EL FINAL DE LA FANTASÍA

La peste nos ha enseñado
que hemos llegado al final de lo fantasioso
y que estamos en el principio de dolores
que nos llevarán a los momentos cruciales
de Apocalipsis, con el Glorioso regreso de Jesús.
Diego Acosta – MENSAJE

CONGREGACIÓN SÉPTIMO MILENIO

VOLUNTARIOS EJEMPLARES

DEVOCIONAL

En circunstancias muy especiales he podido disfrutar del trabajo de voluntarios, que forman parte de varias entidades de la ciudad en donde vivo.

Tal vez se podrían emplear otros calificativos, pero disfrutar significa apreciar la actitud de muchas personas, que se han volcado a servir al prójimo.

Como es natural me resulta muy difícil saber si estas personas son o no son creyentes, si tienen a Dios en sus vidas, pero sí puedo afirmar que tienen amor o misericordia por el necesitado.

Muchas veces cuando pienso en ser voluntario, me imagino grandes obras y grandes servicios, pero estos hombres y mujeres, me han enseñado que acercar un vaso de agua es algo maravilloso.

En la práctica se entiende perfectamente cuando Jesús enseñó, que ayudando al Prójimo es como darle un vaso a agua a ÉL mismo, otorgándole sentido a la condición superior del Amor.

Los voluntarios están impartiendo una gran lección de solidaridad, una ejemplar manera de romper con el frío indiferente de una sociedad, que como todas solo piensa en sus propios problemas.

Gracias por el ejemplo y gracias por la ayuda para comprender que la vida del creyente debe enriquecerse sirviendo al Prójimo, como enseñó el Hijo del Hombre.

Mateo 25:35
Porque tuve hambre, y me disteis de comer;
tuve sed, y me disteis de beber;
fui forastero, y me recogisteis;

Mateus 25:25
Porque tive fome, e destes-me de comer;
tive sede, e destes-me de beber;
era estrangeiro, e hospedastes-me.

 Diego Acosta / Neide Ferreira

A CONTRALUZ…

DEVOCIONAL

Desde mi ventana se pueden las típicas casas de la región, con techos a dos aguas a causa de la nieve y al fondo, los altos árboles de uno de los bosques cercanos.

Pero, a determinadas horas cuando el sol está de frente, todo queda difuminado por un contraluz, que desdibuja, hasta los árboles que suelen parecen una especie de loma inexistente.

Vez tras vez mirando estas diferentes perspectivas, el Señor me mostró que muchas veces mi fe era como esas visiones. Unas veces claras y otras veces difusas.

Esta revelación me perturbó porque aceptándola como Verdad, me pregunté como en ocasiones estaba muy seguro de mi creencia en el Eterno y otras, no atinaba a entender sus decisiones.

Así fue como a partir de ese día, intento mirar más allá de lo que percibo y casi no veo, porque en realidad es así como percibimos al Eterno. Sabemos que está, que siempre está y sin embargo algunas veces dudamos.

Mateo 6:30
Y si la hierba del campo que hoy es,
y mañana se echa en el horno, Dios la viste así,
¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

Mateus 6:30
Pois, se Deus assim veste a erva do campo,
que hoje existe e amanhã é lançada no forno,
não vos vestirá muito mais a vós, homens de pequena fé?

Diego Acosta / Neide Ferreira

NI ANTES NI DESPUÉS

DEVOCIONAL

Un presidente de Sud América dijo en una oportunidad, que nadie se moría el día antes.

La frase causó estupor y provocó gran impacto, pero tal vez sin saberlo o de haber tenido la intención de hacerlo, había expresado una Verdad absoluta.

Los tiempos de Dios son absolutamente perfectos y por tanto, todo ocurre en el momento preciso y esta realidad es la que nos debe guiar en nuestra existencia.

Por muchos y grandes que sean nuestros afanes, todo llegará en el momento perfecto y tan importante como eso, en el mejor momento para nuestra vida.

