AGRADECIDOS AL SEÑOR

DEVOCIONAL

Son tantas las razones que tenemos para dar gracias al Señor y también para clamar por su Misericordia, que en demasiadas ocasiones solo nos ocupamos de nuestras necesidades.

Es necesario recapacitar sobre esta cuestión, porque es uno de los principales motivos del cíclico proceso de acercarnos-alejarnos a Dios.

Cuando solamente nos preocupamos por lo que consideramos urgente o imprescindible, nos olvidamos todas las razones que tenemos para agradecer la Gracia del Eterno sobre nuestra vida.

Nos convertimos en pedigüeños, extendiendo nuestras manos reclamando sin cesar, pero olvidando que también debemos ser agradecidos y demostrarlo.

El Todopoderoso no precisa de nuestro reconocimiento, pero sí precisa recibir las señales de nuestra confianza y por encima de todo de nuestra obediencia.

Pedir y pedir se convierte en una forma de vivir, alejada por completo de lo que debería ser un continuo agradecer al Padre, de todo lo que nos brinda, aún sin saber nosotros que lo necesitamos.

Salmo 32:10
Muchos dolores habrá para el impío;
mas al que espera en Jehová,
le rodea la misericordia.

Diego Acosta / Neide Ferreira

COMO ROBOTS

DEVOCIONAL

La imagen de un robot caminando hacia el año 2022, es sorprendente y a la vez sobrecogedora.

Sorprendente porque nos recuerda que estamos terminando el noveno mes y que muy pronto estaremos celebrando un cambio de año.

Y dijimos que la imagen del robot es sobrecogedora, porque en cierta forma muchos de nosotros nos podremos ver representados, porque avanzamos y avanzamos como si no fuéramos humanos.

Qué nos está pasando?

Devoramos los minutos, los días, los meses a un ritmo enloquecedor y el mañana que nos parecía lejano, ya forma parte del pasado y perdemos la noción del tiempo como si estuviéramos descontrolados.

La Palabra de Dios nos revela que en los tiempos finales los días serán acortados, para que podamos soportar todo lo que está ocurriendo. Es otra forma de la Gracia del Eterno.

Pero seamos conscientes de ello y no obremos como robots, que no tienen ni alma ni espíritu y son seres inanimados que obran en sentido figurado como títeres.

Somos hombres e hijos de Dios!

Deuteronomio 12:28
Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando,
para que haciendo lo bueno y lo recto
ante los ojos de Jehová tu Dios,
te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.

Diego Acosta / Neide Ferreira

LA ESPERA

DEVOCIONAL

Decía el rey David que aborrecía a los que esperan en vanidades ilusorias, poniendo de manifiesto como muchas personas se debaten en sus anhelos muy alejados de la realidad.

Este pensamiento sigue teniendo vigencia en nuestro tiempo, porque pareciera que los hombres somos incapaces de aprender la lección, de que en la espera lo único válido es la confianza.

Pero confiando en qué o en quién?

Si la respuesta es en qué, estamos errados, porque no sería otra cosa que la confianza en la propia fuerza, en la capacidad natural o en la adquirida con los años o con estudios.

Si la respuesta fuera en quién, sería muy triste comprobar que depositamos nuestra confianza o en ídolos fabricados por hombres como nosotros mismos.

O lo que resulta peor aún, en hombres que se adjudican poderes especiales para adivinar el futuro o para predecir acontecimientos, sin ninguna posibilidad de acierto.

David nos enseñó que en la espera solo debemos de confiar en el Eterno, la Roca inamovible segura y cierta.

Salmo 31:6
Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias;
mas yo en Jehová he esperado.

Diego Acosta / Neide Ferreira

EL MEJOR REGALO

DEVOCIONAL

No recuerdo el nombre de quién me contaba que cuando comenzó a frecuentar una congregación, lo primero que le hicieron fue regalarle una Biblia.

Esta persona decía que al principio no sabía ni por dónde empezar, pero que un hermano con mucha paciencia le fue mostrando las maravillas que tiene la Palaba de Dios.

Y esta señora decía que poco a poco se fue adentrando en la riqueza infinita del Texto y empezó a darse cuenta, todo lo vana que había sido su vida pasada.

Comenzó a apreciar los errores que había cometido y cuánta necesidad tenía de que sus pecados les fueran perdonados por el Hijo del Hombre.

Esa proximidad con Jesús le fue abriendo la mente para vislumbrar la infinita Majestad del Padre y también la Gracia inmerecida que había tenido en su vida de conocer a su Salvador.

Y todo comenzó por aquel regalo de una Biblia, que alguien puso en sus manos.

Deuteronomio 9:10
y me dio Jehová las dos tablas de piedra
escritas con el dedo de Dios;
y en ellas estaba escrito según todas las palabras
que os habló Jehová en el monte,
de en medio del fuego, el día de la asamblea.

Diego Acosta / Neide Ferreira