LA VIOLENCIA

ANTIVIRUS

Los dos episodios extremos vividos en Estados Unidos en las últimas horas, actualizan la cuestión de la violencia, por la notoriedad y por la magnitud de las pérdidas humanas.

Sin embargo es necesario reflexionar sobre este tema, porque la violencia en todas sus variables está presente en la vida de la sociedad de nuestro tiempo.

No debe escapar a nuestro análisis que la violencia está gravemente incrustada en el corazón de los humanos y debemos ser conscientes de los daños que provoca.

No solo en los casos tan graves como los vividos en las últimas horas, sino también en la violencia cotidiana que azota los múltiples escenarios donde se desarrolla nuestra vida.

Viene a nuestra memoria la mansedumbre de Jesús, que desalentó toda reacción a pesar de los agravios y de los cruentos ataques que recibió.

Diego Acosta

PONCIO PILATO

ESCUDRIÑAR

Poncio Pilato nació en una familia rica del centro de Italia y pertenecía a la orden ecuestre que era el segundo nivel desde lo alto de la pirámide social romana.

Este grupo era el utilizado para compensar el poder de la aristocracia del Senado y tras las interminables guerras internas, los nuevos ricos tuvieron oportunidades de progresar en el imperio.

Pilato fue el quinto gobernador de Palestina, entre los años 26 al 36 y su larga permanencia en el cargo se habría debido a la complacencia que el emperador Tiberio sobre su gestión.

Era Prefecto y residía en Cesárea y ante los historiadores judíos su figura es la de un corrupto, violento y codicioso. Los cristianos lo presentaron durante siglos como el hombre que condenó a Jesús en contra de sus convicciones.

Cuando Pilato se instaló en Jerusalén para mantener el orden en la celebración de la Pascua, Caifás el líder del concilio judío le planteó el caso de Jesús, que podía ser considerado como de alta traición por su peligrosidad para el imperio romano.

Anás detuvo al Hijo del Hombre y luego de interrogarlo lo envió ante su suegro Caifás y este finalmente lo presentó a Pilato. Los evangelios narran como el gobernador ante la afirmación de los judíos que no tenían más rey que César, ordenó que lo crucificaran.

Recordamos Juan 19:21-22  Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. 22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

Con la muerte y Resurrección de Jesús se cumplieron las profecías bíblicas y el Reina en el Trono de la Gloria, junto a Dios Padre. El gobernador quedó en la memoria según lo registra Mateo en 27:24: Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros.

Diego Acosta

 

 

DESIERTOS ESENCIALES

Jesus foi enviado pelo Espírito ao deserto,
para vencer o diabo com a Palavra de Deus.
Do mesmo modo que os israelitas
também foram provados no deserto,
nós também precisamos atravessá-lo.
Pr. Autilino Batista de Souza
SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL

EL TRISTE ÉXITO

DEVOCIONAL

Infelizmente el mundo parece habernos convencido de la necesidad de convertirnos en personas exitosas. Por lamentable y casi inadmisible que resulte, esta parece ser la realidad.

Tener éxito es tener también la posibilidad de exhibirnos ante la sociedad, como auténticos ejemplos de superación y formar parte del exclusivo núcleo de triunfadores.

Todo esto es doblemente triste, por cuánto es algo que perturba el corazón de muchos, que entienden que ese es el buen camino, sin saber que no lleva a ninguna parte.

Y lo más grave todavía: que hay muchos que no quieren saber y otros lo ignoran, que el éxito del mundo, es la paga que recibirán quienes lo busquen y lo deseen.

El mezquino y esquivo éxito del mundo, será la paga para quienes lo persigan como un objetivo personal, perdiendo lo más importante que es la Bendición de la Salvación y la Vida Eterna.

Jesús vino a nosotros para darnos Vida, no para darnos éxitos.

Mateo 16:27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

Diego Acosta – Neide Ferrreira