GUARDEMOS EL FUTURO

Los hijos son un preciado tesoro que se ha puesto en nuestras manos para que los cuidemos y los guiemos, pensando que serán ellos quienes nos sucedan como futuras generaciones.

La guía y el cuidado han cambiado según los tiempos pero nunca han dejado de ser una alta responsabilidad que debemos asumir con amor y sabiduría.

Los adelantos tecnológicos han puesto a nuestros hijos en el medio de una auténtica marejada de productos de todo tipo, que los influyen y los llevan a tener determinados comportamientos.

Los más simples y elementales cuidados nos deberían hacer preocupar por todo lo que llega a nuestros hijos, por todo lo que ven y por todo lo que oyen, así como nuestros padres hicieron con nosotros.

Ser desaprensivos en el ejercicio de nuestras obligaciones y tolerantes por comodidad o complacientes por mantener una supuesta armonía, nos pueden llevar a situaciones imprevisibles.

Especialmente cuando nuestros niños no tienen la capacidad de discernir por sí mismos acerca de lo que está bien o de lo que está mal, es decir con relación al bien y al mal.

El Señor Jesús dijo que debemos dejar que los niños se acerquen a Él y ese mandato establece que no ignoremos que Él es quién los recibe y es a Él a quién debemos de tener como referencia para nuestros hijos.

2 Timoteo 3:14-15
Diego Acosta García

VAMOS AL CULTO

Coloquialmente decimos que vamos a la Iglesia, cuando deseamos expresar  que vamos al Culto, especialmente los de los días domingos que son los más especiales.

De esta manera estamos asociando al lugar de Culto con la Iglesia, cuando en realidad se trata de dos cosas completamente diferentes si las analizamos desde la perspectiva bíblica.

El Señor Jesús luego de Pentecostés nos hizo depositarios del Espíritu Santo y por tanto a partir de ese momento nos convertimos en Su Iglesia y en ese sentido somos el Templo.

Distinto es el lugar de Culto porque bien puede ocurrir que el sitio físico donde se celebra, aunque sea un lugar que reúna mínimas condiciones materiales, pero sin embargo la presencia del Señor lo transforma divinamente.

Incluso debemos recordar que los lugares de Culto pueden estar cerrados, precintados o directamente prohibidos como ocurre en algunos países donde no existe la libertad religiosa.

Por tanto debemos entender que al ser nosotros Iglesia, lo somos en cualquier circunstancia y lugar, allí mismo donde nos encontremos por cuánto el Espíritu Santo está en nosotros.

Podríamos cambiar nuestra manera de hablar y en lugar de decir que vamos a la Iglesia, deberíamos afirmar que vamos al Culto. Estaríamos hablando con más rigor y acercándonos a la enseñanza de Jesús.

Efesios 3:17
Diego Acosta García

LAS ADVERTENCIAS

Cuando los discípulos le pidieron al Señor Jesús señales antes del fin, tuvieron como respuesta indicaciones precisas que son verdaderas señales que debemos reconocer.

Lo cierto es que muchas de esas señales se han repetido a lo largo de los siglos y cada generación las interpretó a su manera, valorando que estaban dirigidos para su tiempo.

Esto tiene que ver más que con el tiempo medido en años, con el tiempo de vida de las personas y por eso debemos vivir pensando en que el fin se acerca y por tanto debemos ser fieles con los mandatos recibidos.

Esta compleja relación entre el tiempo relacionado con el fin y con el tiempo relacionado con la duración de nuestra vida, nos debe llevar a la conclusión, que las señales del fin se relacionan con nuestras obras en la tierra.

Por tanto todas las advertencias que hemos recibido las debemos transformar en hechos que nos impulsen a vivir de una manera diferente, acercándonos cada vez más al modelo Supremo.

El Señor Jesús les dijo que habría acontecimientos muy importantes pero que no eran el fin, así que en nuestra vida habrá hechos trascendentes, pero que no serán el fin de los tiempos.

Los hechos trascendentes se vinculan con nuestro fin personal y en eso debemos entender como advertencia, que debemos prepararnos para el momento del Juicio. No despreciemos las advertencias.

Mateo 24:6
Diego Acosta García

NO AL TEMOR

Generalmente utilizamos distintas palabras para expresar una idea, pero en el caso del miedo y del temor, no son sinónimos y por tanto no representan lo mismo.

El miedo está relacionado con lo físico, con el dolor que podamos sufrir corporalmente o con lo que nos pueda pasar en una situación problemática pero siempre relacionada con nuestra integridad.

El temor tiene otro carácter y está relacionado con la inquietud que nos producen determinadas situaciones que nos puedan afectar no en lo físico sino en lo espiritual.

