gott

CORAZÓN – II

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Jesús tuvo una enorme preocupación durante su Ministerio Terrenal, con relación a algo que es parte de la condición humana.

Que no es otra cosa que confiar en el dinero, como fuente de seguridad, de tranquilidad, no solo para el presente sino para el futuro.

Por esta razón es que advirtió que al Padre le había placido darnos el Reino, porque es lo verdaderamente importante.

Cuántas personas hubo a lo largo de los tiempos que confiaron totalmente en sus riquezas y al final de la vida, nada les evitó el terror de la muerte.

La certeza de que todos habremos de morir, condiciona al hombre a una serie de actitudes que no hacen otra cosa que confirmar la dureza del corazón.

Yo he pensado muchas veces en esto y tengo que reconocer que con cierto temor he pensado en el futuro.

Sin embargo cada día que pasa y naturalmente me voy haciendo más viejo, comprendo que la única seguridad que puedo tener, está en mi fe.

Solamente la confianza en el Todopoderoso es lo que aleja las tormentas de las dudas y los temores de las acechanzas, que tenemos las personas cuando las personas vamos menguando en nuestra fuerza física.

Me puedo imaginar a un joven leyendo esto y pensando, que él todavía tiempo tiene para forjarse una posición que lo aleje de los temores de la vejez.

Pero nada de lo que haga un joven o nada de lo que haga un hombre mayor, es comparable con la certeza que podemos tener en el corazón, de que el Señor es nuestro Cobijo, nuestra Guarda.

Por estas razones, seamos sabios y guardemos nuestro corazón para Jesús.

Lucas 12:32-34

Diego Acosta / Neide Ferreira

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corazon

CORAZÓN

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Lucas era un médico de Antioquia y tiene el singular privilegio de que siendo un gentil, escribió dos porciones relevantes del Nuevo Testamento.

Es el autor reconocido del Evangelio que lleva su nombre y también del Libro de los Hechos de los Apóstoles.

Cada vez que recuerdo quién era este hombre, relaciono su condición con los temas en los que profundiza en su Evangelio. Y en especial, con un órgano: El corazón.

Es verdad que en este caso, no hace otra cosa que repetir una afirmación, que podríamos considerar tremenda de Jesús.

ÉL habla, me habla, nos habla, de lo que guardamos en el corazón!

Es verdad que cada uno guarda algo diferente del otro, pero lo cierto es que todos guardamos algo, que solamente el propio Dios conoce.

Por esto es que soy advertido por Jesús: No te hagas tesoros que no tienen más valor, que el que les concedemos y por eso…no tienen ningún valor.

Cada uno sabe lo que guarda en su interior, pero Jesús advierte que tengamos cuidado con lo que guardamos como tesoro, porque es en eso donde tendremos nuestro corazón.

Que quiere decir esto?

Que si el dinero ocupa un lugar en mi corazón, será el dinero más importante que el propio Jesús!

Habrá quien quiera justificarse afirmando que el dinero no es incompatible con el amor hacia Jesús, pero se estará engañando.

Si tengo el dinero o la fama en mi corazón, tanto una cosa como la otra ocupará un lugar más importante que Jesús. Aunque lo niegue con mi boca.

Un día perderemos todo lo guardado…y nos daremos cuenta que también perdimos a Jesús!

Lucas 12:34

Diego Acosta / Neide Ferreira

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madre

RECONOCIMIENTO

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He leído con mucha alegría un pequeño mensaje que una hija le dirigía a su madre, sin ningún motivo aparente o al menos si existía no lo dejaba traslucir.

La hija le dedicaba a su madre sencillas palabras de reconocimiento por todo lo que había hecho por ella y por sus hermanos a lo largo de muchos años.

Quién escribía también era madre de niños de una cierta edad, por lo que el mensaje adquiría una relevancia muy bonita.

Una madre agradeciendo a su madre, los sacrificios y los esfuerzos, que la privaron de continuar con sus estudios como hubiera deseado.

La abuela, para que se entienda mejor el contenido del mensaje, decidió postergar todos sus afanes personales, muy legítimos por cierto, para entregar lo mejor de sí, para sacar adelante a sus hijos.

Esta historia tal vez podría una más de las tantas que seguramente ocurren generaciones tras generaciones y que con toda seguridad seguirán ocurriendo.

