MARZO DEL 2021

Iniciamos el tercer mes del año y

Es tiempo para que reflexionemos

Sobre todo lo que hemos hecho,

Y también sobre todo lo que dejamos de hacer.

Los días y los tiempos se acortan,

Y cada vez tendremos menos ocasiones

De llevar hasta los confines de la Tierra

El Mensaje de Salvación.

Es el Mandato de Jesús

Y no hay opciones ni excusas para argumentar.

Palabras aduladoras

DEVOCIONAL

Recuerdo que en mis primeros tiempos de convertido, ocurrió un episodio que me impresionó grandemente, por lo inesperado.

Le comenté a un predicador que a mi juicio me había parecido muy bueno su mensaje y ante mí sorpresa, me contestó: Nunca más me vuelvas a decir eso.

No tuve posibilidad de seguir hablando con él, pero consulté con una de las maestras de la Biblia, que me explicó que el predicador no quería esas palabras, porque despertaban la vanidad en el corazón y porque revelaban también soberbia en el mío.

Me quedó muy claro el peligro de la adulación, que nunca fue mi intención, pero la había consumado y me preocupó porque era un hermano por el que tenía gran respeto.

Este fue un severo llamado de atención para mí caminar junto al Señor, para no cometer errores evitables, pensando antes de hablar o mejor todavía, ejercitando el don de la prudencia.

Salmo 12:3
ES –
Jehová destruirá todos los labios lisonjeros,
y la lengua que habla jactanciosamente;

PT – O Senhor cortará todos os lábios lisonjeiros
e a língua que fala soberbamente.

Diego Acosta / Neide Ferreira

CALLAR

DEVOCIONAL

Un maestro le decía a su discípulo en el ministerio evangélico, que uno de sus principales errores era el de hablar demasiado.

El alumno le replicó que si no hablaba, como iba a llevar el Mensaje de Salvación?

Callando, fue la respuesta.

Para mi sorpresa el argumento fue tan contundente como expresivo de lo que significa entender lo que la Biblia enseña y no lo que nos gustaría que diga.

Hablar mucho no significa evangelizar, pero puede ser una forma de manifestación de nuestro ego, al escucharnos lo bien que nos expresamos.

Allí terminó el dialogo entre maestro y alumno, dejándome pensativo con relación a lo que había escuchado.

Podía que el alumno tuviera razón?

De ninguna manera, porque hablar más de lo debido, puede llevar al aturdimiento o al aburrimiento de la persona que escucha.

Y lo más importante: Si hablo mucho, estoy impidiendo que el Espíritu Santo concrete su Obra. No soy yo el que convence, es su Poder el que transforma.

Lucas 12:12

ESPorque el Espíritu Santo os enseñará
en la misma hora lo que debáis decir.

PT – Porque na mesma hora vos ensinará
o Espírito Santo o que vos convenha falar.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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