CONGREGACIÓN del SÉPTIMO MILENIO

¿Quién sería yo?

Leyendo el Libro de Mateo he sentido como nunca una gran tristeza. Jesús no desperdició ni un solo momento. Él pasaba de una orilla a la otra, de una ciudad a otra ciudad, de una casa a otralourdes, de un milagro a una liberación. Así fue completando su tiempo de ministerio en ésta tierra, sin dejar de predicar, de enseñar y de formar a los discípulos que tendrían que realizar la Gran Comisión, además realizando milagros y prodigios.
Fueron muchos los ojos que lo vieron, muchos los que buscaron su favor, otros le siguieron, todos querían ver quién era el que hacía tales cosas. Unos se maravillaban y otros le criticaban, le juzgaban e intentaban encontrar una excusa para poder prenderle.
Muchos que recibieron sanidad se fueron y no sabemos qué pasó con ellos, algunos volvieron a agradecerle, otros quisieron quedarse con Él, otros se fueron testificando de lo que había hecho con ellos.
Llega un momento en el que Él comienza a preparar a los suyos para la separación, sabe que tiene que partir y que van a sufrir, pero ellos no lo entienden y así comienzan las últimas horas más terribles que pueda vivir una persona. Jesús sabía que iba a ser entregado, más bien, vendido por unas pocas monedas y por uno que había caminado a su lado y que otro de los suyos le iba a negar. Fue maltratado, azotado, escupido, crucificado, todo, en la más absoluta soledad.
¿Donde estaban todos los que habían sido sanados, liberados, los que habían sido alimentados de forma milagrosa? Donde se encontraban los que corrían a escuchar sus enseñanzas? Estaba solo. Lo único que Él había preparado para ese momento fue su corazón. Antes de ser apresado se refugió en los brazos del Padre y postrado oró: ¡Padre mío si no puede pasar de mi ésta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad! Sabía que las próximas horas serían críticas.
Algunos ante estas escenas siempre culpan a los mismos, pero yo no puedo dejar de pensar: Quién habría sido yo? Podría haber sido el que le entregó con un beso, podría ser el que le negó, quizás el soldado que le prendió, sería uno de los que gritaba: ¡que le crucifiquen, que le crucifiquen! También podría ser el soldado que le acercó el vinagre para mojar sus labios…¿Quién sería yo?
¿Donde estaban todos los que habían visto todo lo que Él hizo y decían que era el Mesías? ¿Es posible que solo se escucharan las voces de los que le condenaban y que nadie le defendiera? Si, ya lo sé, ese era el plan. Tenía que ocurrir así para que yo pueda hoy decir que su sangre me compró y que soy salva, pero no dejo de pensar que hay muchos hoy que después de haber recibido el milagro, de haber gozado de su favor, de nuevo le venden, le vuelven a subir a la cruz.

Siento que la historia se repite demasiado a menudo.

Lourdes Díaz – España

www.septimomilenio.com

CONSEJOS

consejo1En los difíciles tiempos que atravesaba Job, Elifaz le dio consejos. Podríamos pensar si Elifaz era la persona más adecuada para ayudar a alguien, pero resulta evidente que lo que habló fue bueno.

Tanto en el caso de Job como en lo nuestro personal, muchas veces podemos pensar si lo que se nos dice es bueno, dependiendo de quién sea el que hable.

En realidad siempre debemos escudriñar todo lo que escuchamos, lo que leemos, hasta lo que pensamos. Es lo que nos manda la Palabra de Dios.

El escudriñar deja de lado quién ha sido el que ha hablado o el que ha opinado, para centrarse en el mensaje que ha dejado.

De esta manera eliminamos el prejuicio que podríamos tener hacia determinadas personas, por su condición, por su origen o por tus antecedentes.

Procediendo de esta manera podremos escudriñar un consejo, libre de todas esas circunstancias que nos pueden inducir a pensar si es bueno o si es malo, desde una perspectiva de juicio anticipado.

Si Elifaz era el mejor consejero o si Job lo debería haber escuchado, no hace al fondo de la cuestión. Lo que resulta importante es analizar que fue lo que Elifaz habló.

Esto nos debe llevar a pensar que siempre debemos estar dispuestos a escuchar, del mismo modo que siempre debemos estar dispuestos a escudriñar.
Obrando de esta manera, nos libraremos de todo lo equivocado y nos abriremos a recibir al que Dios puede haber puesto en la persona más insospechada.

Así como debemos ser precavidos con los consejos, así también, tenemos que estar abiertos a recibirlos.

Job 22:23

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

PECADO

pecadoCada vez hablamos menos del pecado, como si su omisión significara su inexistencia. Y sin embargo, podríamos afirmar que nunca como ahora el pecado… sobreabunda.

Nos estamos acostumbrando a entender como bueno o adecuado lo que el mundo piensa de la forma en que vivimos: Cada uno puede hacer lo que mejor le parezca…

Para decirlo con más rotundidad: Si te parece bien…hazlo!

Esta visión del comportamiento está llevando al mundo a una situación que hasta algunos años era impensable. Quién podría haber pensado que un día aceptaríamos el aborto, la homosexualidad y hasta el casamiento entre personas del mismo sexo.

Todo parece indicar que estamos eligiendo un camino que no lleva a ninguna parte. Y este es uno de los grandes errores. Este camino que estamos siguiendo, sí tiene un destino…

Ese destino no es otra que el que vivieron muchas personas en el pasado, incluyendo a la propia Jerusalén, que fue arrasada, su templo destruido y su gente sometida a cautiverio en Babilonia.

