SATANÁS TIENTA A JESÚS

Satanás sigue buscando tentar al Hijo del Hombre, en su intento de no permitir el cumplimiento del Plan de Salvación para la especie humana.

MATEO 4:5 Es altamente significativo el cambio de escenario. Jesús es llevado del desierto donde el diablo fracasó en su primer embate, hasta la Ciudad Santa. Ésta, no es otra que Jerusalén, la ciudad desde la que gobernara el rey David a Israel, hacía en ese tiempo más de mil años. Una vez más queda de manifiesto el carácter de sagrado que tiene para los judíos, despejando cualquier duda que se pueda plantear acerca de que también puede ser pretendida por los árabes.

El pináculo del Templo probablemente era un pórtico de la esquina SE de este lugar sagrado para los judíos y desde esa posición la altitud del muro hasta el río Cedrón, tenía aproximadamente 117 metros según lo atestigua el historiador Josefo.

MATEO 4:6 Satanás vuelve a desafiar a Jesús, poniendo en entredicho su condición de Hijo del Padre y lo insta a que se lance al vacío, volviendo a citar textos del Antiguo Testamento. En la primera frase, utiliza parcialmente el Salmo 91:11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

A continuación vuelve a citar con mínimos cambios al Salmo 91:12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

Se ha destacado la astucia de Satanás en su desafío a Jesús, ya que no solo lo cambia de escenario, del desierto a Jerusalén, sino que lo lleva hasta el pináculo del Templo. Y una vez más se puede apreciar el conocimiento profundo que tiene de la Palabra de Dios, ya que se permite alterar parcialmente el Texto original.

Diego Acosta

NO SOLO DE PAN…

El Hijo del Hombre enfrenta a Satanás con argumentos tan sólidos como definitivos. Así como el enemigo de la fe utiliza el Antiguo Testamento, también Jesús emplea sus versículos para desarmar la artimaña con la que es tentado.

MATEO 4:4 Escrito está alude a Deuteronomio 8:3 cuando se revela al pueblo judío que Dios permitió que padeciera y tuviera hambre en el desierto para de esta manera poder sustentarlo de una manera extraordinaria y sobrenatural con un alimento desconocido: el maná. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.

Además quedó explicitado que no hay ningún alimento que sea superior y más importante para el hombre, que la  Palabra de Dios.

La experiencia de los judíos en el desierto es perfecta para aplicarla a Jesús en las mismas circunstancias. Con una diferencia fundamental: Que el Hijo del Hombre salió triunfante en su confrontación contra Satanás, que simboliza al mal.

Encierra este episodio una enseñanza de gran importancia para los creyentes, ya que debemos recordar que aún en las circunstancias más difíciles, siempre podremos contar con la presencia y la ayuda del Todopoderoso de Israel.

Y también tendremos el recurso de apelar a la Palabra de Dios para recibir además de aliento y consuelo, la dirección oportuna para poder obrar con Sabiduría y vencer a las tentaciones que debamos enfrentar como pruebas de nuestra confianza en el Eterno.

Diego Acosta

 

JESÚS TENTADO POR SATANÁS

Satanás intenta torcer el rumbo de las decisiones del Altísimo buscando hacer pecar al Hijo del Hombre, que había pasado por el ayuno de los 40 días y las 40 noches.

MATEO 4:3 La astucia del enemigo se manifiesta por el planteamiento que formula: Si eres Hijo de Dios. Él no ignoraba quién era Jesús, pero sembraba la duda en su ánimo para que se valiera de su condición de Dios e hiciera un milagro como el del maná en el desierto, salvo que en este caso sería en su exclusivo provecho.

Éxodo 16:4 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.  El pueblo siguió con sus protestas y nuevamente Jehová habló a Moisés, Éxodo 16: 12 Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios

La incredulidad de los fariseos, fue también muy parecida a los del pueblo en el desierto y cuestionaron a Jesús, Juan 6:31-32  Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

Satanás sabiendo quién era Jesús buscó seducirlo con los textos del Antiguo Testamento.

Jesús conocedor de las artimañas del enemigo de la fe, empleó en sus respuestas textos que podemos encontrar en el Antiguo Testamento. De allí la importancia de conocer la Palabra de Dios, pues siempre encontraremos en ella los argumentos necesarios para utilizarlos en cada necesidad.

Diego Acosta

JESÚS AYUNA EN EL DESIERTO

El Hijo del Hombre inicia el Plan de Salvación para la especie humana.

MATEO 4:1 Jesús es llevado por el Espíritu para ser tentado por Satanás. Dios en sí mismo nunca es el ejecutor de la tentación, como lo enseña Santiago 1:13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.

MATEO 4:2 Jesús durante 40 días estuvo sin comer ni beber, como también lo estuvo Moisés en el Monte Sinaí, Deuteronomio 9:9 Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua.

Elías también ayunó por un tiempo semejante, 1 Reyes 19:8 Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.

El número 40 es significativo en otros pasajes del Antiguo Testamento o Antiguo Pacto: Números  14:33-34 Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.

Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo.

Números 32:13 Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de Jehová.

Jesús al cabo de los 40 días tuvo hambre, cosa natural porque siendo Dios también era hombre, nacido de mujer.

Estaba por comenzar la obra de Satanás en su intento de hacer pecar a Jesús. Tal y como hace todos los días, con cada uno de nosotros.

Diego Acosta

LA HUMILDAD DE JUAN EL BAUTISTA

JESÚS Y MATEO

Juan el Bautista continúa con su prédica a los judíos que se acercaban hasta la orilla del río Jordán. Sus severas palabras, son aún más duras.

MATEO 3:10 Anticipa un juicio inminente al expresarles que el hacha ya estaba puesta en la raíz de los árboles, lo que significaba que solamente faltaba la decisión de desechar a los que estaban dando malos frutos, para cortarlos y echarlos al fuego.

Estas palabras acentuaban la urgencia que tenía su pedido relacionado con la actitud de humillarse y pedir perdón por los pecados.

MATEO 3:11 El hijo de Elizabeth y del sacerdote Zacarías, formula a continuación una impresionante demostración de su humildad y reverencia hacia Jesús. Explica que está bautizando en agua para arrepentimiento, que en este caso podría entenderse como una limpieza. Pero anuncia que el que viene tras él, que es más poderoso los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Esta forma de bautismo tiene un elevado contenido espiritual y el fuego, representa el Juicio que se abatirá sobre los no arrepentidos.

Además, Juan utiliza una expresión que puede resultar llamativa en nuestros días, al anunciar que el que viene tras él era más poderoso, porque ni siquiera era digno de llevar su calzado. Y este es el gran ejemplo de su humildad: Llevar el calzado era una de las obligaciones que tenían los esclavos en aquellos tiempos. Y él, ni siquiera tenía la posibilidad de ser digno de hacer un servicio, tan elemental y sencillo como ese.

Esto revela la verdadera dimensión de quién predicaba en el desierto.

Diego Acosta