En este caso que me impresionó profundamente, está el reconocimiento de la hija, que en plena madurez fue capaz de comprender todo lo que su madre había hecho por ella y sus hermanos.

Este reconocimiento que tanto me llamó la atención, es el que distingue este caso, precisamente por el reconocimiento, algo que no estamos dispuestos a conceder a casi nadie.

Me detuve a pensar si en mi caso en algún momento de mi vida, tuve el gesto de pensar siquiera en agradecer algo a mis padres. Y con profunda tristeza tuve que llegar a la conclusión que no.

Honremos a nuestros padres, tanto en lo bueno como en lo malo, porque es un mandato perpetuo del Supremo.

Deuteronomio 5:16

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA GRACIA

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Pertenezco al grupo de personas que casi nunca tienen temor para hacer determinadas cosas, que en principio son dificultosas.

No estoy hablando de valentía, simplemente de esa dosis de osadía que se basa en la confianza que tengo en el Poder del Señor.

Es por esto que una vez más me siento impresionado de cómo obra el Eterno, en aquellas circunstancias que parecen dificultades gigantescas, frente a mi pequeñez.

Pero la lección que he sacado de un nuevo episodio, donde he podido ver la Mano Misericordiosa, que resolvió de una manera asombrosa, algo que era muy difícil de lograr, me ha alentado a contarla como testimonio.

Esto es algo nuevo?

No.

Es algo que se ha repetido a lo largo de la historia?

Si.

Entonces, por qué llama tanto la atención?

Tal vez porque los hombres, empezando por mí, siempre ponemos la confianza en nuestras propias fuerzas, porque nos consideramos capaces de realizar cosas que nos colocarían en la posición de super-hombres.

Ignorando la realidad, de que nada somos, que si no fuera por el Amor de Dios, habríamos sido destruidos por peligros que ni siquiera fuimos capaces de advertir.

Eso ha sido lo ocurrido, cuando debí afrontar una situación que en principio se mostraba inalcanzable para mis menguantes fuerzas.

Pero es en esas circunstancias, cuando tengo la capacidad de reconocer mi grado de inferioridad, es cuando se glorifica el Eterno.

Frente a eso toda adversidad se derrumba y todo se torna posible. Porque la Gracia del Señor hacia mí, torna posible lo que resulta imposible.

Oremos para que la Gracia del Todopoderoso esté siempre sobre nuestra vida.

1 Samuel 12:24

Diego Acosta / Neide Ferreira

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IMAGINAR

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Me puedo imaginar a un hombre como yo, sencillo e igual a otros muchos, que un día estaba en mi barca, haciendo aquello que resulta indispensable para mi trabajo.

Un hombre como tantos, seguramente con personas de más alto nivel sobre mí y con muchas otras iguales que yo, luchando por ganar con honradez el sustento.

Una vida como la mayoría de las personas, llena de grandes luchas y con las pequeñas alegrías que concede la vida simple.

Pienso: Alguien hubiera reparado en mí, para otra cosa que no esté relacionada con mi trabajo?

La respuesta es un NO rotundo.

Nadie estaría dispuesto a acercarse a un hombre que día tras día, se levanta para hacer las tareas que llevan el sostén a su familia.

Nadie, porque como yo no solo hay muchos, sino que para los ojos humanos, difícilmente pueda ser más útil que para lo que estoy haciendo.

Pero un día, ocurre algo extraordinario!

Ese hombre del que estoy hablando, yo mismo, recibo una inesperada visita. Se me convoca nada más y nada menos que para ser…hijo de Dios!

Por qué?

Que he hecho para semejante privilegio?

Nada.

Absolutamente nada, pues a pesar del llamado sigo siendo el mismo hombre.

Este sencillo pensamiento me llevó a pensar en aquellos pescadores de Galilea, que fueron convocados por el Señor para ser sus discípulos.

Alguien más los hubiera llamado?

No, como no sea para algo relacionado con su trabajo.

Pero esos hombres, al igual que yo fueron convocados para la más importante tarea que se pueda realizar.

La diferencia está en que ellos la cumplieron y yo todavía no.

Mateo 4:18-20

Diego Acosta / Neide Ferreira

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RECORDAR

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Es más que común, que en determinadas circunstancias seamos propensos al olvido, en todo lo relacionado con lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.

