19 de Abril de 1529 – SE INICIA EN ALEMANIA EL MOVIMIENTO PROTESTANTE
Es la consecuencia de la declaración de la Dieta de Worms, de considerar a Martin Lutero como hereje y prófugo.
Un grupo de príncipes que eran seguidores del monje agustino que se había rebelado contra la autoridad de la iglesia católica, iniciaron el movimiento llamado protestante porque la Dieta de Spira, había ratificado la decisión de la Dieta de Worms de 1521.
Esto significaba que se mantenía la prohibición de enseñar y de participar de las doctrinas luteranas. De la protesta inicial participaron 5 príncipes electores y 14 ciudades imperiales alemanas.
Los creyentes somos muy afectos a identificar la iglesia con un pastor, como si fuera su propietario y a los mensajes con un predicador, como si fuera el mejor.
En ambos casos cometemos un error que revela hasta qué punto nuestra relación con el Señor, es más emotiva que profunda.
Lo superficial predomina totalmente sobre aquello otro que es lo sustancial, porque está relacionado con la Majestad del Soberano.
Esto pensaba cuando escuché un mensaje en una iglesia, por un joven hermano que no era el predicador habitual y que resultó una maravillosa experiencia personal.
Pronto me olvidé de sus años, de su evidente inexperiencia, porque fue usado con una intensidad tremenda por el Espíritu.
Frente a la opinión de muchos creyentes, esta clase de mensajes son aquellos que resultan inesperados, porque son asiduos seguidores de un determinado predicador.
Porque les gusta su estilo, su modo desenfadado, su capacidad para contar chistes en medio del mensaje, su forma grata de expresar el mensaje.
Pero, que tienen que ver todas estas cuestiones con Dios?
A menos que el modernismo y la actualización de la iglesia indiquen que ese es el modelo, podríamos decir que todo lo expuesto nada tiene que ver con el Eterno.
La Palabra siempre será una y deberá ser siempre Inspirada, porque solamente así nos acercaremos a la Profecía que el Señor quiere brindarnos para nuestro crecimiento espiritual.
Por todo esto agradecí al Todopoderoso por el joven predicador que había utilizado para traer un mensaje Inspirado y profundo. Aunque en las formas no haya sido el florido y colorido mensaje, que algunos desean escuchar.
Una bomba estalló en un autobús que cumple servicio en la parte occidental de la Ciudad Santa.
Se registraron por lo menos 15 heridos, dos de ellos de gravedad, que están siendo atendidos en hospital de la capital.
El atentado afectó a un autobús y también a otro que circulaba en su proximidad. La ruta Hebron y el sur de Jerusalén ha sido cortada por las autoridades.
Hasta el momento no ha habido responsables del atentado. La alarma se ha elevado en Jerusalén, donde se siguen registrando hechos de violencia provocados por árabes musulmanes.
Los movimientos sísmicos que afectaron a los dos países están dejando un doloroso saldo en víctimas humanas. En Ecuador son más de 350 los muertos y en Japón 40.
Las previsiones de las autoridades indican que las cifras de muertos pueden aumentar, pues continúan las tareas de salvataje en distintos lugares, principalmente en Ecuador, donde la destrucción de rutas y caminos dificultan las tareas.
En Ecuador están colaborando varios países con unidades especializadas, entre las que se encuentran las enviadas por el Estado de Israel.
Los especialistas advierten que los dos movimientos sísmicos y sus réplicas, pueden significar un aumento en la zona peligrosa de volcanes en el mundo.
18 de Abril de 1491 – SE INICIA LA MARCHA PARA EXPULSAR A LOS MUSULMANES DE GRANADA
El Rey Fernando II de Aragón, comienza al movimiento para derrotar el último bastión de la presencia de los musulmanes en el actual territorio de España.
Lo hace desde Córdoba, con el propósito de terminar de consolidar su poder, cosa que lograría con la rendición de los musulmanes en el segundo día de 1482.
17 de Abril de 1521 – COMIENZA EL JUICIO CONTRA MARTIN LUTERO EN LA DIETA DE WORMS
El clérigo agustino había sido excomulgado por la iglesia católica y el emperador Carlos V, le concedía la oportunidad de retractarse de sus publicaciones o de ratificarlas.
Lutero pidió un día para contestar a los cargos y entonces declaró:
Que se me convenza mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón —porque no le creo ni al Papa ni a los concilios, ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a sí mismos— por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable«. De acuerdo con la tradición, Lutero entonces dijo estas palabras: «¡No puedo hacer otra cosa; esta es mi postura! ¡Que Dios me ayude! Amén.
El iniciador de la Reforma, fue finalmente declarado hereje y con sus publicaciones prohibidas.
No resulta muy edificante escuchar a los hermanos de la fe, comentar sobre la falta de importancia de las tareas que realizan en las congregaciones.
Lo grave de este tipo de actitudes es que no solamente debilitan su propia fe, sino que son un instrumento de debilitamiento de la fe de los demás miembros.
La queja, es peligrosamente contagiosa!
Siempre he pensado que cuando alguien se plantea este tipo de cuestiones, es porque en el fondo, no tiene muy claros los fundamentos de la Palabra de Dios.
Y es precisamente en el desconocimiento de los fundamentos de esos principios, en donde se encuentra la raíz de muchas frustraciones, de muchos enfados y hasta rebeliones personales contra el propio Creador.
Si nos quejamos, es porque no hemos entendido que el motivo de nuestra queja, no es la tarea que realizamos, sino lo poco valorada que está ante los ojos de quienes nos rodean.
Es decir, nos entusiasma la idea de trabajar para la opinión de los demás, para que puedan apreciar nuestra vocación de servicio y además de eso, la calidad del servicio que somos capaces de prestar.
Esto tiene que ver con la vanidad personal y muy poco con la fe!
Quién trabaje para recibir la honra de quienes lo rodean, no está sirviendo a Dios, está sirviendo a su egolatría y a su visión errada de las cuestiones fundamentales.
Tan grave es este problema, que conviene reflexionar profundamente sobre él y sus consecuencias.
Quién se queja en el sentido en que estamos exponiendo, no solamente está errado, sino que además su falta de relación sincera con la Biblia, lo están alejando irremediablemente del Eterno.
Nunca deben ser los hombres los que ponderen o elogien nuestro servicio en una congregación. Nunca. Si algo hacemos en una iglesia es porque el Señor lo ha permitido.
Por tanto hacemos lo que a ÉL le ha placido que hagamos, aunque muchas veces nos olvidemos de esta cuestión esencial.
Ni son los líderes los que nos convocan a trabajar, ni es el trabajo que nos demandan, obra de su propia decisión. Siempre habrá en el final de todo, la Mano Soberana del Supremo.
Por tanto pensemos bien a quién deseamos servir. A Dios o a los hombres.