AGRADECIDOS AL SEÑOR

DEVOCIONAL

Son tantas las razones que tenemos para dar gracias al Señor y también para clamar por su Misericordia, que en demasiadas ocasiones solo nos ocupamos de nuestras necesidades.

Es necesario recapacitar sobre esta cuestión, porque es uno de los principales motivos del cíclico proceso de acercarnos-alejarnos a Dios.

Cuando solamente nos preocupamos por lo que consideramos urgente o imprescindible, nos olvidamos todas las razones que tenemos para agradecer la Gracia del Eterno sobre nuestra vida.

Nos convertimos en pedigüeños, extendiendo nuestras manos reclamando sin cesar, pero olvidando que también debemos ser agradecidos y demostrarlo.

El Todopoderoso no precisa de nuestro reconocimiento, pero sí precisa recibir las señales de nuestra confianza y por encima de todo de nuestra obediencia.

Pedir y pedir se convierte en una forma de vivir, alejada por completo de lo que debería ser un continuo agradecer al Padre, de todo lo que nos brinda, aún sin saber nosotros que lo necesitamos.

Salmo 32:10
Muchos dolores habrá para el impío;
mas al que espera en Jehová,
le rodea la misericordia.

Diego Acosta / Neide Ferreira

LA ESPERA

DEVOCIONAL

Decía el rey David que aborrecía a los que esperan en vanidades ilusorias, poniendo de manifiesto como muchas personas se debaten en sus anhelos muy alejados de la realidad.

Este pensamiento sigue teniendo vigencia en nuestro tiempo, porque pareciera que los hombres somos incapaces de aprender la lección, de que en la espera lo único válido es la confianza.

Pero confiando en qué o en quién?

Si la respuesta es en qué, estamos errados, porque no sería otra cosa que la confianza en la propia fuerza, en la capacidad natural o en la adquirida con los años o con estudios.

Si la respuesta fuera en quién, sería muy triste comprobar que depositamos nuestra confianza o en ídolos fabricados por hombres como nosotros mismos.

O lo que resulta peor aún, en hombres que se adjudican poderes especiales para adivinar el futuro o para predecir acontecimientos, sin ninguna posibilidad de acierto.

David nos enseñó que en la espera solo debemos de confiar en el Eterno, la Roca inamovible segura y cierta.

Salmo 31:6
Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias;
mas yo en Jehová he esperado.

Diego Acosta / Neide Ferreira

SATANÁS TIENTA A JESÚS

Satanás sigue buscando tentar al Hijo del Hombre, en su intento de no permitir el cumplimiento del Plan de Salvación para la especie humana.

MATEO 4:5 Es altamente significativo el cambio de escenario. Jesús es llevado del desierto donde el diablo fracasó en su primer embate, hasta la Ciudad Santa. Ésta, no es otra que Jerusalén, la ciudad desde la que gobernara el rey David a Israel, hacía en ese tiempo más de mil años. Una vez más queda de manifiesto el carácter de sagrado que tiene para los judíos, despejando cualquier duda que se pueda plantear acerca de que también puede ser pretendida por los árabes.

El pináculo del Templo probablemente era un pórtico de la esquina SE de este lugar sagrado para los judíos y desde esa posición la altitud del muro hasta el río Cedrón, tenía aproximadamente 117 metros según lo atestigua el historiador Josefo.

MATEO 4:6 Satanás vuelve a desafiar a Jesús, poniendo en entredicho su condición de Hijo del Padre y lo insta a que se lance al vacío, volviendo a citar textos del Antiguo Testamento. En la primera frase, utiliza parcialmente el Salmo 91:11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

A continuación vuelve a citar con mínimos cambios al Salmo 91:12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

Se ha destacado la astucia de Satanás en su desafío a Jesús, ya que no solo lo cambia de escenario, del desierto a Jerusalén, sino que lo lleva hasta el pináculo del Templo. Y una vez más se puede apreciar el conocimiento profundo que tiene de la Palabra de Dios, ya que se permite alterar parcialmente el Texto original.

Diego Acosta

DE VUELTA

DEVOCIONAL

Hay una frase que llama la atención, porque es utilizada en la mayoría de los casos, por hombres y mujeres mayores.

Suelen decir: Ya estoy de vuelta de todo!

Cada vez que la escucho me imagino a una persona que piensa que se encuentra en el ocaso de la vida y que ya no tiene nada más que hacer, como no sea esperar el final.

