Los verdaderos hijos de Abraham – JESÚS Y MATEO XXVI

La confrontación de Juan el Bautista con los fariseos y saduceos, tuvo a Abraham por protagonista, tras reclamarles que dieran frutos de arrepentimiento.

MATEO 3:8 La condición de hijos del Patriarca que podían esgrimir quienes se oponían a Juan, quedó rápidamente desvirtuada cuando les dijo que Dios podía levantar de las piedras que bordeaban el Jordán hijos de Abraham.

Con esta declaración, estaba dejando en claro que los hijos de Abraham, no eran los descendientes naturales de él, sino aquellos que fueran ejemplares en el seguimiento de la fe y creyeran y cumplieran la Palabra de Dios.

Pablo dejó explicada magistralmente esta cuestión en su Carta a los Romanos en el capítulo 4 del 13-16: 13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.
14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.
15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.

La confianza que tenían los fariseos y saduceos en su descendencia física, provocaba su muerte espiritual, ya que se apartaban de la fe en Dios.

Y si ponían su confianza en la Ley para ser herederos, convertían en vana la fe y por tanto quedaba anulada la Promesa que el Eterno formuló a Abraham.

Por tanto era la Justicia de la Fe la que conferió a Abraham y su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo. Que sea así, por Fe es para que sea por Gracia, abarcando a los de la Ley y a los que tienen la Fe de Abraham.

Diego Acosta

 

 

Juan el Bautista sigue cuestionando – JESÚS Y MATEO XXV

El enfrentamiento entre Juan el Bautista y los fariseos y saduceos, tuvo una implicancia especialmente llamativa, para las creencias de la época.

MATEO 3:7, en la segunda parte del versículo, tras llamarlos generación de víboras, les formula una pregunta: Quién os enseñó a huir de la ira venidera.

Esta cuestión representó otro duro ataque de Juan, porque aludía a dos referencias del Antiguo Testamento. Una de ellas era Ezequiel 7:9 Y mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia;
según tus caminos pondré sobre ti, y en medio de ti estarán tus abominaciones;
y sabréis que yo Jehová soy el que castiga.

La otra referencia es la de Sofonías 1:8
Y en el día del sacrificio de Jehová
castigaré a los príncipes, y a los hijos del rey,
y a todos los que visten vestido extranjero.

Esta manifiesta alusión a la ira prometida en el Día del Señor, debió haber afectado gravemente a sus destinatarios, por cuánto ellos creían que la Ira no estaba reservada a los judíos sino a quienes no pertenecían a su pueblo.

Esto puede ayudar a entender la gravedad que tenía para los fariseos y saduceos y también los escribas, el anuncio de que pronto vendría el Mesías y lo que podía significar para el poder que detentaban en la sociedad de su tiempo.

MATEO 3:8 Trás estas severas recriminaciones, Juan les pidió que hicieran frutos dignos de arrepentimiento. Debemos comprender que el arrepentimiento y la fe están indivisiblemente unidos y no son otra cosa  que una manifestación de la conversión.

El arrepentimiento significa volver la espalda al pecado y la fe, volver a Dios. Por tanto los frutos dignos de arrepentimiento pueden interpretarse como una identificación con las obras que produce la fe, luego del arrepentimiento de los pecados.

La  profundidad del tema, explica también la magnitud de la separación de las posturas entre Juan y los representantes del liderazgo judío de la época.

Diego Acosta

Fariseos y saduceos

Juan el Bautista se enfrentó a los miembros de dos sectas
a los que llamó Generación de víboras,
por ser quienes dominaban la vida espiritual de Israel,
por su legalismo en un caso y su oportunismo en el otro.
Fariseos y saduceos aunque no eran afines,
se unieron para enfrentar al Hijo del Hombre.
JESÚS Y MATEO

El Bautismo en nombre de Cristo Jesús – JESÚS Y MATEO XXIII

Mateo planteó como hombres y mujeres nacemos de nuevo,
con independencia de nuestra edad biológica,
cuando dejamos el pasado tras el arrepentimiento de nuestros pecados.
Este nacimiento nos lleva a ser nuevas criaturas
y a vivir como el Señor estableció.
JESÚS Y MATEO