Sabiendo esto y en lo personal, cada uno debe aprender a controlar los ataques de ansiedad, de prisas, que con tanta maldad inspira el diablo para perturbarnos y para alejarnos del Eterno.

Soy plenamente consciente de que esta lección, es la que debe inspirar mi relación con el Todopoderoso, para que mi obediencia sea tan real como sus decisiones.

Mateo 6:34
Así que, no os afanéis por el día de mañana,
porque el día de mañana traerá su afán.
Basta a cada día su propio mal.

Mateus 6:34
Não vos inquieteis, pois, pelo dia de amanhã,
orque o dia de amanhã cuidará de si mesmo.
Basta a cada dia o seu mal.

 Diego Acosta / Neide Ferreira

 

PAGAR O NO PAGAR

DEVOCIONAL

Cuando pensamos en los impuestos, en los tributos,  surgen rápidamente dos cuestiones. Una es la que deben ser pagados y otra, la contraria que nos alienta a no hacerlo.

En este último grupo me incluí hasta que por la Gracia conocí a Jesús y desde entonces tuve que modificar los criterios con los que había vivido más de medio siglo.

La cuestión de pagar muchas veces la confundimos con nuestras ideas políticas o con lo que pensamos de los gobiernos o de los políticos.

Sin embargo, estoy convencido que se trata de una obligación que debemos asumir, puesto que es lo que nos mandó el propio Hijo del Hombre.

Pagar los impuestos, los tributos, es en definitiva una cuestión de alto contenido espiritual y está muy lejos de ser una opción. El día que lo comprendí comenzó también en mi vida la bendición de la Obediencia.

Mateo 22:21
Le dijeron: De César.
Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César,
y a Dios lo que es de Dios.

Mateus 22:21
Disseram-lhe eles: De César.
Então, ele lhes disse:
Dai, pois, a César o que é de César
e a Deus, o que é de Deus
.

 Diego Acosta / Neide Ferreira

TENTAR A DIOS…?

Parte 2. El monje agustino que inició la Reforma Protestante, reflexiona sobre las actitudes
en tiempo de pestes.

Para aquellos cuyos deberes no lo requieren, sin embargo, Lutero aconseja un juicio equilibrado y un sentido común pragmático. Por un lado, Lutero argumenta que huir del peligro no es intrínsecamente incorrecto, y multiplica ejemplos de las escrituras para apoyar esto: Jacob huyó de Esaú, David huyó de Saúl, Pablo huyó de Damasco. Por otro lado, Lutero sostiene que la ley del amor nos obliga a ayudar a nuestro prójimo en tiempos de necesidad, incluso cuando esa ayuda corre peligro para nosotros. «Un hombre que no ayudará ni apoyará a otros», observa Luther, «a menos que pueda hacerlo sin afectar su seguridad o su propiedad, nunca ayudará a su vecino». Estos son aquellos a quienes Cristo dirá: “Estaba enfermo y no me visitasteis” (Mateo 25:43). Ahora bien, en este punto uno podría objetar que los tiempos han cambiado desde el siglo XVI. No es nuestro trabajo cuidar a los enfermos directamente, especialmente no durante una época de pandemia; para eso está el sistema de salud. Y Luther estaría de acuerdo. De hecho, Wittenberg de Lutero fue una de las primeras ciudades de Europa occidental en nombrar a un médico de tiempo completo para atender a los pobres, ¡a expensas del gobierno! Lutero vio este tipo de arreglo como la forma ideal de implementar la obligación de la comunidad de cuidar a los necesitados, pero también reconoció que en circunstancias extremas, otras medidas pueden ser necesarias: Sería bueno, donde hay un gobierno eficiente en las ciudades y los estados, mantener las casas municipales y los hospitales con personal para atender a los enfermos, de modo que los pacientes de las casas particulares puedan ser enviados allí… De hecho, ese sería un arreglo excelente, encomiable y cristiano al que todos deberían ofrecer ayuda y contribuciones generosas, en particular el gobierno. Donde no existen tales instituciones, y existen solo en unos pocos lugares, debemos brindar atención hospitalaria y ser enfermeros unos para otros en cualquier extremo o arriesgarnos a perder la salvación y la gracia de Dios. ¡Palabras fuertes, estas! Pero son un fuerte recordatorio de que lo que sea que los primeros reformadores protestantes como Martín Lutero hayan querido decir al enseñar que la salvación viene “solo por la fe”, ciertamente no abrió una brecha entre nuestra fe en Dios y el amor y el cuidado que le debemos a nuestros vecinos, ¡ni mucho menos! La mayoría de los consejos de Lutero en este tratado están dirigidos a aquellas almas temerosas que se sintieron tentadas a abandonar sus deberes en tiempos de crisis. Pero también reconoce que existe otro peligro, lo que él llama «tentar a Dios«.