El temor se hace mayor cuando se trata de enfrentar a situaciones que son difíciles de entender, como cuando nos enfrentamos con fuerzas ocultas o poderes que sabemos que existen pero que no podamos ver.

El miedo se relaciona como lo opuesto a la valentía, que se dice que es una forma superior del miedo. El temor está relacionado con la confianza que tengamos no en nuestras fuerzas sino en el propio Dios.

Por eso somos reiteradamente advertidos de que no debemos temer, porque mayor es el que está con nosotros que los que están contra nosotros.

Esta verdad espiritual nos debe acompañar en cada momento de nuestra vida, cuando nos tengamos que enfrentar a las fuerzas ocultas que siempre serán derrotadas por el Poder Soberano de Dios.

Proverbios 14:26
Diego Acosta García

NI UN SEGUNDO ANTES

Los hombres nos afanamos continuamente por tratar de dominar el tiempo, por atrasarlo o por adelantarlo, como si con esos intentos pudiéramos hacernos soberanos de algo tan importante.

Si somos jóvenes pretendemos que los días pasen a un ritmo mayor que el de nuestra ansiedad y si somos mayores pretendemos que los días se alarguen para que no llegue el final.

En esos vanos propósitos invertimos nuestros mejores esfuerzos, olvidando que no podemos modificar el tiempo, por mucho que nos empeñemos y nos alteremos.

Más sabio será comprender que somos administradores del tiempo, que somos mayordomos de nuestro propio tiempo y en eso sí que tenemos que ser más que fieles.

Debemos comprender que hemos sido llamados a disfrutar de nuestro tiempo, a utilizarlo sabiamente y a no gastarlo neciamente, sabiendo que nada ocurrirá ni un segundo antes de que lo haya dispuesto Dios.

Es verdad que no sabemos el momento de nuestro final, pero en ese desconocimiento podemos darle sentido a nuestra vida, viviendo cada día sin pensar en el pasado ni desvelarnos por el de mañana.

Vivamos el tiempo que Dios nos proporciona con entrega, no dejando para mañana las buenas acciones que podemos hacer hoy, para que no nos sorprenda el momento postrero sin haber sido útiles y misericordiosos con el prójimo.

Levítico 26:4
Diego Acosta García

LA PERVERSIÓN DEL CHISME

Pareciera que uno de los grandes atractivos que tiene para nuestra sociedad es la de saber las intimidades de la vida de los demás, tanto que se ha convertido en un gran negocio esta auténtica debilidad.

Incluso hay personas que venden sus derechos como seres humanos y sacan rédito de sus propias miserias, de lo peor de sus vidas para convertirlos en ganancias fáciles.

En otra escala siempre habrá quienes esté dispuestos a hablar de la vida de los demás y siempre habrá quienes estén dispuestos a escuchar cosas que muchas veces no tienen la menor importancia, sin distinción de sexos.

Y si la tuvieran, no llegan a despertar la menor misericordia hacia la persona que vive determinadas situaciones y por el contrario, disfrutamos de los tropiezos y de los avatares de las vidas en graves riesgos espirituales.

El chisme destruye al que lo crea o lo repite y al que lo escucha o divulga, destruye a las personas que son objeto de esta forma inmisericorde de violar su intimidad o su vida,  aún cuando esas personas lucren con su intimidad.

Esencialmente el chisme es lo opuesto a muchas de las enseñanzas que hemos recibido, porque se escuda en la maledicencia, en el doble ánimo o en la voluntad de hacer daño.

Desterremos toda forma de chisme en nuestra vida, no lo aceptemos ni siquiera como oyentes circunstanciales y mucho menos lo entendamos como una diversión. Busquemos solamente la Verdad.

Levítico 19:16
Diego Acosta García

PERSEGUIDOS POR CRISTIANOS

Prácticamente todos los días se verifican informaciones de cómo se persiguen a los cristianos en distintos lugares del mundo, pero siempre por el mismo motivo: la fidelidad al Señor.

Especialmente en Asia y África la condición de cristiano supone un riesgo para la vida de las personas y esa amenaza puede elevarse a la categoría de riesgo de muerte.

Incluso en potencias mundiales como China por ejemplo, la falta de libertad religiosa se comparece con la falta de una real aplicación de los derechos humanos.

Frente a estas situaciones debemos abandonar nuestra actitud de pasividad y advertir que estas realidades no solo nos pueden afectar, sino que podemos tener la certeza de que finalmente nos afectarán.

El Señor Jesús habló acerca de que seremos perseguidos por ser sus seguidores y en los tiempos finales ese acoso será especialmente virulento, por lo que nos debemos preparar para esas pruebas que nos esperan.