Francamente me entristece ver como hay quienes tienen ese estado de ánimo, porque no advierten que en ningún caso deberían asumir una postura semejante.

Recuerdo, que cuando Dios llamó a Moisés para que asumiera la tremenda tarea de sacar a los hebreos de Egipto, tenía ochenta años, nada más ni nada menos.

Esto significa que cada día debemos de estar expectantes para emprender algo diferente. Es verdad que no todos podremos ser como Moisés, pero también es cierto que cada mañana nos podemos preocupar por nuestro prójimo.

Y entonces nos daremos cuenta que la vida, solo termina en el final!

Salmo 104:19
ESHizo la luna para los tiempos;
el sol conoce su ocaso.

PT – Designou a lua para as estações;
o sol conhece o seu ocaso.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

 

JOSÉ

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

José es un personaje del que siempre aprendo mucho.
Sus hermanos se burlaban de él y lo menospreciaban, intentaron matarle y acabaron vendiéndole, sufrió todo tipo de pruebas pero de todas ellas salió victorioso porque con él estaba el Dios Todo Poderoso, Yahvé de los ejércitos. Y avanzó por la vida con los ojos puestos en aquél que lo había creado para un propósito.
Levántate y sigue avanzando, Dios tiene un propósito grande con tu vida y aunque tus hermanos te menosprecien, aunque te vendan, a pesar de que te preparen trampas y parezca que todo a tu alrededor está patas arriba, tu eres un hijo una hija de Dios, y su brazo poderoso te sostiene y te va a levantar.
Toma lo bueno desecha lo malo, aprende de los errores, perdona, perdónate, llora, lleva tu queja delante del Señor y recuerda todo lo que el pagó por tu vida, no te rescató para que vivas derrotado, te rescató para que vivas haciendo su voluntad y eso, aunque algunas veces duele es motivo de gozo. La luz de Jesús que brilla en ti nadie la ruede apagar, aunque te encierren bajo siete llaves, Cristo te alumbra y tú serás luz. Esfuérzate, se valiente, levántate y pelea.
Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: Serán avergonzados los que se rebelan sin causa. Salmo 25:3

Lourdes Diaz

www.septimomilenio.com

 

RECHAZO

DEVOCIONAL

Una dolorosa carga que llevamos muchos hombres y mujeres, es el de haber percibido en algún momento de la vida, el rechazo de los padres.

Puedo afirmar que esta clase de situaciones son tremendamente difíciles de sobrellevar, sencillamente porque resultan incomprensibles desde la perspectiva de un niño de corta edad.

Qué hice para que me hagan esto?

Esta es la pregunta que con frecuencia nos hacemos ante la dificultad de entender los hechos y ante la imposibilidad de modificarlos.

El sufrimiento es grande y su influencia se extiende a lo de la vida, porque siempre tenemos en un rincón del corazón esa angustia de haber sido rechazados sin razones por nuestro padre o nuestra madre o de los dos en muchos casos.

Frente a esto, tenemos la sanidad del Perdón verdadero y la certeza de que aunque nuestros padres carnales nos hayan hecho penar, nuestro Padre nos guarda y lo que es más importante todavía: Nos Ama!

Salmo 27:10
ES – Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
con todo, Jehová me recogerá.

PT – Porque, quando meu pai e minha mãe me desampararem,
o Senhor me recolherá.

Diego Acosta / Neide Ferreira

WHAT WOULD HAPPEN?

DEVOTIONAL

As I recalled a passage from Jesus’ ministry, I asked myself what would happen if He asked me to follow Him, as He had asked those who were to become His disciples. Though the two sets of circumstances are distinct, by listening carefully to the words each of them contain I can conclude that His command is for me personally.

When you offered water to a person who was thirsty and in need, you were also offering that water to me. So too, when you commanded that your message be spread afar, you were commanding that I play my personal part in this. We often make the mistake of believing that generalised commandments do not require that we too respect and obey them. Every commandment must, however, be understood as applying to us personally, even though we might prefer not to hear it, or find inconvenient or otherwise dislike the manner in which we are required to obey it.

I can ask myself two questions: What would happen if I disobey one of God’s commands? What would happen if God himself became tired of my rebelliousness? Our commitment must, therefore, be ever firm and unyielding.

Salmo 119:148

Mine eyes prevent the night watches,
that I might meditate in thy word.

Diego Acosta / Neide Ferreira

Translation: Stephen Downs

www.septimomilenio.com