Desde Pentecostés, las alusiones a la suerte o a echar suertes para saber la Voluntad de Dios, quedan superadas porque el Espíritu Santo es quién revela y confirma la Voluntad del Todopoderoso.
Pr. Fernando Moreno Iglesia Esperanza de Vida . Valencia
Una publicación hacía mención a un refrán japonés que decía que el viento de mañana…es para el día de mañana, haciendo una reflexión sobre que no debemos preocuparnos por la jornada que vendrá, sino ocuparnos de la que estamos viviendo.
El comentario seguramente ha despertado muchas expectativas y como siempre tenemos la tendencia a dejarnos sorprender por lo que resulta nuevo, perdemos la perspectiva acerca del verdadero fondo de la cuestión.
En su Magisterio terrenal Jesús, habló de los afanes que nos llevan a preocupaciones profundas, pero dándonos una referencia maravillosa sobre el sentido espiritual del tema, que es desde luego más clara y directa que la que hemos comentado de la publicación.
Jesús nos enseñó que nos debemos preocupar por el tiempo que estamos viviendo, porque el de mañana tendrá su afán y su propio mal. Podemos interpretar que el Hijo del Hombre nos estaba enseñando que no nos preocupemos por el futuro y que en cambio debemos fortalecer nuestra Confianza en Dios.
Solo el Padre sabe lo que ocurrirá en el futuro, pero sí debemos recordar que el afán de este día, no lo debemos extender al de mañana, porque no sabemos como será pero que como todas las cosas está bajo la Autoridad de Dios.
Mateo 6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. Diego Acosta / Neide Ferreira
Un dicho popular habla acerca de quienes siembran vientos y tienen como cosecha tempestades. Esta reflexión está basada en varios textos bíblicos que utilizan figuras similares pero con distintos fundamentos.
En realidad la idea de sembrar vientos, sustenta el pensamiento de que quienes siguen doctrinas distintas a lo que Dios ha establecido, sólo recogen torbellinos, porque son inútiles espiritualmente.
En otras palabras solo los hombres somos capaces de trabajar tenazmente, por cosas que no tienen ningún valor y que por el contrario son malas para la vida eterna. Y ese es el fondo de la cuestión.
Lo que sembramos y lo que hacemos para nuestra vida eterna, la que sigue a la muerte física y que ignoramos por el inútil esfuerzo de seguir todo lo que el mundo propone, que que tiene como consecuencia la auto-destrucción.
Seamos sabios y sembremos todo lo que nos ayude a poder disfrutar de la Vida Eterna sin sufrimientos ni dolor.
Oseas 8:7 Porque sembraron viento y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina, si la hiciere extraños la comerán.
En los años del ocaso personal, se entienden cuestiones que son difíciles de percibir, cuando el impulso de la juventud alienta el esfuerzo desmedido y los afanes por la gloria del triunfo.
De pronto un día nos damos cuenta que hemos sido unos temerarios buscadores de algo tan irreal como para volver inútiles los intentos de alcanzar una cima, que se muestra esquiva y distante cuando creemos que nos hemos acercado a ella.
La cima tiene el nombre de éxito y muchos somos los que nos entregamos a escalar ese propósito, arriesgando no solo la vida personal sino la de quienes nos rodean y afectando a la familia, que tiene el doloroso privilegio de ver tanto esfuerzo que destruye en nombre de la esquiva gloria.
En el ocaso luego de haber aprendido con muchos golpes esta lección, miramos a nuestro alrededor y podemos ver las sonrisas de quienes no se dejaron engañar por el mundo y sus mentiras y disfrutaron de la vida sencilla de quienes Dios cuida por su humildad y mansedumbre.
Proverbios 30:8 Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario. Diego Acosta / Neide Ferreira
Si menospreciamos el presente con Dios, nos colocamos
en la situación de no valorar todo lo que ÉL ha hecho
por nosotros. Tengamos cuidado con los recuerdos,
son traicioneros y engañadores. Diego Acosta
De tanto andar distraídos por la vida, nos resulta muy difícil reparar en los milagros cotidianos que el Señor hace con nosotros. De esta forma incluso nos permitimos pensar que el Todopoderoso nos ha olvidado.
Pero no nos damos cuenta que su Cuidado y su Amor, lo podemos encontrar en cada situación en la que nos suceden cosas, pero que simplemente las atribuimos a un golpe de fortuna.
Erróneamente pensamos de esta manera, por cuanto cada vez que nos creemos capaces de resolver situaciones comprometidas, en realidad lo que ha ocurrido es que se ha producido la intervención de los Ángeles de Dios.
Son ellos los que nos libran de problemas, resuelven gestiones o nos dan ideas para solventar asuntos complicados. Pero lamentablemente no los vemos, porque no entendemos como el Soberano, se puede ocupar de todo y todos los días.