Me asigno méritos en determinados logros, ignorando lo esencial de ellos: Que fueron obtenidos por la Gracia del Eterno y no por ninguna capacidad personal.

Ese afán es contrario a la humildad que se nos reclama y en mucho se asemeja a un pasaje muy singular de la historia del Pueblo de Dios.

Israel había reclamado un rey…y el Todopoderoso se lo concedió.

Samuel se presentó ante los judíos para reclamarles que atestiguaran delante de Jehová si había hecho algo contrario a las leyes.

El Pueblo le respondió que nada había hecho.

El aquí estoy, de Samuel, lo muestra como otras ocasiones en su vida, dispuesto al servicio del Soberano de Israel, mostrando su larga vida de fidelidad.

Como no había nada que reprocharle, entonces el profeta le reclama al pueblo de Israel, por haber ignorado todo lo que Jehová había hecho por ellos en los tiempos pasados.

Este es exactamente el caso de lo que expongo, cuando digo que en los momentos de euforia, me olvido que se los debo totalmente al Creador.

Que nada hay que pueda hacer, por grandes que sean mis méritos y capacidades, sino no obro bajo la Soberana Voluntad.

Entonces, por qué soy tan propenso al olvido?

Simplemente porque no hago Memoria de todo lo que Dios ha hecho por mí, como Samuel le reclamó a los hebreos.
La Biblia nos enseña constantemente, acerca de cómo debemos de comportarnos frente a Jehová. Por eso no hay lugar para el olvido!

1 Samuel 12:7

Diego Acosta / Neide Ferreira

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CANDADOS…

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A veces pienso, observando mi propia vida, que tengo algunas ataduras que están sujetas por un candado… del que yo mismo tengo la llave.

Parece bastante contradictoria esta afirmación, porque es difícil de explicar si yo tengo las llaves de esas ataduras, cómo es que sigo encadenado?

La explicación tiene una enorme sencillez y a la vez una enorme complejidad!

Las ataduras de las que hablo, no son solamente las que se originan en los pecados y en las iniquidades que cometo.

Son los hechos atávicos…los atavismos los que no me dejan ser completamente libre, siendo como creo ser un hijo de Dios.

Cuáles son algunos de esos atavismos:

Estar aferrado al pasado.

Estar permanentemente comparando mi vida con la de los demás.

Estar imaginando cosas que son tan irreales como absurdas.

Estar esperando que ocurran hechos maravillosos, ignorando los que ya han ocurrido.

Estar deseando tener una vida diferente, si ya es distinta por la Obra de Jesús.

Estar…

La lista se me ocurre interminable y por eso tengo en mis manos la llave con la que me podría liberar…y no lo hago, porque el peso de los atavismos es todavía demasiado grande en mi vida.

Es evidente que debo dar un paso de fe hacia una nueva forma de vivir, lejos del pasado, lejos de las fantasías, lejos de las propuestas del mundo.

Si tengo la posibilidad de vivir como Dios quiere que viva, por qué ansiar cosas diferentes…y peores?

Porque uno de los grandes atavismos es ignorar que lo que imaginamos como bueno o hasta grandioso, no es nada comparado con lo que el Eterno tiene para mí.

Salmo 104:41-43

Diego Acosta / Neide Ferreira

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MISTÉRIO

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Na minha primeira época como cristão, eu ficava impressionado de ver que a MISTÉRIOS era usada na Bíblia, porque eu achava que isso tinha a ver com coisas do mundo.

Entretanto, a explicação que Jesus mesmo deu aos seus discípulos permitiu que eu entendesse que minha forma inicial de ver estava errada.

Essa não foi a primeira vez que me enganei não resta dúvida de que não será a única.

Mas é interessante pensar nesses erros, porque eles me colocam no lugar que me pertence: o de um homem que precisa continuar estudando, aprofundando os conhecimentos, para poder chegar a vislumbrar os maravilhosos assuntos que a Palavra de Deus guarda dentro dela.

Aprendi com Jesus, como ele já tinha ensinado antes aos seus seguidores, sobre o mistério do Reino dos Céus, que tem a ver com a nossa presença na Terra.

