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INCÓMODO…!

 

Algunas ocasiones me imagino cómo sería un regreso sorpresivo de Jesús a una congregación. A la mía, por ejemplo.

Estaría conforme con lo que pudiera percibir?

Aprobaría las normas por las que nos regimos?

Aceptaría que los que sirven sean mucho menos que los que son servidos?

Qué diría acerca del incumplimiento de sus enseñanzas?

Cómo nos mandaría a cambiar lo que hacemos?

No tengo ninguna respuesta para dar a estas preguntas. Y me temo que no sea el único que se  encuentre en esa situación ante el Hijo del Hombre.

Tal vez yo como muchos otros, podríamos pensar que Jesús, nos resulta INCÓMODO…!

Lucas 22:24-27

PT –  E ele lhes disse: Os reis dos gentios dominam sobre eles, e os que têm autoridade sobre eles são chamados benfeitores.

Mas não sereis vós assim; antes, o maior entre vós seja como o menor; e quem governa, como quem serve.

 

Pois qual é maior: quem está à mesa ou quem serve? Porventura, não é quem está à mesa? Eu, porém, entre vós, sou como aquele que serve.

ES – Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores;

mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve.

Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DEPENDER…?

De quién dependemos?

De nuestra fuerza de voluntad?

De nuestra propia energía?

De nuestra capacidad?

Y con qué resultados?

Si dependiéramos de Jesús, no hablaríamos de resultados sino de una vida con el Propósito de servir y por tanto, una vida Plena y sin temores!

Colosenses 2:8

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

Colossenses 2:8

Tende cuidado para que ninguém vos faça presa sua, por meio de filosofias e vãs sutilezas, segundo a tradição dos homens, segundo os rudimentos do mundo e não segundo Cristo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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