MASACRE DE MUNICH

HACIENDO MEMORIA

Mientras se desarrollaban los Juegos Olímpicos en el sur de Alemania, el 5 de Septiembre de 1972, un grupo de terroristas palestinos provocó lo que se conoce como la Masacre de Munich.

Un comando de la facción islámica Septiembre Negro asaltó la concentración de la delegación de Israel, provocando la muerte de dos atletas de ese país.

Otros nueve fallecieron cuando se intentó el rescate por parte de efectivos alemanes. La intención de los terroristas que pertenecían  a la banda Al Fatah que lideraba el que luego sería autoridad en Palestina, Yasir Arafat, era secuestrar a los deportistas israelíes y cambiarlos por más de 200 detenidos de la organización.

Durante más de 20 horas el mundo asistió a las imágenes de los hechos que tuvieron una enorme repercusión. A la gravedad del episodio se sumó la muerte de un oficial de la policía alemana.

El recuerdo sigue vivo de aquellos Juegos que buscaron ser la contrapartida de los realizados en 1936 en Berlín, instrumentados por Hitler y el nazismo.

Diego Acosta

 

EL ESPÍRITU OLÍMPICO

ANTIVIRUS

Los Juegos Olímpicos representan uno de los grandes espectáculos que se ofrecen cada cuatro años. Cinco en el que se está celebrando por causa de la peste.

El asombroso número de participantes y las cifras de los costos de  organización, suponen nuevos records. Objetivo que para muchos atletas es el máximo anhelo.

Pensando en todas estas cuestiones, llegamos a la conclusión que el verdadero “espíritu Olímpico” que tanto se proclama, no está en ninguno de los elementos que hemos señalado.

Estaría, suponemos en el de los hombres y mujeres que llegaron anónimamente que se volverán en las mismas condiciones. Solo habrán cumplido con su sueño de haber participado y con la alegría de haber representado a su país.

Estos anónimos, saben perfectamente que no tienen en la práctica ni la más remota posibilidad de ganar, pero igual participan. Tal vez porque en ellos, está depositado el verdadero espíritu y no el gran negocio que aparenta ser.

Diego Acosta

 

JUEGOS…?

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Las asombrosas cantidades de dinero reveladas sobre los Juegos Olímpicos 2020, explican el debate y la consiguiente demora en cancelar la edición prevista para este año.

Resulta patético como las cuestiones económicas fueron un factor de presión, para que durante varios días se intentara evitar la suspensión, por las pérdidas que se originarían.

Hubo otra presión que fue la de los países y la de algunos sensatos deportistas, que antepusieron la dramática realidad que estamos viviendo, por encima de lo que se ha revelado que es un negocio, un gran negocio.

Finalmente los juegos fueron suspendidos y Japón como país organizador y el resto de los países participantes, tendrán que afrontar la plaga que nos azota, utilizando recursos y energías en salvar vidas.

Qué lejos que ha quedado el llamado «espíritu olímpico» que parece haberse transformado en «negocio olímpico». Como todo está bajo el control Soberano del Eterno, una vez más lo podemos comprobar y como ÉL nos coloca a cada uno en su sitio y con su respectiva responsabilidad.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com