mina

RIGOR

mina
Hay algunos pasajes de la Palabra de Dios que son impresionantes, por los planteamientos tan contrarios a la lógica humana.

Solamente si los apreciamos desde la perspectiva espiritual podremos llegar a entender, que no se trata de maldad sino de estricta Justicia.

Citamos el caso de la Parábola de las diez minas, con la que Jesús enseñó acerca de cómo deben ser nuestros comportamientos con aquello que recibimos como mayordomos.

Es decir: Somos fieles o somos infieles cuidadores de lo ajeno!

La primera vez que leí este pasaje no pude menos que pensar que Jesús había obrado con una dureza que me pareció inusitada.

Pero nuevas lecturas me aportaron una visión diferente del mismo episodio, porque fui comprendiendo que era lo que el Hijo del Hombre, pretendió enseñar a sus discípulos y a todos nosotros.

Queda manifiestamente claro que si nos llamamos discípulos debemos de tener comportamientos que se correspondan con lo que decimos que somos.

No podemos obrar de una manera en determinados casos y de una forma diferente en otros. Es imprescindible la coherencia, como fue Coherente el Maestro.

En otras palabras: Siempre debemos de seguir el criterio con el que Jesús nos mandó obrar. Siempre, cualquiera sean las circunstancias.

Por eso cuando yo digo que pensé que ÉL había sido extremadamente riguroso, solamente estaba exponiendo que mis pensamientos eran completamente carnales. De lo que me arrepiento.

Tengo la certeza que llegado el momento el Señor será más generoso de lo que nos podamos imaginar. Y será más riguroso de lo que también podamos pensar.

Por qué?

 

Porque esa es la diferencia entre quienes vivimos con la voluntad de Obedecer y quienes eligen lo opuesto.

Lucas 19:26

Diego Acosta / Neide Ferreira

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NOTA. La mina era un valor monetario griego, equivalente al salario de tres meses de trabajo. Su relación era 16 veces menor que un talento. Los 10 siervos recibieron una cantidad considerablemente menor al que recibieron los tres en la parábola de los talentos, Mateo 25:14-30.
pablo1 1

PARA PENSAR / 257

pablo1

Sendo nós, pois, geração de Deus,

não havemos de cuidar que a divindade seja semelhante ao ouro, ou à prata, ou à pedra

esculpida por artifício e imaginação dos homens.

 

Paulo – Atos 17:29

 

Siendo, pues, linaje de Dios,

no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de

arte y de imaginación de hombres.

 

Pablo – Hechos 17:29

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congreso viena

HACIENDO MEMORIA – CCLXXXII

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8 de Febrero de 1815 – EN VIENA SE ESTABLECEN NORMAS QUE PROHIBEN LA ESCLAVITUD HUMANA

Esta fue una de las resoluciones del Congreso de Viena, del que participaron las potencias que derrotaron a Napoleón.
Los movimientos a favor de las monarquías se enfrentaron con quienes defendieron las normas surgidas de la Revolución Francesa.
Austria, Rusia, el Reino Unido y la Confederación Germánica acordaron entre otras resoluciones, la prohibición de cualquier forma de esclavitud humana.

Diego Acosta

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zika

ORACIÓN / 16

zika

Oremos por las víctimas del virus Zika!

Oremos por las familias de los afectados!

Oremos clamando al Eterno por los niños afectados por terribles consecuencias físicas!

Oremos por las mujeres que están en período de gestación!

Oremos pidiendo Sabiduría para los gobernantes de todos los países afectados!

Oremos pidiendo Misericordia al Señor ante la terrible acción de este virus!

 

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yuca

HACIENDO MEMORIA – CCLXXXI

yuca
8 de Febrero de 1517 – PARTE DESDE CUBA LA EXPEDICIÓN QUE DESCUBRIRÍA MÉXICO

Estaba encabezada por Francisco Hernández de Córdoba que con tres naves y 110 hombres, emprendió la navegación con cumbo hacia el oeste.
Algunos días más tarde descubriría la Península de Yucatán. Uno de los propósitos del viaje era capturar a nativos para que sirvieran en las posesiones que ya estaban en producción en las islas descubiertas por Colón.
Los barcos fueron comprados para lograr beneficios con la venta de los nativos esclavos. Un tercer navío fue arrendado por quién era el gobernador de Cuba.

Diego Acosta

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templo

SALOMÓN Y EL TEMPLO

templo
En el primer Libro de Reyes se nos revela como el hijo de David construyó el Templo y como luego lo amobló según como le había sido ordenado.

Podemos asegurar que a ninguno de nosotros se nos mandará a levantar un Templo, pero de la lectura del Texto surgen asuntos para reflexionar.

Necesariamente el primero de todos sea el de la obediencia de Salomón, para cumplir fielmente con todo lo que le fue indicado.

Cuidando hasta el más mínimo detalle para que todo fuera según lo establecido y que él como Rey había aceptado cumplir.

Nos podemos imaginar en la situación de Salomón?

Seríamos tan fieles para no alterar nada de lo que le fue encomendado?

