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PONIENDO LA MIRADA ARRIBA

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

Colosenses 3.1–2
1:Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2:Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

¿Has tratado alguna vez de hacer una hilera de pisadas perfectamente rectas en la nieve? ¡No es nada fácil! Ante este reto, la mayoría de las personas caminan de manera calmada, mirando hacia abajo y concentrándose intensamente en los pies. Siempre que alguien enfrenta este reto mirando hacia abajo, puedes estar seguro de que no lo logrará. Cuando caminamos mirando nuestros pies, no tenemos idea de adonde estamos yendo, porque la experiencia se centra totalmente en nosotros mismos. No hay ninguna perspectiva, porque no podemos ver el resto del entorno. No hay un foco verdadero, ya que la referencia de cada pisada es nuestra pisada anterior. Nosotros no nos vemos a nosotros mismos como parte de un entorno mayor. Por tanto, por más que lo intentemos, simplemente nos moveremos sobre la nieve sin tener un norte. La única manera para hacer una hilera de pisadas rectas es, literalmente, olvidarnos de los pies. El secreto es mirar hacia delante en línea recta fijando la vista en un poste o un árbol caído que esté a lo lejos. Luego, con la mirada puesta en ese objetivo, comencemos a caminar. Si fijamos nuestros ojos en algo que nos quede lejos, nos mantendremos caminando siempre en la dirección correcta. Lo mismo sucede con nuestra vida espiritual. Si vivimos concentrados en nosotros mismos, no veremos todo el panorama y, sin duda alguna, nos moveremos sin un rumbo fijo.
Necesitamos tener los ojos puestos en algo más inspirador que las circunstancias en las que nos encontramos. Quizás sea el cumplimiento de una Palabra que el Señor nos dio. Quizás sea la realización de una visión que recibimos. O bien podría ser la finalización de un proyecto en nuestras vidas que hará que veamos la Gloria de Dios. Sea cual sea el tema, esto nos inspirará y animará a seguir adelante cuando ya las fuerzas parezcan desvanecerse.
Pero, cuando nos enfocamos más allá de nosotros mismos, fijando nuestros pensamientos y nuestros ojos espirituales en Jesús y Su Voluntad, podemos confiar en que nuestro camino será recto. No nos desviaremos y estaremos seguros en cada paso que demos. ¡Haz la prueba!
Isaías 26:3
«Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.»

Pr. José Gilabert

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IMPLANTAR LA ESCLAVITUD?

Blog del TIEMPO…!

En algunas ciudades del sur de Estados Unidos, se levantan voces para restablecer el régimen de esclavitud que vivió el país en el siglo XIX.

Recientemente se produjo un grave episodio en el que un grupo de manifestantes que estaban a favor del dominio blanco, se enfrentaron a otro que demandaba el pleno respeto de la ley.

El presidente Trump expresóque: El racismo es malo, y los que causan violencia en su nombre son criminales y matones, incluyendo el KKK, los neonazis, los supremacistas blancos y otros grupos de odio que son repugnantes a todo lo que queremos en Estados Unidos.

Desde una perspectiva más amplia, el solo hecho de hablar de una cuestión como la esclavitud en sentido positivo, debe hacer reaccionar a quienes viven con indiferencia en el mundo que los rodea.

Es tiempo de reflexionar sobre todo lo que está sucediendo, teniendo presente lo que Jesús habló sobre el final de los tiempos y de las cosas que lo acompañarían.

Diego Acosta

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CAE EL IMPERIO BIZANTINO

HACIENDO MEMORIA – DCCCLXXI

15 de Agosto de 1461

Algunos historiadores aseguran que el final del llamado Imperio de Trebisonda, fue el verdadero ocaso del imperio Bizantino.

El imperio de Trebisonda, fue un estado cristiano de cultura griega, que había sido fundado en 1204, varios años antes de que Constantinopla fuera ocupada por los cruzados católicos.

Las fuerzas musulmanas al derrotar a las de Trebisonda, determinaron también el final del imperio bizantino, que era el imperio romano oriental cuya capital fue Constantinopla y más antiguamente Bizancio, a la que debe su nombre.

Diego Acosta

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DESTRUYEN IMÁGENES RELIGIOSAS

HACIENDO MEMORIA – DCCCLXXI

14 de Agosto de 1566

Grupos de seguidores de Juan Calvino, inician la destrucción de estatuas y otros objetos representativos de la iglesia católica.

Los principales episodios se registran en Flandes, en lo que se dio en llamar la Tormenta de las imágenes.

Hechos similares se habían producido en Zurich, Copenaghe, Münster, Ginebra y en Ausburgo.

La rotura de imágenes se registraron posterior en Francia, formando parte de las Guerras de Religión.

Diego Acosta

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RESCATE

Cada día se repiten los mensajes relacionados con el rescate de la Iglesia, ante el advenimiento del fin de los siglos.

Cada día se repite con gran convicción esta afirmación, que se torna en un mensaje agradable sobre el futuro de quienes hacemos parte de la Iglesia.

Lo que sorprende es que nadie entre quienes hacen estos mensajes, haga referencia a aquello que deberíamos hacer en tiempos de la espera.

Nadie habla, por ejemplo, de las responsabilidades que tenemos como hijos de Dios, de servir a quienes nos rodean.

Tampoco se habla de la necesidad de cumplir con el mandato que nos dejó Jesús, de llevar el mensaje de las Buenas Nuevas hasta los confines de la Tierra.

Pareciera que con hablar del rescate, ya hemos cumplido la parte de nuestro Pacto!

Tal vez deberíamos reflexionar acerca de lo que el Hijo del Hombre espera de nosotros!

La comodidad de aguardar con la confianza puesta en ÉL, podría desaparecer si pensáramos quienes verdaderamente serán rescatados.

Seremos todos o seremos todos quienes cumplamos fielmente con el mandato de servir y llevar el mensaje del Evangelio?

Esta pregunta puede parecer polémica o incluso fuera de lugar, pero creemos que es necesario formularla, para no ser cómplices de la pasividad o la indiferencia.

Y si los rescatados fueran los verdaderamente fieles?

Que ocurriría con muchos de nosotros?

Ante las voces que se levantan hablando de la inminencia del rescate, bueno es que reflexionemos sobre esta cuestión.

Porque si verdaderamente pensamos en lo inminente bueno es que obremos con esa misma urgencia y no dejemos para otros días, lo que podríamos lamentar mañana mismo.

La vida cristiana no solamente se alimenta de buenas palabras, sino también de hechos que son frutos reveladores de nuestra fe.

No olvidemos que si es inminente el tiempo del rescate, en la misma medida lo será la necesidad de mostrar nuestra fidelidad al Señor.

Así como nos regocijamos en el cumplimiento del rescate, debemos obrar del mismo modo, con regocijo y firmeza haciendo lo que se espera de nosotros.

Diego Acosta

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