PARA PENSAR / 207
Nas palavras da boca do sábio, há favor,
mas os lábios do tolo o devoram
Eclesiastes
Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia,
más los labios del necio causan su propia ruina.
Eclesiastés
Nas palavras da boca do sábio, há favor,
mas os lábios do tolo o devoram
Eclesiastes
Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia,
más los labios del necio causan su propia ruina.
Eclesiastés
Ele precedeu a História; Ele criou a História.
Seu trono está acima do mundo e fora do tempo.
Ele, o Deus eterno, reina na eternidade
D M Lloyd-Jones
ÉL precedió a la Historia; ÉL creó la Historia.
Su trono está encima del mundo y fuera del tiempo.
ÉL, el Dios Eterno, reina en la eternidad.

Quando deixamos passar despercebidas nossas boas obras,
Deus, certamente, as observa mais
Matthew Henry
Cuando dejamos que pasen desapercibidas nuestras buenas obras,
Dios, ciertamente, las aprecia más.
Com os idosos está a sabedoria, e na abundância de dias, o entendimento.
Com ele está a sabedoria e a força; conselho e entendimento tem.
Jó
En los ancianos está la ciencia,
y en la larga edad la inteligencia.
Con Dios está la sabiduría y el poder;
Suyo es el consejo y la inteligencia.
Job
O amor ao dinheiro é para a igreja um mal maior
do que a soma de todos os outros males juntos
Samuel Chadwick
El amor al dinero para una iglesia es un mal mayor
que la suma de todos los otros males juntos.
Não há no mundo melhor evangelista
do que o Espírito Santo
D L Moody
No hay en el mundo mejor evangelista
que el Espíritu Santo
Mas a sabedoria que vem do alto é,
primeiramente, pura, depois, pacífica, moderada, tratável, cheia de misericórdia e de bons frutos,
sem parcialidade e sem hipocrisia.
Tiago 3:17
Pero la sabiduría que es de lo alto es
primeramente pura, Después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos,
sin incertidumbre ni hipocresía.
A fé não é garantia de prosperidade,
mas de estar satisfeito em Deus e viver feliz na abundância ou na necessidade
John Piper
La fe no es garantía de prosperidad,
más sí de estar contentos en Dios y vivir felices en la abundancia o en la necesidad.
Somos lo que hacemos de forma repetida.
La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito.
Aristóteles