LO QUE TIENE CADA DÍA…

DEVOCIONAL

Una publicación hacía mención a un refrán japonés que decía que el viento de mañana…es para el día de mañana, haciendo una reflexión sobre que no debemos preocuparnos por la jornada que vendrá, sino ocuparnos de la que estamos viviendo.

El comentario seguramente ha despertado muchas expectativas y como siempre tenemos la tendencia a dejarnos sorprender por lo que resulta nuevo, perdemos la perspectiva acerca del verdadero fondo de la cuestión.

En su Magisterio terrenal Jesús, habló de los afanes que nos llevan a preocupaciones profundas, pero dándonos una referencia maravillosa sobre el sentido espiritual del tema, que es desde luego más clara y directa que la que hemos comentado de la publicación.

Jesús nos enseñó que nos debemos preocupar por el tiempo que estamos viviendo, porque el de mañana tendrá su afán y su propio mal. Podemos interpretar que el Hijo del Hombre nos estaba enseñando que no nos preocupemos por el futuro y que en cambio debemos fortalecer nuestra Confianza en Dios.

Solo el Padre sabe lo que ocurrirá en el futuro, pero sí debemos recordar que el afán de este día, no lo debemos extender al de mañana, porque no sabemos como será pero que como todas las cosas está bajo la Autoridad de Dios.

Mateo 6:34
Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.  
Diego Acosta / Neide Ferreira

ESFUERZO INÚTIL

DEVOCIONAL

Un dicho popular habla acerca de quienes siembran vientos y tienen como cosecha tempestades. Esta reflexión está basada en varios textos bíblicos que utilizan figuras similares pero con distintos fundamentos.

En realidad la idea de sembrar vientos, sustenta el pensamiento de que quienes siguen doctrinas distintas a lo que Dios ha establecido, sólo recogen torbellinos, porque son inútiles espiritualmente.

En otras palabras solo los hombres somos capaces de trabajar tenazmente, por cosas que no tienen ningún valor y que por el contrario son malas para la vida eterna. Y ese es el fondo de la cuestión.

Lo que sembramos y lo que hacemos para nuestra vida eterna, la que sigue a la muerte física y que ignoramos por el inútil esfuerzo de seguir todo lo que el mundo propone, que que tiene como consecuencia la auto-destrucción.

Seamos sabios y sembremos todo lo que nos ayude a poder disfrutar de la Vida Eterna sin sufrimientos ni dolor.

Oseas 8:7
Porque sembraron viento y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina, si la hiciere extraños la comerán.

Diego Acosta / Neide Ferreira

VANIDAD Y ÉXITO

 

DEVOCIONAL 

En los años del ocaso personal, se entienden cuestiones que son difíciles de percibir, cuando el impulso de la juventud alienta el esfuerzo desmedido y los afanes por la gloria del triunfo.

De pronto un día nos damos cuenta que hemos sido unos temerarios buscadores de algo tan irreal como para volver inútiles los intentos de alcanzar una cima, que se muestra esquiva y distante cuando creemos que nos hemos acercado a ella.

La cima tiene el nombre de éxito y muchos somos los que nos entregamos a escalar ese propósito, arriesgando no solo la vida personal sino la de quienes nos rodean y afectando a la familia, que tiene el doloroso privilegio de ver tanto esfuerzo que destruye en nombre de la esquiva gloria.

En el ocaso luego de haber aprendido con muchos golpes esta lección, miramos a nuestro alrededor y podemos ver las sonrisas de quienes no se dejaron engañar por el mundo y sus mentiras y disfrutaron de la vida sencilla de quienes Dios cuida por su humildad y mansedumbre.

Proverbios 30:8
Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario.
Diego Acosta / Neide Ferreira