QUIÉN JUZGA AL PRÓJIMO?

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Acusar de extremismo a la iglesia Evangélica parece haberse convertido en otro supuesto filón, para ganar notoriedad, aunque difícilmente prestigio.

Criticar a una rama de la iglesia y además haciéndola cercana a una forma de opinión política, es no solo aventurado sino también irrespetuoso.

Tal vez porque se especula que la Iglesia no será capaz de reaccionar y de esta forma debilitar los argumentos que se alzan en su contra. Este mensaje no tiene el propósito de defender a nadie, sino el de esclarecer una cuestión fundamental.

Se trata que el supuesto extremismo eclesial, de existir, no es menor de sus acusadores, que haciendo abuso de la libertad de expresión, se permiten valorar cuestiones espirituales, con la vulgaridad de ubicar a quienes profesan la fe, como cercanos a una determinada idea política.

El Movimiento Reformista que inició Martin Lutero hace más de 500 años, buscó y busca colocar a la Fe en su verdadera dimensión, y será Dios el Supremo Juez, quién determine quienes se apartaron de sus Mandamientos y juzgan al Prójimo.

Por eso es que nos preguntamos: ¿Quién juzga a quién?

Diego Acosta

ESFUERZO INÚTIL

DEVOCIONAL

Un dicho popular habla acerca de quienes siembran vientos y tienen como cosecha tempestades. Esta reflexión está basada en varios textos bíblicos que utilizan figuras similares pero con distintos fundamentos.

En realidad la idea de sembrar vientos, sustenta el pensamiento de que quienes siguen doctrinas distintas a lo que Dios ha establecido, sólo recogen torbellinos, porque son inútiles espiritualmente.

En otras palabras solo los hombres somos capaces de trabajar tenazmente, por cosas que no tienen ningún valor y que por el contrario son malas para la vida eterna. Y ese es el fondo de la cuestión.

Lo que sembramos y lo que hacemos para nuestra vida eterna, la que sigue a la muerte física y que ignoramos por el inútil esfuerzo de seguir todo lo que el mundo propone, que que tiene como consecuencia la auto-destrucción.

Seamos sabios y sembremos todo lo que nos ayude a poder disfrutar de la Vida Eterna sin sufrimientos ni dolor.

Oseas 8:7
Porque sembraron viento y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina, si la hiciere extraños la comerán.

Diego Acosta / Neide Ferreira