Sin duda el hijo de David no cayó en la vanidosa presunción de querer mejorar lo que se le había mandado y cumplió con dedicación y esfuerzo todo lo que se le requirió.

También podríamos destacar de la construcción el máximo cuidado que tuvo el rey, de elegir los materiales tanto para el Templo como para su mobiliario.

Si solamente nos detuviéramos en estas dos cuestiones, tendríamos un grandioso ejemplo para nuestra vida, con relación a lo que se manda a hacer.

Ser fieles en la ejecución de lo mandado es una manera superior de honrar al Todopoderoso!

Podríamos caer en la trampa de pensar que estamos sirviendo a hombres, pero lo que debemos recordar es qué a través de ellos servimos al Eterno.

Cada uno en su trabajo debe ser fiel y honrar la confianza que se nos dispensa. Haciéndolo así, estaremos dando un acabado ejemplo de obediencia que glorifica al Creador.

1 Reyes 6:11-13

Diego Acosta / Neide Ferreira

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oseas

PARA PENSAR / 256

oseas

Quem é sábio, para que entenda estas coisas?

Prudente, para que as saiba?

Porque os caminhos do SENHOR são retos, e os justos andarão neles, mas os

transgressores neles cairão.

 

Oseias

 

¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa?

Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; mas los

rebeldes caerán en ellos.

 

Oseas

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marcio valadao

UMA NAÇÃO SOB JUÍZO…

marcio-valadao

UMA NAÇÃO SOB JUÍZO…

Nós estamos, claramente, passando por um tempo de juízo no Brasil. A derrocada da nossa economia, a violência crescente, as catástrofes naturais sem precedentes, as pragas manifestadas por epidemias e doenças que há pouco tempo nem se conhecia e tantas outras realidades que afetam tragicamente a vida dos brasileiros hoje, não são apenas uma infeliz coincidência. Deus está açoitando uma nação que não reconheceu o tempo da sua visitação e desprezou a graça que lhe tem sido oferecida.

Que o Espírito foi derramado sobre o Brasil, ninguém pode negar. Nas últimas décadas vimos muitas manifestações do seu agir, produzindo movimentos sobrenaturais e abrindo portas amplas à pregação do evangelho. Profetas e mais profetas se levantaram aqui e vieram de outras nações para soprar fôlego de vida sobre nossa nação. O que fizemos, porém, com tudo isso?

O Brasil dos quarenta milhões de evangélicos de hoje é mais podre e mais corrupto do que o de ontem, que tinha menos crentes. Estamos vendo as entranhas da nossa classe política e empresarial sendo expostas com sua vergonha pela Justiça, mas isso é só uma tênue amostra do que, de fato, é a ética e a moral do nosso povo. Sim, do nosso povo, pois a desonestidade indecente não é marca apenas dos políticos, mas de grande parte de nossa população, incluindo, pobres e ricos, cultos e indoutos, descrentes e… Evangélicos! Infelizmente, professar a fé em Jesus não denota mais o compromisso de andar como Ele andou.

Eu gostaria de dizer outra coisa, mas minha percepção profética não permite. Nossos próximos anos não serão fáceis. De uma forma geral, as coisas vão piorar. Não falo apenas de economia (pois para isso, não é necessário ser profeta), mas de tragédias que abalarão as estruturas da nossa nação. Guardem o que estou dizendo. Povos de outras línguas comerão o nosso pão e rirão do nosso luto. Falo em nome do Senhor!
Uma leitura de Jeremias 5 pode nos ajudar a enxergar o Brasil de hoje como Deus enxerga. Recebi esse texto de uma jovem, durante um tempo de oração, e entendi perfeitamente o recado de Deus. Sua vara fustigará os nossos lombos. Até quando? Até que sejamos quebrantados, como nação.

Historicamente, quando Deus envia juízo, Ele encontra um remanescente que o busque e que aplaque a sua ira. Que façamos parte disso! Permanecer fiéis não nos livrará completamente das dores da disciplina, mas nos dará a força que precisamos para resistir e a oportunidade para sermos testemunho e voz profética no meio do caos.

Temos que nos arrepender! O altar tem sido profanado nesta nação e a oferta do Senhor, desprezada. Se é verdade que milhões e milhões lotam os templos, é verdade também que uma grande parte aí está servindo a Mamon, cultivando sua velha ganância, buscando o brilho da prata, só que agora “em nome de Jesus”. Pior, isso inclui uma parte considerável da classe pastoral.

Temos que nos arrepender da feitiçaria, não somente daquela que é feita nos terreiros e encruzilhadas, mas da que é praticada nos altares evangélicos. Chega a ser absurda a superticiosidade e o sincretismo maligno fomentados por uma legião enorme de falsos mestres e falsos profetas, que se multiplicam como ratos. A venda de objetos e rituais com supostos poderes miraculosos mistura o comércio com o engodo na Casa de Deus. Outro dia, assisti um vídeo em que pastores de uma das maiores denominações do Brasil desciam a uma mina de ouro para buscar a “água da prosperidade”, para ser distribuída (ou vendida) aos fiéis que, certamente, ávidos pelo apelo das riquezas mundanas, nem se dariam ao trabalho de julgar o desvio teológico e de perceber o ridículo a que seriam induzidos.

