MASACRE DE MUNICH

HACIENDO MEMORIA

Mientras se desarrollaban los Juegos Olímpicos en el sur de Alemania, el 5 de Septiembre de 1972, un grupo de terroristas palestinos provocó lo que se conoce como la Masacre de Munich.

Un comando de la facción islámica Septiembre Negro asaltó la concentración de la delegación de Israel, provocando la muerte de dos atletas de ese país.

Otros nueve fallecieron cuando se intentó el rescate por parte de efectivos alemanes. La intención de los terroristas que pertenecían  a la banda Al Fatah que lideraba el que luego sería autoridad en Palestina, Yasir Arafat, era secuestrar a los deportistas israelíes y cambiarlos por más de 200 detenidos de la organización.

Durante más de 20 horas el mundo asistió a las imágenes de los hechos que tuvieron una enorme repercusión. A la gravedad del episodio se sumó la muerte de un oficial de la policía alemana.

El recuerdo sigue vivo de aquellos Juegos que buscaron ser la contrapartida de los realizados en 1936 en Berlín, instrumentados por Hitler y el nazismo.

Diego Acosta

 

DIE MAUER – EL MURO DE BERLÍN

LA OTRA HISTORIA

El segundo fin de semana de agosto de 1961, sería inolvidable para los berlineses y pasaría a formar parte de la memoria mundial. El 13 de agosto se levantó el muro que dividiría a Berlín en dos sectores.

La elección del fin de semana, puede inscribirse como uno de los grandes ejemplos de la premeditación y alevosía, con la que obran algunos gobiernos.

Ese sábado y ese domingo 12 y 13 de agosto, miles de personas que trabajaban en el Sector Occidental, estaban descansando en sus hogares del que sería, del que era Berlín comunista.

De esta manera se logró que hubiera una gran cantidad de alemanes que quedarían literalmente encerrados, dentro del muro que fue construido con el argumento de poner fin a las actividades hostiles de revanchismo y militarismo y a las amenazas contra la República Democrática Alemana, por parte de las autoridades occidentales.

Es necesario recordar que el 15 de junio de 1961, el presidente del Consejo de Estado de la RDA, Walter Ulbricht, negaba por completo la posibilidad de que el muro de Berlín, pudiera ser levantado.

El muro pretendía poner fin a la continua pérdida de habitantes que sufría el sector comunista, ya que se calcula que entre 1949 y 1961 más de dos millones y medio de alemanes se trasladaron a vivir al sector occidental.

Diariamente más de dos cientos mil personas iban del sector comunista a la zona de Berlín controlada por los aliados y podían constatar la tremenda diferencia del nivel de vida que existía.

El muro que se levantó con el pretexto de ser un escudo “antifacista” no fue otra cosa que una gigantesca cárcel para miles y miles de berlineses.

El muro cayó la noche del 9 de noviembre de l989 y tendría el simbólico mensaje de que con el tiempo, anticipara también la caída del comunismo. Por liberarse del muro, más de 600 personas ofrendaron su vida.

Diego Acosta

Los violentos marginales

Alrededor de 30 mil personas expresaron en Berlín
su disconformidad

con las medidas que limitan algunas actividades
a causa de la peste virósica.
Además intentaron ocupar el Parlamento, el Reichstag,
la máxima representación de la democracia del país,
olvidando los derechos del Prójimo
Diego Acosta – ANTIVIRUS

BORRAR EL PASADO…?

CONSIGNA: SER PRUDENTES Y ESCUDRIÑAR

<< CARTA DE ALEMANIA

Saludos desde Berlín.

Hace unos días se inició una controversia al sugirirse públicamente que la símbología nazi que todavía conserva el Estadio Olímpico de la capital, debería ser retirada lo antes posible.

La polémica se refiere a la espectacular escultura llamada «Siegerin», el ganador, que fue realizada en 1936 por el escultor Arno Becker, un evidente ícono no solo deportivo sino también una clara alegoría política.

Recordamos que el Estadio fue construido por el régimen nazi, para que fuera la sede central de los Juegos Olímpicos de 1936, donde pasó a la historia el atleta americano Jesse Owens delante de Adolfo Hitler.

En defensa de su mantenimiento se han levantado otras voces con el argumento de que es necesario reconocer que la historia es lo que sucedió y que el nazismo fue una parte de la vida de Alemania.

Por esta razón es necesario no intentar borrar el pasado, porque aunque desaparezcan sus símbolos más emblemáticos, siempre seguirá estando la historia, porque es la realidad, tan obstinada.

Otro argumento a favor de mantener los monumentos del pasado nazi, es que los jóvenes deben conocer la historia de su país y deberán vivir con ella todo lo que tenga de bueno o de…malo.

Quienes vivimos en esta ciudad tan llena de recuerdos, tenemos la sensación de que es muy bueno el debate, porque resulta muy evidente que no se puede negar el pasado, con una decisión política. Lo importante es asegurar el futuro, para no repetir aquello que no ha sido bueno.

Recordando que Dios es el Juez Supremo, de todo y de todos.

Gracias y bendiciones.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com