Habrá quién piense que eso es irrepetible, pero olvidamos con demasiada frivolidad que la historia se repite. Una y otra vez, como lo atestigua la propia Palabra de Dios.
Los hombres tenemos la capacidad de olvidar lo que se nos enseña y de repetir los mismos errores!

Pensemos que ya no se trata de repetir el ciclo de la enseñanza-olvido-pecado-arrepentimiento. Se trata que cada día nos aproximamos más al momento del Juicio personal y al que nos corresponde como sociedad.

Y cuando llegue ese Juicio no podremos justificarnos con los comportamientos colectivos frente al pecado, sino que tendremos que responder por nuestra responsabilidad personal.

Lamentaciones 1:1-2

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

CONGREGACIÓN del SÉPTIMO MILENIO

ponceEL RIO DE DIOS

SI CORRE DE TU INTERIOR, LIMPIARÁ A OTROS TAMBIEN!

Juan 7:38

El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

ESTA PROMESA DE DIOS, ES PARA VIVIRLA CON PLENA CONVICCIÒN DE QUE ASI SERA!
SER MANANTIAL DE AGUA PARA AQUELLOS QUE ESTÁN SEDIENTOS DE JUSTICIA Y DE VERDAD, PARA CORAZONES DESCONSOLADOS QUE NO ENCUENTRAN PAZ.

SOLO DIOS TIENE LA RESPUESTA A TODAS SUS NECESIDADES.

POR ESO, QUE IMPORTANTE ES DEJAR FLUIR ESE RÍO QUE ESTA EN UNO Y DAR VIDA DONDE NO LA HAY! EL RÍO DE DIOS!

PORQUE EL AGUA ESTANCADA SABEMOS QUE PRODUCE MAL OLOR, DEJEMOS SALIR ESE RÍO DE NUESTRO INTERIOR Y LO COMPARTAMOLOS, PARA QUE TODOS PUEDAN ENTRAR, AL ESTANQUE DE “BESTEDA»

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

Pr. Hugo Ponce – Argentina

www.septimomilenio.com

CICLOS

figuera3Jesús enseñó utilizando los elementos de la naturaleza, porque era lo que más fácilmente podían comprender las personas a quienes hablaba.

En cierto sentido Jesús enseñaba como el paso del tiempo iba modificando a las semillas, hasta transformarlas en frutos que luego servirían para alimentar primero a los hombres y luego a los animales.

Empleando el mismo criterio para referirnos al paso del tiempo, debemos entender que también en nuestra vida hay ciclos que comienzan, se desarrollan y terminan.

Si dan frutos son los tiempos que consideramos como buenos. Si los frutos no son los esperados, a esos tiempos los llamamos malos.

Si lo aplicamos a nuestra vida, podremos apreciar como todo lo que tuvo un comienzo, también tendrá un final. Lo verdaderamente importante es lo que hicimos durante ese tiempo.

Si dimos buenos frutos para otras personas, habrán sido buenos tempos. Si no los dimos, habrán sido malos, aún cuando nosotros podamos considerar con benevolencia que no fueron tan malos.

La comprensión de que todo lo que comienza tendrá un fin, nos ayudará a saber que nada permanece inmutable con relación al tiempo y a las personas.

Por eso nacemos, somos niños, luego jóvenes, maduramos y comenzamos el camino hacia la vejez. De allí la importancia de que no debemos aferrarnos a nada de nuestro pasado.

Porque precisamente es pasado y tenemos la obligación de asumir el tiempo que tendremos por delante. Si hemos terminado un ciclo que nos gustó tenemos que saber que vendrá otro, inexorablemente.

De allí la promesa de que lo mejor está por venir!

No sabemos como será el nuevo ciclo, pero sí sabemos que Dios siempre desea lo mejor para nosotros.

Mateo 24:32

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

alerta halloween

alerta1

alerta halloween

que celebramos en halloween?

Dice Jehová en Deuteronomio 18:10-11

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por fuego,

ni quién practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero,

ni encantador,, ni adivino, ni mago,

ni quien consulte a los muertos.

 

 

EL HAMBRE

kinder5Las dramáticas imágenes con las que se suelen acompañar las referencias a los niños que padecen el hanbre, se vieron reforzadas, si eso fuera posible, con una frase muy contundente.

Decía más o menos así: El hambre no se combate porque no afecta a los ricos!

Como siempre hacemos, contrastamos lo leído con la Palabra de Dios y los resultados son impresionantes. Es evidente que el hambre mata a miles de personas diariamente.

No es menos evidente que ese infortunio escandaloso cada vez nos afecta menos, porque el acostumbramiento nos lleva a la indiferencia.

La cruel referencia de la campaña a los ricos también es altamente expresiva. Son los ricos culpables de todos los males? Evidentemente no y no sería justo señalarlos como los únicos responsables.

Lo que sí resulta cierto es que debemos de actualizar ese aspecto de nuestra conciencia que nos impide recordar con la frecuencia debida, el drama del hambre, principalmente entre los niños.

Ellos son los más frágiles de la cadena humana y es por donde resulta más fácil su ruptura.

Cambiando nuestra postura de conformismo e indiferencia, habremos comenzado a luchar verdaderamente contra el flagelo.

Pero la Biblia nos habla de un hambre mayor: El hambre de escuchar la Palabra de Jehová. Y lo más grave es que cuando el Eterno envíe esa hambre a la tierra, no hallaremos su Palabra.

Guardémonos del hambre físico, ayudemos a quienes lo padecen y oremos por quienes son los responsables de tanta muerte y angustia.

Guardémonos más todavía de sufrir el hambre de la Palabra de Jehová. Si no podemos saciar ese hambre iremos camino de la segunda muerte!

Amós 8:11-12

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira