestros vecinos europeos tiene un regusto amargo cuando se lee, por ejemplo, a la dramaturga ucraniana Anastasiia Kosodii, que en el “Tagesspiegel” se confesaba sin pestañear, mirando los cadáveres calcinados de soldados ucranianos torturados: “Mi ateísmo terminó el 24 de febrero, así que creo en Dios, o más bien en el castigo de Dios para quienes lo merecen”. Hasta ahora, el crimen de guerra ruso solo nos ha afectado política y económicamente, en otros lugares también ha sacudido nuestros cimientos más íntimos. Para nosotros, el concepto de pecado es solo una hipótesis religiosa abstracta, para la mayoría de las personas es una noción francamente tonta. Por otro lado, más cerca de los crueles acontecimientos de la guerra, uno siente dudas sobre si los excesos de violencia en suelo ucraniano no tendrán también algo que ver con el hecho de que demasiados han perdido el miedo a una caída por el pecado que amenaza el alma. De repente, la tesis de Hannah Arendt de que los peores crímenes violentos del siglo XX no habrían ocurrido “si la gente todavía hubiera creído en el infierno” vuelve a tener sentido.

Autor: Simon Strauss /

TIRAR COMIDA

ANTIVIRUS

Tirar comida…No faltará quién se moleste por esta afirmación. Se podrá argumentar que decir…tirar comida, es una auténtica exageración.

Pero a veces la contundencia de una afirmación puede movilizar la mente y el corazón de las personas, para que modifiquen su forma de obrar.

Tiramos comida?

Quién puede dudarlo, aunque para calmar conciencias se diga que solamente son los restos de las comidas familiares y por tanto no es algo hecho a propósito.

Sin embargo, si tiramos alimentos es porque hay algo que estamos haciendo mal. Por ejemplo, sabiendo cuántos se sientan a la mesa, por qué se cocina para más personas que las necesarias?

Desterrando este hábito, podríamos solucionar la cuestión de tirar la comida, porque ofende a la lógica y al sentido común. Y porque en el fondo es una manera de no cumplir con la ayuda al Prójimo que proclamó Jesús.

Diego Acosta

 

TRI…ABUELO

DEVOCIONAL

Lo que para muchos sería una simple carta, el conocimiento de un mensaje de un anciano pastor a un familiar, tuvo sin embargo una especial atención de mi parte.

En la carta aludía a su condición de ser tri-abuelo… un privilegio que no muchas personas pueden exhibir, pero que en este caso no era mostrado con orgullo sino con agradecimiento.

Esa condición de tener descendencia hasta la tercera generación era motivo de un profundo reconocimiento al Señor, por la Gracia que le había concedido.

Aún en estas circunstancias el anciano maestro, dejaba una lección acerca de como debemos obrar ante las Decisiones del Todopoderoso.

Nunca entender que determinadas cuestiones son producto de nuestro saber o de nuestro merecimiento, sino que la Gracia Divina se ha derramado sobre nuestra vida.

Solamente así preservaremos nuestro corazón de cualquier amenaza de orgullo o de vanidad, por valederos que puedan ser los motivos que puedan provocarlos.

Proverbios 3:3-4
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;
átalas a tu cuello,
Escríbelas en la tabla de tu corazón;
y hallarás gracia y buena opinión
ante los ojos de Dios y de los hombres.

Diego Acosta / Neide Ferreira

 

 

Y TU PERDÓN…?

DEVOCIONAL

En las redes sociales, me sorprendí al ver la fotografía de un conocido artista que tenía una apariencia muy distinta de la que recordaba.

Era evidente que los años han pasado para él y para mí, poniendo distancia con el hecho que me relacionó con este personaje de gran notoriedad en el mundo hispano.

Ocurrió que mientras trabajábamos arduamente para concretar una campaña evangelística, su líder recibió la noticia de que este personaje no cumpliría con su compromiso de ser uno de los centros del proyecto.

Recuerdo que mientras prácticamente todos los que conocimos la noticia, censurábamos duramente al personaje, el líder simplemente dijo: ha cometido un error de juventud.

Pero lo cierto es que hasta ver su fotografía no había comprendido qué a pesar de la generosa actitud del líder de la campaña, yo no lo había perdonado.

Así que muchos años más tarde, pedí perdón al Señor por mi soberbia y con el corazón contrito, perdoné al personaje que faltó a su cita.

Él no sabrá nunca quién es esta persona que lo ha perdonado, pero tendré la tranquilidad de haberlo hecho, movido por el Espíritu y valorando en su verdadera magnitud, la actitud ejemplar de un auténtico siervo de Dios.

Lucas 6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

Diego Acosta / Neide Ferreira

PARA EL PRÓJIMO

DEVOCIONAL

Por circunstancias muy especiales, estaba yo cocinando para un querido amigo. Tenía los ojos llorosos y las manos impregnadas de olor a cebolla.

Tenía la sensación que lo que estaba haciendo era impropio de mí, porque entre otras cosas nunca haría ninguna comida que tuviera cebolla.

Como casi siempre el Espíritu me inquietó llevando mi pensamiento a las enseñanzas de Jesús: Por que me diste de comer cuando tuve hambre…

Una cuestión tan sencilla y cotidiana como es preparar una comida, se convirtió en una verdadera lección práctica de lo que realmente significa trabajar para el Prójimo.

No debe importarnos si lo hacemos bien o mal, ni tampoco si es de nuestro agrado. Simplemente lo debemos hacer porque es bueno para la otra persona.

Recordando esto, nos acercaremos a Jesús, que nos mostró con su mansedumbre y humildad, que significa servir al Prójimo. Maravillosa enseñanza que jamás debemos olvidar.

Marcos 12:31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos.

Diego Acosta / Neide Ferrerira