Con toda seguridad esos tiempos nos confrontaran seriamente con nuestras afirmaciones de que somos continuadores de la obra del Señor Jesús, hasta sus últimas consecuencias.

En las pruebas también podremos comprobar cómo las promesas de que nunca seremos abandonados serán cumplidas y que cuando pongamos en riesgo nuestra existencia, tendremos la gran recompensa de la Vida Eterna.

1 Corintios 15:58
Diego Acosta García

EL CONSEJO

Un domingo en el Culto de la Iglesia un hermano se acercó a otro y le preguntó si estaba nervioso y éste le respondió que no y que además estaba extrañado por la pregunta.

Entonces llegó la explicación, de que había sido el Espíritu el que le había llevado a  preguntarle cómo se encontraba, a pesar de que era la primera vez que hablaban.

Decidieron compartir un café y entonces el hombre abrió su corazón y le dijo que sí, que estaba muy nervioso pero que más que nervioso, estaba desolado.

La razón era que en la Iglesia se sentía como un extraño, como un desconocido al que nadie se dirigía para comentarle nada o interesarse por su vida.

El hermano le comentó que era necesario siempre buscar la relación con otras personas en la Iglesia, precisamente para no sentirse extraño ni poco atendido.

Esta frase cambió el semblante del hombre que entonces comprendió que  era también parte de la Iglesia y que así como esperaba que otros se acercaran a él, él también debía acercarse a otros hermanos.

Este sencillo consejo cambió la vida de un hombre porque otro cumplió el mandato que había recibido del Espíritu. No seamos reacios a la relación personal.

El Señor quieres que seamos Su familia dentro de Su Iglesia y por eso nos debemos los unos a los otros.

Proverbios 4:13
Diego Acosta García

ORAR Y CLAMAR

En el impresionante sueño en el que Jacob vio a los ángeles subir y bajar una escalera, puede quedar patentizado que la escalera es prototípica del Señor Jesús.

Solamente a través de Él podemos llegar al Padre y simbólicamente podemos pensar que eran lo que hacían los ángeles, cuando subían y bajaban las escaleras.

Cuando subían llevaban las oraciones de los hombres y cuando bajaban traían las respuestas de Dios, en una irrepetible secuencia de lo que podríamos llamar acción-reacción.

Por eso cuando oramos debemos tener especialmente en cuenta lo que pedimos y cuánto tiempo le dedicamos a ese momento tan sublimemente importante en que nos acercamos al Padre.

Es necesario que entendamos que nos estamos presentando frente al Creador de todas las cosas y por el ÚNICO Intercesor que tenemos, podemos llegar hasta Él con nuestros pedidos o nuestra intercesión.

Nuestras oraciones para ser respondidas deben ser oídas y en eso consiste uno de los mayores secretos de esta relación tan personal con Dios, en saber que Él nos escucha.

Por tanto debemos poner todo nuestro empeño en el momento de las oraciones, levantar un auténtico clamor para llegar al Soberano sobre todas las cosas y aguardar  confidamente a que sean respondidas.

En la Biblia hay pasajes que nos recuerdan que el pueblo elegido por Dios esperó casi de 200 años para que el Creador escuchara sus oraciones. Clamemos para que nuestra oración sea eficaz!

Jeremías 29:12
Diego Acosta García

LOS PAJARITOS

Una mañana pude ver como desde una ventana una señora abría las suyas y arrojaba migas hacia el jardín, cosa que me sorprendió bastante e incluso me pareció fuera de lugar.

Pero este juicio apresurado quedó desvirtuado cuando a los pocos momentos aparecieron varios gorriones que muy gustosamente se dieron a la tarea de buscar y comer las migas.

Este fue un episodio sencillo y seguramente repetido a lo largo de días y días, convirtiendo en una deliciosa rutina el hecho de que alguien se preocupara por dar de comer a los modestos pajaritos.

Como es de suponer tuve oportunidad de arrepentirme del juicio sobre la señora y también pude reflexionar acerca de lo que significaba el hecho de tener en su corazón ese acto de misericordia.

De esta manera me acordé de cuantos días estuve preocupado por la cuestión de la provisión, mayoritariamente de la física y más concretamente de la económica.

La señora a la que había criticado me había dado una gran doble lección. La del amor al prójimo, en este caso los gorriones y la de la provisión, en este caso a esos pequeños seres de la Creación.

Nunca debemos olvidarnos que el Señor sabe de todas nuestras necesidades, porque Él como nadie sabe cómo y en qué momento deben ser satisfechas. Él es nuestro Proveedor.

Salmos 68:10-11
Diego Acosta García