HOY 25 de DICIEMBRE es…NAVIDAD
ha hecho público un precioso homenaje al Día
que conmemoramos hoy.
En este día singular, hagamos un alto en el bullicio mundanal y pensemos en el significado de lo que conmemoramos.
Hagamos Memoria de la maravillosa profecía que nos legara hace más de 2700 años el siervo de Jehová, Isaías.
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro;
y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de
Paz.
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David
y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio
y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
Demos gracias al Eterno por el Glorioso cumplimiento de la palabra profética.
En este día…y todos los días.
Isaías 9:6-7
Diego Acosta

25 de Diciembre de 354 – SE CELEBRA POR PRIMERA VEZ EL NACIMIENTO DE JESUCRISTO
El papa Liberio lo dispuso, luego de varios años de propuestas alternativas.
El Nacimiento se lo hizo coincidir con el solsticio del invierno en el hemisferio norte.
Esta convención no asegura que sea este el día en el que haya nacido Jesús.
Diego Acosta

24 de Diciembre de 1914 – DURANTE LA PRIMERA GUERRA SE CONCRETA LA “TREGUA DE NAVIDAD”
Se verificó en las trincheras del llamado Frente Occidental que discurría desde el Mar del Norte hasta Suiza. Los soldados alemanes comenzaron a cantar villancicos, que fueron respondidos de igual manera por los ingleses, franceses y rusos.
Incluso los soldados de ambos bandos salieron de sus trincheras y se hicieron pequeños regalos, actitudes que fueron reprendidas por sus altos mandos.
La Tregua de Navidad, está documentada en cartas enviadas por los soldados. En la víspera del 24 de Diciembre del año siguiente, fueron ordenados bombardeos masivos para evitar la repetición de estos hechos.
Se asegura que los soldados recordaron juntos los versículos del 1 al 4 del Salmo 23:
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Diego Acosta

La jactancia de creerse ser más de lo que uno buenamente es, tiene el peligro que en un momento cualquiera, el menos esperado, surge algo que nos pone en nuestro verdadero lugar.
Es sorprendente como se puede asumir el hecho de ser pretencioso y desde ese momento obrar en consecuencia.
Es decir, aceptando que se ha obrado con esa soberbia desmesurada, se resuelve volver a lo normal, a lo que es más comprensible.
Este ejemplo de gran notoriedad, de pasar de lo pretencioso a la humildad de reconocer que se estaba obrando de una manera grandilocuente, nos debe enseñar.
Pretencioso significa desear o querer ser más de lo que verdaderamente se es.
Este argumento no nos resulta conocido?
A mi sí.
Porque me lo puedo aplicar perfectamente bien. Casi siempre estoy obrando en esa dirección: En pretender ser más de lo que soy.
En qué sentido?
En todos.
Pero a veces la realidad impone un poco de cordura y nos recordamos quienes somos, me recuerdo quién soy y hago una urgente cura de humildad.
En la Palabra de Dios hay sobrados argumentos para tener el máximo cuidado con la pretensión de ser más de lo que uno es.
Estoy advertido, estamos advertidos, de los riesgos que corremos, del que corro, de que un día ocurra algo y nos encontremos de golpe en el lugar en donde debemos estar.
En ese momento seremos quienes verdaderamente somos. Seré quién verdaderamente soy. Un hijo de Dios sin más mérito que la Gracia, para tener semejante privilegio.
Tengamos cuidado con ser pretenciosos. Un simple cambio, nos puede poner en donde debemos estar.
Lucas 14:8-9
Diego Acosta / Neide Ferreira
Não há no mundo melhor evangelista
do que o Espírito Santo
D L Moody
No hay en el mundo mejor evangelista
que el Espíritu Santo