Los bautismos de Juan y su significado – JESÚS Y MATEO XXII

La purificación en aguas corrientes fue establecida
en el LIbro de Levítico

en las instrucciones que Jehová entregó a Moisés y Aarón
y estaba relacionada con las impurezas físicas.
Los bautismos de Juan tenían ese sentido hasta que
todo cambió
con la presencia de Jesús, en el río Jordán.
JESÚS Y MATEO XXII

Juan el Bautista comienza a predicar – JESÚS Y MATEO XXI

Juan el Bautista comenzó a predicar en el desierto de Judá, en la orilla del río Jordán y a una distancia de un día de viaje desde Jerusalén.

Su presencia, a pesar de la lejanía no pasó desapercibida, por varias razones. Una de ellas, era su apariencia y por la forma en que vivía

MATEO 3:4
 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.

Para comprender el impacto que provocó su presencia, debemos citar el texto de 2 de Reyes 1:8
Y ellos le respondieron: Un varón que tenía vestido de pelo, y ceñía sus lomos con un cinturón de cuero. Entonces él dijo: Es Elías tisbita.

El diálogo se registra entre el rey Ocozías y los hombres que había enviado a buscar al profeta Elías. Jehová le anunció la muerte al rey y él identificó por sus vestiduras, que eran inequívocas.

El pueblo judío conocía sobradamente lo que representó en la vida de Israel el profeta Elías y la relación que tenía con Jehová. Esto justifica el impacto del hijo de Elizabet entre los suyos.

Cabe agregar que los profetas tambien usaban un manto de características muy especiales, como consta en Zacarías 13:4
Y sucederá en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarán de su visión cuando profetizaren; ni nunca más vestirán el manto velloso para mentir.

La alusión de Elías como tisbita, obedece a que había nacido en la ciudad de Tisbé, en la región de Galaad, en las altas mesetas al este del río Jordán.

Cabe agregar que Juan el Bautista se alimentaba de miel y langostas, que era un alimento permitido según consta en Levítico 11:22
 estos comeréis de ellos: la langosta según su especie, el langostín según su especie, el argol según su especie, y el hagab según su especie.

En medio del clima que se vivía en el Reino de Judá, por la dura forma de obrar de los representantes del imperio romano, la figura de Juan, se tornó cada vez más relevante.

Diego Acosta

Juan el Baustista, profetizado

La vida del hijo de Isabel prima de María,
tiene excepcionales contornos

pues su presencia en el desierto de Judá
fue anunciada por el profeta Isaías además de ser destacado
como de similares condiciones del profeta Elías.
Juan el Bautista, anunció la venida del Mesías.
JESÚS Y MATEO

Juan el Bautista – Jesús y Mateo

En el inicio del Capítulo III del Evangelio, se describe a un personaje de gran importancia que hace su aparición en la vida de Israel.

MATEO 3:1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.

Juan era el hijo de Elizabeth, descendiente de Aaron, hermano de Moisés, en cuya vejez el ángel Gabriel, le anunció que tendría un hijo con su esposo Zacarías.

Elizebeth o Isabel, era prima de María, que sería la madre de Jesús, por obra del Espíritu Santo. En el Evangelio de Lucas, se narra el impresionante suceso que ocurrió cuando María fue a visitar a su prima que estaba embarazada de Juan.

Cuando el hijo de Elizabeth escuchó el saludo de María, saltó en el vientre de su madre, mientras ella decía, según consta en Lucas 1: 42-43:

42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. 43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?

El nacimiento de Juan el Bautista, se cumplió luego de la visita que se prolongó por alrededor de tres meses. Cuando hubo que ponerle nombre le pusieron Zacarías, como su padre. Pero al octavo día de nacido y cuando iba ser circuncidado, la madre dijo que el nombre del niño sería Juan. Consultado el padre, que era mudo, escribió: Juan es su nombre.

Zacarías recuperó la capacidad de hablar y bendijo a Dios. Su hijo, dio cumplimiento a la profecía de Malaquías contenida en su Libro 3:1:

He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

La vida de Juan se desarrolló en el desierto de Judea, situada al oeste del Mar muerto, en una región absolutamente estéril y en donde vivían algunas tribus de los esenios.

Diego Acosta

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