ESTATUTO PERPETUO

DEVOCIONAL

Israel recibió a lo largo de su historia múltiples normas para vivir de acuerdo a lo establecido por Jehová. Normas que abarcaban todos los aspectos de la vida.

Llamativamente a esas normas el Eterno les asignó el carácter de Estatuto Perpetuo, es decir de obligado cumplimiento a lo largo de todas las generaciones.

Esas normas rigen hasta hoy. Y nos podemos preguntar: Nos alcanzan esas normas? Están vigentes para quienes no somos judíos, pero si reconocemos ser parte del injerto por el cuál recibimos las bendiciones de Dios para su Pueblo?

La respuesta es la frase de Jesús: No he venido a abolir la Ley, sino a cumplirla.

Por tanto deberíamos cumplir con las normas, especialmente aquellas que tienen el carácter de Perpetuo, porque son las fundamentales para vivir según los Mandatos del Todopoderoso de Israel.

Pensar en esta cuestión, es elevar nuestra mirada hacia lo Alto, buscando Sabiduría,diría y entendimiento, para acercarnos con temor y temblor al Trono de la Gracia.

Levítico 3:17
ES –
Estatuto perpetuo será por vuestras edades,
dondequiera que habitéis,
que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis.

PT –
Estatuto perpétuo será nas vossas gerações,
em todas as vossas habitações:
nenhuma gordura, nem sangue algum comereis.

Diego Acosta / Neide Ferreira

Los verdaderos hijos de Abraham – JESÚS Y MATEO XXVIII

La confrontación de Juan el Bautista con los fariseos y saduceos, tuvo a Abraham por protagonista, tras reclamarles que dieran frutos de arrepentimiento.

MATEO 3:8 La condición de hijos del Patriarca que podían esgrimir quienes se oponían a Juan, quedó rápidamente desvirtuada cuando les dijo que Dios podía levantar de las piedras que bordeaban el Jordán hijos de Abraham.

Con esta declaración, estaba dejando en claro que los hijos de Abraham, no eran los descendientes naturales de él, sino aquellos que fueran ejemplares en el seguimiento de la fe y creyeran y cumplieran la Palabra de Dios.

Pablo dejó explicada magistralmente esta cuestión en su Carta a los Romanos en el capítulo 4 del 13-16: 13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.
14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.
15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.

La confianza que tenían los fariseos y saduceos en su descendencia física, provocaba su muerte espiritual, ya que se apartaban de la fe en Dios.

Y si ponían su confianza en la Ley para ser herederos, convertían en vana la fe y por tanto quedaba anulada la Promesa que el Eterno formuló a Abraham.

Por tanto era la Justicia de la Fe la que conferió a Abraham y su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo. Que sea así, por Fe es para que sea por Gracia, abarcando a los de la Ley y a los que tienen la Fe de Abraham.

Diego Acosta

 

 

LA BIBLIA – Romanos 2:1-16

Pablo enseña sobre el Juicio de Dios y como los hombres actúan con relación a la Ley.

 1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.

Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.

¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?

¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,

el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:

vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,

pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;

tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego,

10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego;

11 porque no hay acepción de personas para con Dios.

12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;

13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.

14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,

15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,

16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

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