Fuente: Escritos seleccionados de Lutero. Tomo 2: Renovación de la Devoción y Teología. Editora Insel de Frankfurt del Meno. Páginas 22-250. Autor David Fink

DISCÍPULOS O SUCEDÁNEOS

DEVOCIONAL

Hace años escuché un predicador que afirmaba que con mucho pesar, tenía que declarar que los creyentes, éramos más un sucedáneo que discípulos.

Confieso que la idea me sorprendió e incluso me molestó porque pensé en lo que significa la palabra sucedáneo, que no es otra cosa que reemplazar lo auténtico por algo de similares o parecidas características.

Esa predicación provocó severas reacciones porque según la opinión de muchos, había ofendido a la congregación con su mensaje tan rotundo.

En un principio me incluí entre los ofendidos, pero con el tiempo comprendí la profundidad de las palabras del predicador y lo busqué para expresarle mi solidaridad.

Lo cierto es que no pude hablar con él pero a la distancia le agradecí ese tremendo llamado de atención, porque me hizo reaccionar con relación a mis comportamientos habituales.

Y declaro que no quiero ser un sucedáneo, aunque a veces lo sea, quiero ser un fiel discípulo de Jesús. En eso pongo todo mi empeño.

Mateo 16:24
Entonces Jesús dijo a sus discípulos:
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo,
y tome su cruz, y sígame.

Mateus 16:24
Então, disse Jesus aos seus discípulos:
Se alguém quiser vir após mim, renuncie-se a si mesmo,
tome sobre si a sua cruz e siga-me;

Diego Acosta / Neide Ferreira

EL PREPOTENTE

DEVOCIONAL

Un prepotente conductor casi chocó contra otro automóvil y estuvo a punto de producir un accidente absurdo, en el que yo también podría haber sido seriamente perjudicado.

Un accidente difícil de entender en un lugar señalizado por obras y cabe preguntarse: cómo es posible obrar con semejante actitud?

Luego del momento de tensión vino la calma y el agradecimiento al Señor porque finalmente no ocurrió nada. Aparentemente, porque si habían ocurrido varias cosas.

Una de ellas era que la prepotencia, había dominado casi por completo a una persona al punto que no desencadenó una grave situación, solamente porque la otra persona que conducía fue más prudente y porque Dios no lo permitió.

Que tiene en su corazón un prepotente? O cabría decir, que tenemos en nuestro corazón los prepotentes? O qué tengo en mi corazón cuando me comporto como un prepotente?

Creo que cuando permitimos que nuestra soberbia nos lleve a la prepotencia, estamos olvidando el Grandioso ejemplo de Jesús, que cuando pudo ser arrogante se comportó como un cordero, manso y tranquilo.

Y así nos trajo la salvación a todos, con humildad y sin prepotencia.

Mateo 11:29
Llevad mi yugo sobre vosotros,
y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;
y hallaréis descanso para vuestras almas;

Mateus 11:29
Tomai sobre vós o meu jugo, e aprendei de mim,
que sou manso e humilde de coração,
e encontrareis descanso para a vossa alma.

Diego Acosta / Neide Ferreira