Estamos capacitados para estabelecer o Reino em todos os lugares que estivermos clamando pelo Santo Nome de Jesus.

Jesus disse que usava as parábolas por causa disto, para que somente quem cresse nEle, quem tivesse fé, pudesse entender o que Ele ensinava.

Sem fé, ninguém pode entender, não só o que significa o que Jesus ensinou, senão que o que significam todos os mistérios contidos no Antigo Testamento.

Sabendo que sou um seguidor de Jesus, que ainda tenho muito que aprender, tenho a certeza de que o que Ele me mostrou sobre o Reino serve de ânimo, para me esforçar a chegar cada dia mais perto da Palavra.

Que o nosso propósito de estudar a Bíblia não seja para conhecer os mistérios, ao contrário – os mistérios nos serão mostrados por causa da nossa fé e dos nossos esforços em estudar a Palavra.

Marcos 4:11

Diego Acosta / Neide Ferreira

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MISTERIO

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En mis primeros tiempos de creyente me llamaba la atención que se utilizara en la Biblia la palabra MISTERIOS, porque consideraba que estaba relacionada con las cosas del mundo.

Sin embargo la explicación que dio el propio Jesús a los discípulos, me hizo advertir lo errado que había estado en mi consideración.

No fue la primera vez que me equivoqué y con seguridad que tampoco será la última.

Pero es bueno reflexionar sobre estos errores, porque me colocan en mi verdadero lugar: El de un hombre que debe seguir estudiando, que debe seguir profundizando para llegar a vislumbrar, los grandiosos asuntos que guarda la Palabra de Dios.

Jesús me enseñó como antes lo había hecho con sus seguidores, acerca del misterio del Reino de los Cielos, que está vinculado con nuestra presencia en la Tierra.

Estamos capacitados para establecer el Reino en todo lugar en el que nos encontremos, invocando el Santo Nombre.

Por esto es que Jesús dijo que utilizaba las parábolas, para que solamente pudieran entender sus enseñanzas, quienes estaban alentados por la fe.

Sin fe nadie puede entender no solo el significado de las enseñanzas de Jesús y mucho menos, la aclaración de los misterios que están contenidos en el Antiguo Testamento.

Siendo como soy un torpe seguidor de Jesús, he tenido la Gracia de que el conocimiento sobre el Reino me aliente en el esfuerzo de acercarme cada día más a la Palabra.

No nos hagamos el propósito de estudiar la Biblia para conocer los misterios, sino todo lo contrario. Los misterios nos serán revelados a causa de nuestro esfuerzo y de nuestra fe.

Marcos 4:11

Diego Acosta / Neide Ferreira

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palabra

HIRIENTE

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En la diaria lucha contra la vanidad personal, a veces recibo una ayuda que me alienta y me reconforta, porque comprueoba que aunque difícil, es importante combatir el ego.

Lamento no haber recordado el nombre de quién tuvo la visión de hablar de las palabras hirientes que pronunciamos y de los efectos que producen.

Y en esto consiste la ayuda en la lucha contra la vanidad. Siempre hay personas que contribuyen a que no nos consideremos los únicos talentosos, capaces y bendecidos por Dios.

La frase a la que aludo habla de que las palabras hirientes quedan estancadas en el corazón de las personas que las reciben.

Impresionante revelación!

Todo lo que nos causa dolor, es como si quedara grabado en nuestro corazón y también en nuestra mente. Es una marca muy difícil de borrar, como no sea por la Misericordia del Único Misericordioso.

La frase a la que aludo habla también que son las frustraciones personales las que nos hacen decir cosas hirientes.

Y esas frustraciones son las que nos alejan de las bendiciones que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Pienso: Y por qué una palabra hiriente, originada por una frustración, me aleja de las bendiciones del Eterno?

Sencillamente porque nuestro corazón está ocupado en malas obras y por tanto no es capaz de prepararse para cuando llega el bálsamo de la Bendición del Creador.

Cuando nos escuchemos decir algo fuera de lugar, más precisamente algo hiriente, no dudemos un instante en orar pidiendo al Soberano que nos conceda Sabiduría, para saber por qué estamos obrando de esta manera.

Las palabras ofensivas de maldad son destructoras. En primer lugar, para quién las pronuncia.

Santiago 5:16

Diego Acosta / Neide Ferreira

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