El Señor nos ha prometido que estará siempre a nuestro lado y ÉL no hace más que cumplir con su Palabra, pero nosotros cargamos con la incredulidad de ignorar la magnitud Infinita de su Amor.
Seamos testigos de su Obra. Arrepintámonos de nuestros errores, de nuestras iniquidades. Seamos sabios y disfrutemos de la hermosa realidad de que siempre estarán con nosotros los Ángeles de Dios.
Lucas 15:10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. Diego Acosta / Neide Ferreira
El corito que acompaña este mensaje, es muy antiguo y probablemente uno de los que a lo largo de los años, más elevó mi espíritu, hacia la verdadera alabanza al Señor. Sin caer en modas o estilos, tan propios de los dictados del mundo.
Me produce mucha pena hablar de alabanza al Todopoderoso y a la vez mencionar las imposiciones mundanas, porque esta es una dramática realidad: la Iglesia de Jesús, cada día está más influida por las corrientes que agitan nuestro día a día.
Recuerdo que la primera vez que escuché este corito del que hablo, me produjo una gran impresión, porque reflejaba profundamente todo mi agradecimiento a nuestro Dios, por todo lo que hizo por mí y me sigue haciendo por su Infinita Misericordia.
Los coros antiguos son bellos y conmovedores, aunque no se canten en las congregaciones, cada vez más cercanas a un espectáculo que a la auténtica demostración de agradecimiento que es la Alabanza.
Todas las veces que tengo momentos buenos y los no tan buenos, me recuerdo de su Fidelidad y me regocijo pensando, que esa Fidelidad también la puedo disfrutar como una Gracia inmerecida, pero siempre presente.
Cuando un corito nos lleve ante el Trono de la Gloria, lo adoptemos como nuestro tributo a quién nos Guarda y a quién nos ha dado la Vida Eterna.
Isaías 11:5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura. Diego Acosta / Neide Ferreira
Ante la guerra que sostiene Irán con Estados Unidos e Israel, resulta relevante considerar la cuestión que divide a los musulmanes en dos grandes grupos: los sunitas como amplísima mayoría y los chiitas, obviamente como minoría. La disputa se originó tras la muerte de Mahoma y sobre quién debería ser su sucesor.
Los chiitas defienden la línea que se podría llamar familiar, porque son seguidores de Ali Ibn Abi Talib, que era primo y yerno del profeta muerto en el año 632 ya que estaba casado con Fátima hija de Mahoma.
Sus seguidores consideran que de esa descendencia, surge la autoridad divina para interpretar el Islam y aceptan que el propio Mahoma eligió a su primo Ali, como su sucesor, para cuando se produjera su muerte.
Los chiitas representan aproximadamente entre el 10 y el 15 por ciento de los musulmanes en el mundo. Los países con mayores seguidores de esa línea son: Irán, Líbano, Irak, Siria, India, Pakistán, Turquía, Afganistán, Emiratos Árabes, Azerbaiyán y Bahrein.
Los ayatolás que tienen el poder en Irán son chiitas. También son de mayoría chiita los hutíes, que operan en Yemen y que son hostiles a Israel. En cambio los terroristas de Hamás, que operan en la Franja de Gaza, son de origen sunita.
Diego Acosta
Se considera que los chiitas suman entre 120 y 150 millones de musulmanes en todo el mundo. Obviamente el resto de sunitas son mayoría en el mundo musulmán y su número se eleva a cientos de millones.
Cuando estamos contentos y con alegría en el corazón, es sumamente fácil dar gracias, por aquello que motivó nuestro estado de ánimo. La cuestión se complica grandemente, cuando ocurre todo lo contrario.
No es fácil dar gracias por lo que no nos gusta, por lo que no nos agrada o por aquello que no esperábamos y que nos causa pena, desconsuelo o contrariedad. Tanto en un caso como en el otro, siempre debemos recordar que el Omnipotente tiene Poder sobre todo lo que nos sucede.
Debemos tener plena conciencia que Dios sabe todo lo que ocurre y tanto en lo bueno o en lo malo, según nuestra comprensión, siempre habrá algo trascendente que ÉL quiere mostrarnos o enseñarnos.
Tal vez por eso siempre se ha dicho que la alegría es mucho más peligrosa que la tristeza, porque la primera nos aparta de Dios y la segunda, nos acerca a ÉL para clamar por Su Misericordia.
Nos apartamos del Soberano cuando en nuestra alegría nos creemos capaces de todo, merecedores de todo o lo que es peor todavía, poderosos. Pero en el abatimiento, nos acercamos a Dios porque necesitamos ayuda, consuelo o comprensión.
Todo esto nos debería hacer dar gracias por todo, para aceptar siempre las Decisiones Soberanas del Altísimo.
Tenemos obligaciones que asumir por ser seguidores
del Hijo de Dios, cumpliendo con lo que nos mandó,
de ayudar a los hermanos de Fe, al Prójimo y de dar cobijo a quién lo necesite. Diego Acosta – DEVOCIONAL