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LO PRIMERO

DEVOCIONAL

A lo largo de la vida, muchas veces me he preguntado qué era lo más importante para mí.

Cuando los años se acumulan sorprende que la respuesta siga siendo la misma: El Amor proclamado por Jesús es decididamente lo primero.

Esta cuestión debe ser rotunda en la vida de cada creyente, comenzando por la mía obviamente, porque es la manera de convertir en realidad aquello que afirmamos de que el Hijo del Hombre no es una religión.

Qué es entonces?

Una forma de vivir que me ha transformado definitivamente, porque no puedo ser el mismo si he aceptado a Jesús como mi Señor.

Si obramos con Amor, somos diferentes al resto del mundo, porque dejamos de lado todo el egoísmo y el materialismo que caracteriza a la sociedad de nuestro tiempo.

El Amor me lleva a considerar al prójimo como más importante que mi propia persona, porque dándole agua a él, se le estaré ofreciendo a Jesús. No una vez, sino todos los días!

Juan 13:34-35

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

João 13:34-35

Um novo mandamento vos dou: Que vos ameis uns aos outros; como eu vos amei a vós, que também vós uns aos outros vos ameis.

Nisto todos conhecerão que sois meus discípulos, se vos amardes uns aos outros.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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NAVIDAD EN GUERRA…!

Blog del TIEMPO!

A poco más de cinco meses de haberse iniciado la Primera Guerra Mundial, ocurrieron varios episodios asombrosos en un conflicto armado.

En el cruento episodio de la historia humana, soldados alemanes y británicos, depusieron los combates y se reunieron en la tierra de nadie, confraternizando en una memorable pausa en el día de Navidad.

El Frente Occidental fue es el escenario de la voluntad de los hombres de sentirse hermanos, a pesar de que estaban enfrentados en lo que sería una terrible guerra.

Los mandos superiores de los dos ejércitos condenaron los episodios de fraternidad y se aseguraron que no se volvieran a repetir a lo largo de las navidades que se sucedieron hasta 1918.

Rescatar este momento de la historia, se torna especialmente importante, luego de que los hombres no solamente no aprendimos esa lección, sino que además nos enfrentamos en otra Guerra Mundial.

Quedan para las generaciones futuras, el testimonio de hombres enfrentados hasta la muerte, que repitieron algunos versículos del Salmo 23:

Jehová es mi pastor; nada me faltará.

En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.

Aprenderemos los hombres la lección de Amor que nos impartió Jesús?

Diego Acosta

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