EL POSTUREO

ANTIVIRUS

Quizás inadvertidamente la sociedad de nuestros tiempos inventa palabras, que la definen con una crudeza tan implacable como cierta, tan concreta como ilustrativa.

Una de esas palabras es …postureo.

Notable definición de una forma de vivir, que coloquialmente puede definirse como las actitudes antinaturales, de quienes intentan crear una imagen pública distinta a la verdadera.

Y cuál es el propósito de esta práctica?

No es otra cosa que la búsqueda a veces desesperada de lograr el reconocimiento de los hombres, lo que podría llamarse la notoriedad, el salto a ser distinto y famoso.

Triste realidad de estas personas, que son capaces de exhibir sus miserias personales o tal vez inventarlas, para lograr ese reconocimiento que la sociedad suele conceder.

Tan efímero qué en muchas ocasiones, esos famosos nacidos del postureo, se consumen en su intento, al no alcanzar los niveles que deseaban.

Es penoso que los hombres busquemos el reconocimiento de seres como nosotros mismos, ignorando que el verdadero galardón solo lo puede conceder el Eterno.

Diego Acosta

DECAPITACIÓN MUSULMANA

LA OTRA HISTORIA

Se cumple el primer aniversario de la brutal muerte por decapitación de un profesor francés, que había mostrado a sus alumnos imágenes sobre Mahoma.

Francia se debate ahora en torno a la mejor forma de honrar la memoria de Samuel Paty, alevosamente asesinado a la salida del colegio donde enseñaba.

El paso del tiempo permite entrar en los detalles del episodio y llegar entre otras conclusiones, a la penosa comprobación de que algunos de los alumnos denunciaron directa o indirectamente al profesor luego de mostrar las imágenes de Mahoma.

Esa miserable forma de denuncia, a cambio de dinero, involucró a quién sería el encargado de utilizar un cuchillo para decapitar al profesor cuyo error fue hablar de Mahoma.

Lo cierto es que en el nombre de Alá, otra vez la muerte por decapitación enlutó a una sociedad y preocupó a todo el mundo. Percibir al islamismo en su verdadera génesis es una responsabilidad colectiva.

Diego Acosta

 

EL VALOR DEL DINERO

ANTIVIRUS

La Biblia advierte acerca de lo que el dinero significa para el hombre: Uno de sus peligros mayores, porque afecta al corazón en forma directa.

En qué forma lo afecta?

Porque domina las conductas, porque pervierte la razón y esclaviza a quienes se rinden a su dudoso poder. Al fin de cuentas, el dinero en sí mismo no tiene valor.

El valor del dinero es el valor que cada hombre le concede. Desde quienes lo utilizamos como un medio para la vida cotidiana, hasta los que lo convierten en su razón para vivir.

Precisamente por esa razón es lamentable comprobar cómo hay muchas personas que por su amor al dinero son capaces de vender sus miserias, en suma para vender su triste intimidad.

Lo grave de esta cuestión, es que cuando se pretende recuperar el valor de la intimidad, siempre es demasiado tarde porque lo mostrado por dinero, se sigue exhibiendo gratuitamente. Ese es el perverso poder del dinero.

Diego Acosta

AGRADECIDOS AL SEÑOR

DEVOCIONAL

Son tantas las razones que tenemos para dar gracias al Señor y también para clamar por su Misericordia, que en demasiadas ocasiones solo nos ocupamos de nuestras necesidades.

Es necesario recapacitar sobre esta cuestión, porque es uno de los principales motivos del cíclico proceso de acercarnos-alejarnos a Dios.

Cuando solamente nos preocupamos por lo que consideramos urgente o imprescindible, nos olvidamos todas las razones que tenemos para agradecer la Gracia del Eterno sobre nuestra vida.

Nos convertimos en pedigüeños, extendiendo nuestras manos reclamando sin cesar, pero olvidando que también debemos ser agradecidos y demostrarlo.

El Todopoderoso no precisa de nuestro reconocimiento, pero sí precisa recibir las señales de nuestra confianza y por encima de todo de nuestra obediencia.

Pedir y pedir se convierte en una forma de vivir, alejada por completo de lo que debería ser un continuo agradecer al Padre, de todo lo que nos brinda, aún sin saber nosotros que lo necesitamos.

Salmo 32:10
Muchos dolores habrá para el impío;
mas al que espera en Jehová,
le rodea la misericordia.

Diego Acosta / Neide Ferreira