Uma liderança “cristã” que ilude seu povo com águas da prosperidade, rosas sagradas e lascas da cruz não é melhor que os pais de santo, que fazem o mesmo em seus terreiros. Na verdade, é pior… E que diferença há entre um esotérico que confia no seu patuá e um crente que, ao invés de colocar sua fé em Jesus, recebe um “amuleto gospel” do seu pastor e o pendura em casa, como fonte de proteção? Nenhuma!

Temos que nos arrepender da idolatria, não só da que se pratica em procissões e templos consagrados a entidades mortas, supostos “santos”, que têm boca, mas não podem falar. Há também idolatria às personalidades humanas nas igrejas protestantes, com líderes e artistas sendo alçados pelo povo à categoria de “semi-deuses”, acima do bem e do mal, muitos deles com um testemunho tão sujo que não mereceriam admiração nem nos antros do mundo.

Como Deus não visitaria com juízo uma nação que, tendo sido apresentada ao evangelho, segue expondo sua imoralidade a céu aberto, nos carnavais e marchas gays da vida? Nossos governos erotizam crianças em escolas públicas, com materiais pornográficos e nossas leis dizem “bem-vindo” ao homossexualismo e toda forma de perversão sexual. Mas será que esse espírito não está livre para atuar também nas casas das famílias brasileiras e em muitos espaços da própria igreja? Pornografia, adultério, pedofilia, prostituição e pederastia não mancham também os altares? O que dizer dos pastores e personalidades “gospel” que estão no segundo ou terceiro casamento, sem argumentos bíblicos que lhes desse tal direito; ou dos que usam o seu feitiço travestido de “unção” para seduzir ovelhas aos matadouros da imoralidade?

Não estou falando de uma nação ignorante. O evangelho foi apresentado ao Brasil. Muitos dos que afrontam a santidade de Deus, ou estão na igreja, ou passaram por ela e decidiram voltar ao chiqueiro do mundo. A maioria absoluta já, ao menos, ouviu a Palavra ou teve oportunidade de fazê-lo e não quis. Portanto, somos indesculpáveis.

Se Jesus proclamou juízo sobre a cidade onde viveu, dizendo: “Tu, Cafarnaum, elevar-te-ás, porventura, até ao céu? Descerás até ao inferno; porque, se em Sodoma se tivessem operado os milagres que em ti se fizeram, teria ela permanecido até ao dia de hoje”; se Ele chorou sobre Jerusalém, lamentando o fato de que seus filhos seriam entregues à espada, já que ela não reconheceu o tempo da sua visitação (conf. Lucas 19:41-44), porque seríamos nós poupados, tendo desdenhado tanto da Verdade, como nação?

Obviamente, no meio de tudo isso há um povo fiel, um remanescente que teme ao Senhor e respeita a sua Palavra. Como nos dias de Elias, enquanto Israel era fustigado com a seca e a fome, sete mil joelhos recusavam curvar-se diante de Baal; como no cativeiro babilônico Deus encontrou Daniel, Ananias, Mizael e Azarias, entre outros, para manter a honra do altar, há muitos crentes e igrejas hoje que, remando contra a maré, permanecem na Verdade. Que nos esforcemos para fazer parte desse remanescente, pois é dele que pode brotar de novo a misericórdia.

Os próximos anos não serão fáceis, fique você avisado disso. A vara de Deus sobre os lombos do Brasil já começou a arder e será pesada. Não é mero castigo, mas a disciplina de um Pai que quer essa nação de volta. Ele é justo em fazê-lo, não questione. Apenas disponha-se a ser um argumento que aplaque a sua ira, a permanecer como uma testemunha fiel no meio das trevas, a chamar pessoas para viverem o verdadeiro evangelho e a interceder, como legítimo sacerdote, para que a justiça e a genuína fé cristã possam, de fato, voltar a prosperar.

Não me entenda mal, eu lhe peço. Eu não sou um irresponsável, unindo-me a Satanás para acusar a igreja. Sou parte dela. Eu a amo! Sinto vergonha dos seus pecados, porque eles são meus também. Quero me unir ao Espírito e gemer por ela. Quero ser um argumento para que a esperança e a fé verdadeira, comprometida com a Palavra, não se apaguem de vez nesta nação. Ao contrário, que se multipliquem, até que possamos virar esse jogo e ver o Senhor recolhendo a vara da punição.

Por favor, junte-se a mim nesta busca! Os próximos anos não serão fáceis para nós, mas há um caminho: “Se o meu povo, que por mim se chama, se humilhar, e orar, e buscar a minha face, e se converter dos seus maus caminhos, então Eu o ouvirei do céu, perdoarei os seus pecados e sanarei a sua terra (II Crônicas 7:14). No arrependimento e na fidelidade está a nossa esperança.

Pr. Márcio Valadão