DOS MUNDOS

DEVOCIONAL

Quienes somos hijos de Dios vivimos de una manera sobrenatural!

Vivimos en la Tierra, pero pertenecemos al Reino de Dios!

Esta maravillosa realidad, es posible a partir del pedido que Jesús le hizo al Padre para que no nos quitara del mundo terrenal, pero que nos guardara.

Estamos aquí porque tenemos una grandiosa misión que cumplir, aunque a veces nuestra razón humana no lo comprenda o en otras ocasiones no le encuentre sentido.

En esos momentos de duda, cuando la mente prevalece sobre nuestra vida, es cuando comienza a obrar el Espíritu Santo para guiarnos al Camino Verdadero.

Así como los primeros discípulos tuvieron que aprender todas las enseñanzas que les dejaba el Hijo del Hombre, del mismo modo tenemos que aprender a vivir de esta manera para dar frutos de fe.

Demos Gracias al Eterno por esta realidad que a veces nos desconcierta, pero que forma parte del Propósito de Todopoderoso para cada uno de nosotros, sus hijos.

2 Tesalonicenses 1:1
Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros,
para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento,
y cumpla todo propósito de bondad
y toda obra de fe con su poder,

 Diego Acosta / Neide Ferreira

 

 

 

EL MANDATO DE VIVIR

Jesús le pidió al Padre que no quitara de la Tierra
a sus discípulos, sino que los guardara..
Todos tenemos el gran Mandato,
de evangelizar y hacer nuevos discípulos,
comenzando por nuestros propios hijos.
Diego Acosta – MENSAJE

CONGREGACIÓN SÉPTIMO MILENIO

EL GRAN PRIVILEGIO

DEVOCIONAL

Los que hemos aceptado a Jesús sabemos lo difícil que resulta el camino que se presenta a partir de esa gran decisión.

No menos difícil que los primeros seguidores de Jesús, que se enfrentaron entre otras muchas cosas a la incomprensión de sus propias familias o a las críticas de la sociedad.

Este grado de dificultad es el gran valor del discipulado!

La conveniencia o el interés personal, nada tienen que ver con el privilegio de servir a Jesús, cumpliendo sus Mandatos y siendo fieles aún en la adversidad.

El maravilloso Sígueme que dijo el Hijo del Hombre a los primeros discípulos, debe estar vigente en el corazón cada día de nuestra vida, sin importar nada más que la obediencia.

Cuando los años pasan y se comprende el significado de ser discípulo del Príncipe de Paz, también se comprende el sentido que tiene la existencia y la esperanza bendita de la Vida Eterna.

Mateo 10:1
Entonces llamando a sus doce discípulos,
les dio autoridad sobre los espíritus inmundos,
para que los echasen fuera,
y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

Diego Acosta / Neide Ferreira

 

DISCÍPULOS O SUCEDÁNEOS

DEVOCIONAL

Hace años escuché un predicador que afirmaba que con mucho pesar, tenía que declarar que los creyentes, éramos más un sucedáneo que discípulos.

Confieso que la idea me sorprendió e incluso me molestó porque pensé en lo que significa la palabra sucedáneo, que no es otra cosa que reemplazar lo auténtico por algo de similares o parecidas características.

Esa predicación provocó severas reacciones porque según la opinión de muchos, había ofendido a la congregación con su mensaje tan rotundo.

En un principio me incluí entre los ofendidos, pero con el tiempo comprendí la profundidad de las palabras del predicador y lo busqué para expresarle mi solidaridad.

Lo cierto es que no pude hablar con él pero a la distancia le agradecí ese tremendo llamado de atención, porque me hizo reaccionar con relación a mis comportamientos habituales.

Y declaro que no quiero ser un sucedáneo, aunque a veces lo sea, quiero ser un fiel discípulo de Jesús. En eso pongo todo mi empeño.

Mateo 16:24
Entonces Jesús dijo a sus discípulos:
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo,
y tome su cruz, y sígame.

Mateus 16:24
Então, disse Jesus aos seus discípulos:
Se alguém quiser vir após mim, renuncie-se a si mesmo,
tome sobre si a sua cruz e siga-me;

Diego Acosta / Neide Ferreira

DISTINGUIR

 

El uso de nuestro tiempo forma parte también, de las responsabilidades que se originan en el mandato de la Mayordomía.

En su Ministerio Terrenal, Jesús nos dejó una grandiosa enseñanza con relación al significado de valorar el tiempo en cada día.

Más aún, nos enseñó a distinguir la diferencia entre lo que es lo importante y lo que es urgente!

Un buen ejemplo que nos debemos aplicar para que nuestra vida verdaderamente tenga una transformación, para liberarnos de las ataduras y los caprichos del mundo.

El Hijo del Hombre no perdió tiempo al convocar a los que luego serían sus discípulos. Simplemente les decía: Sígueme…!

Esta manera de proceder nos revela la importancia que tiene el no caer en el exceso de palabras, que bien podríamos llamar palabrería.

No por mucho hablar seremos más expresivos y se nos comprenderá mejor. Todo lo contrario: Quizás cuánto más hablemos menos se nos entenderá.

Cuando miro mis hechos cotidianos, percibo como perdemos el tiempo en cuestiones que no tienen la menor importancia y eso nos resta el margen que precisaríamos para dedicarnos a lo que sí lo tiene.

Las urgencias no se pueden convertir en un estilo de vida, ni tampoco son un buen método para lograr redimir nuestro tiempo.

Cada vez que postergamos algo importante porque tenemos una urgencia o creemos que la tenemos, estamos obrando en el sentido opuesto a lo que nos enseñó Jesús.

Seamos sabios y aprendamos de sus enseñanzas!

Seamos sabios y aprendamos a hacer lo que de verdad es importante y dejemos que las urgencias, sean satisfechas cuando llegue su momento. Nunca antes!

Efesios 5:15-16 –  Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Efésios 5:15-16 –  Portanto, vede prudentemente como andais, não como néscios, mas como sábios,  remindo o tempo, porquanto os dias são maus.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

SERVIR A JESÚS

Blog del… TIEMPO!

Cuando el Hijo del Hombre declaró que había venido a servir y no a ser servido, dejó una grandiosa lección de humildad.

Recuperar el sentido de su actitud es uno de los compromisos que debemos asumir quienes nos llamamos sus seguidores y aspiramos a ser sus discípulos.

Servir representa lo contrario de lo que muchos líderes hacen en sus congregaciones, donde solamente buscan ser servidos olvidando el mandato de Jesús.

Estamos advertidos una vez más. En el Juicio no podremos alegar ignorancia y por el contrario, más se nos reclamará porque sabemos, que debemos servir y no ser servidos.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com