COMO ROBOTS

DEVOCIONAL

La imagen de un robot caminando hacia el año 2022, es sorprendente y a la vez sobrecogedora.

Sorprendente porque nos recuerda que estamos terminando el noveno mes y que muy pronto estaremos celebrando un cambio de año.

Y dijimos que la imagen del robot es sobrecogedora, porque en cierta forma muchos de nosotros nos podremos ver representados, porque avanzamos y avanzamos como si no fuéramos humanos.

Qué nos está pasando?

Devoramos los minutos, los días, los meses a un ritmo enloquecedor y el mañana que nos parecía lejano, ya forma parte del pasado y perdemos la noción del tiempo como si estuviéramos descontrolados.

La Palabra de Dios nos revela que en los tiempos finales los días serán acortados, para que podamos soportar todo lo que está ocurriendo. Es otra forma de la Gracia del Eterno.

Pero seamos conscientes de ello y no obremos como robots, que no tienen ni alma ni espíritu y son seres inanimados que obran en sentido figurado como títeres.

Somos hombres e hijos de Dios!

Deuteronomio 12:28
Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando,
para que haciendo lo bueno y lo recto
ante los ojos de Jehová tu Dios,
te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.

Diego Acosta / Neide Ferreira

EL ESPÍRITU OLÍMPICO

ANTIVIRUS

Los Juegos Olímpicos representan uno de los grandes espectáculos que se ofrecen cada cuatro años. Cinco en el que se está celebrando por causa de la peste.

El asombroso número de participantes y las cifras de los costos de  organización, suponen nuevos records. Objetivo que para muchos atletas es el máximo anhelo.

Pensando en todas estas cuestiones, llegamos a la conclusión que el verdadero “espíritu Olímpico” que tanto se proclama, no está en ninguno de los elementos que hemos señalado.

Estaría, suponemos en el de los hombres y mujeres que llegaron anónimamente que se volverán en las mismas condiciones. Solo habrán cumplido con su sueño de haber participado y con la alegría de haber representado a su país.

Estos anónimos, saben perfectamente que no tienen en la práctica ni la más remota posibilidad de ganar, pero igual participan. Tal vez porque en ellos, está depositado el verdadero espíritu y no el gran negocio que aparenta ser.

Diego Acosta

 

GENEALOGÍAS

DEVOCIONAL

El Primer Libro de Crónicas, comienza con varias genealogías que nos recuerdan quienes fueron los descendientes de Adán y de cómo fue creciendo la especie humana.

Sabemos por decisión del propio Dios, lo que ÉL considera importante en ese desarrollo y también el Espíritu de Orden que lo anima, para enseñarnos cuestiones importantes en nuestra vida.

Hay quienes sostienen que el orden atenta contra la libertad de las personas, porque las condiciona y les limita la capacidad de determinar lo que desean hacer.

Sin embargo esa invitación al caos, es contraria al Espíritu del Eterno, que nos ha dado un Orden para que vivamos mejor, para que el proceso de desarrollarnos tenga armonía y no sea auto destructivo.

Sobre esta cuestión, he pensado que está fuera de discusión que Dios siempre nos dará lo perfecto y por tanto debemos aceptarlo, porque creer lo contrario es intentar restarle Autoridad a quién nos ha Creado, que sabe como nadie que el caos es destructivo para el hombre.

1 Crónicas 1:1-4
Adán, Set, Enós,
Cainán, Mahalaleel, Jared,
Enoc, Matusalén, Lamec,
Noé, Sem, Cam y Jafet.

1 Crônicas 1-4
Adão, Sete, Enos,
Cainã, Maalalel, Jarede,
Enoque, Metusalém, Lameque,
Noé, Sem, Cam e Jafé.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL FRAUDE

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

En un culto de hace bastante tiempo ocurrió un episodio que viene a mi memoria repetidamente, no porque quiera volver al pasado, sino porque fue de una gran enseñanza.
Estábamos en el momento de orar por la ofrenda, todo era mecánico, frío y lo que siguió fue peor todavía. La mayoría de quienes participábamos del culto éramos conscientes que no teníamos dinero para dar, por lo que ese momento de pasar entre los presentes se tornó en algo penoso, por las actitudes que exhibíamos.
Fue en ese momento cuando el Espíritu me inquietó y determiné, quizás con alguna brusquedad, que se terminara esa parte del culto, porque resultaba vergonzoso no para Dios, a quién no tenemos la capacidad y la altura para ofender, sino por nosotros mismos.
Siguiendo lo que el Espíritu dispuso, cambié el mensaje que tenía para la congregación y hablé sobre el fraude. Al comienzo no alcancé a entender que significaba esa palabra que sería la clave para la predicación.
Y pausadamente fui recibiendo, junto con los hermanos, la enseñanza que el Eterno nos quería dar a propósito de lo que significa la ofrenda y como pretendemos engañar a quién nos ha dado todo, comenzando por la vida.
Por qué hubo esa frialdad, esa indiferencia en el momento de levantar la ofrenda?
Por qué la mayoría no tenía dinero para ofrecer?
O por lo que había en nuestros corazones?

El Espíritu nos reveló que había engaño en nuestro interior, básicamente porque nos escudábamos en la circunstancia de no tener medios para colocar en la ofrenda.

Pero, eso era verdad?
Así que lo único que podemos ofrecer a Dios es dinero?
Y nuestro tiempo, y nuestra misericordia, y nuestra compasión, y nuestro Amor por el prójimo no cuentan para nada?
Sencillamente se trata de que cada uno se guarda miserablemente todo lo que Dios nos ha dado y cerramos nuestro puño, ignorando que podemos dar mucho más de lo que nuestra mente puede imaginar.

Solamente con dar Amor al prójimo, ya tenemos algo que ofrecer al Señor!

Aquel culto fue inolvidable, fue inolvidable creo que para todos quienes participamos. Pero para mí fue un severo llamado de atención por intentar cometer el fraude de la pobreza, de la falta de fondos, para no abrir la mano con generosidad, como la abre cada día Dios con su Misericordia.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA CALLE

DEVOCIONAL

Una calle puede ser agradable o triste, según con los ojos con que se la mire. Puede ser también alegre o siniestra, según el estado de ánimo de quién la observe.

Hace unos días caminando en una gran ciudad, pude ver cuántas iban y venían, formando parte de esa especie de jungla, donde solo están seguros los más fuertes.

En esos momentos el Espíritu me advirtió sobre mi actitud, de ser solamente espectador, de ser solamente alguien que mira con una cierta preocupación.

No tengo el Mandato de llevar la Palabra de Salvación?

Y teniéndolo, por qué no lo llevo a esas personas que tanto me conmovieron?

Creo que estoy tan ocupado en mis hechos cotidianos, que no encuentro el tiempo necesario como para llevar a esos hombres y mujeres, la misma Palabra que cambió mi vida.

Que hubiera pasado conmigo, si la persona que me habló de Jesús, hubiera estado tan ocupada como yo lo estoy ahora?

Lucas 3:6
ES – Y verá toda carne
la salvación de Dios.

PT –  E toda carne verá
a salvação de Deus.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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