Nos apoyamos en la frase de un hermano, para poder reflexionar acerca del profundo significado de este Día.
Decía un hermano:
Mientras la iglesia de Occidente predica prosperidad y los pastores viven como magnates,
en la iglesia del medio oriente y de los países asiáticos, sufren persecución, martirio y muerte.
Esto forma parte de la dura realidad en la que vivimos.
Todos quienes alguna vez subimos a un bote o una embarcación de mayor tamaño, sabemos lo tranquilizador que es comprobar que tienen salvavidas. O verlos en las costas de ríos o mares.
Probablemente sea uno de los elementos más emblemáticos de ayuda que conozcamos.
A propósito de esto el Espíritu me inquietó sobre una persona con quién mantenemos una relación casi familiar, de una gran amistad.
La inquietud se produjo cuando pensaba en lo diverso que es el estilo de vida que lleva esta persona y con el que yo vivo.
Podríamos decir que somos antagónicos, en casi todo, pero sin embargo hay un lazo muy singular que mantiene viva esta curiosa amistad.
Pensé entonces cuál era ese lazo y que era lo que determinaba que esta persona pusiera un manifiesto empeño, en que fuera así.
Escuché la suave voz del Espíritu, que me advertía que ese lazo que yo no encontraba, era una especie de salvavidas, pero en lugar de ser utilizado para el agua, tenía un cometido mucho más importante.
Se trata ni más ni menos, que esta persona está buscando en la relación personal, tener un elemento para su propia vida interior.
A pesar de que niega a Dios constantemente, mostrándose lejana con todo lo relacionado con las normas establecidas por ÉL e incluso hasta teniendo prácticas contrarias a lo que es Santo.
Entonces advertí que muchos de nosotros podemos ser salvavidas, sin saberlo. Que hay personas a nuestro alrededor que sin imaginárselo, intuyen que junto a un cristiano tienen un SALVAVIDAS.
Cuando debemos tomar decisiones por grandes o pequeños asuntos, dudamos porque no sabemos si estamos obrando correctamente.
Es entonces cuando recordamos que todo está bajo el control del Soberano y apelamos a ÉL para saber si estamos haciendo lo bueno.
Como sabemos que estamos obrando en la dirección adecuada?
Siempre tendremos respuestas a nuestros interrogantes. Siempre. Ocurre y es necesario que lo tengamos muy en cuenta, que nuestros tiempos no son los tiempos del Eterno.
Por eso tendremos respuestas que consideramos rápidas y otras que se demoran, más de lo que nuestra paciencia es capaz de comprender.
Dios siempre responde!
Recuerdo que hace unos pocos días estaba pensando en esta situación. Dudaba si estaba haciendo lo que el Eterno tenía como Propósito o estaba haciendo lo que me placía.
En esa duda estaba cuando recibí dos pequeñas respuestas. Tan sutiles y tan poco espectaculares, que estuve a punto de no reparar en ellas.
Esto ocurre cuando estamos distraídos, pensando en lo que no debemos o atraídos por lo que es nuevo, pero absolutamente pasajero.
En eso perdemos no solo el tiempo, sino también la posibilidad de saber qué es lo que Dios tiene como respuesta.
Es necesario que comprendamos que el susurro de la Voz del Todopoderoso, solo podrá ser escuchado cuando tengamos los oídos atentos.
Si esperamos escuchar trompetas o grandes señales en el cielo, tal vez nos estemos equivocando. Y lo que es peor: Tal vez el Eterno nos haya hablado y nosotros no hayamos sido capaces de escucharlo.
Siempre tendremos CONFIRMACIÓN, que demanda siempre nuestra mayor atención.
Con el paso del tiempo algunas anécdotas se convierten en fuente de enseñanza.
Cuando todavía me debatía en el mundo, escuché a dos jóvenes hablando sobre un famoso cantante que había llegado de gira al país donde vivía.
Una le dijo a la otra: Es una lástima, porque es tan feo…Para mi sorpresa, recibió esta respuesta: Menos mal, porque si ahora es así, piensa en cómo sería…
Con una breve aclaración, queda todo muy explícito. El cantante famoso, era insoportablemente vanidoso…por lo que el juicio de la joven fue bastante acertado.
Esta pequeña anécdota nos confirma la necesidad de estar atentos en todo y con todos. Un episodio casual, nos puede enseñar…o nos puede desviar.
Por esta razón la Palabra nos reitera que debemos escudriñar todo, para que nada nos aparte de los Propósitos y los Mandamientos del Eterno.
Si un hombre manifiestamente feo…según los cánones del mundo, era muy vanidoso, qué hubiera sucedido si su apariencia hubiera sido diferente?
Esto nos debe aleccionar acerca de los peligros que se pueden guardar en el corazón. Uno de ellos es la vanidad, porque tiene gran poder sobre la vida de las personas que la padecen.
Nunca hagamos a menos nada de lo que escuchemos, ni tampoco nunca lo aceptemos, sin antes contrastarlo con la Palabra de Dios.
Solamente así sabremos qué es lo bueno y que es lo malo!
Mientras tanto, podremos quedar atrapados en los pliegues de una frase afortunada, que nos puede llamar la atención y desviarnos hacia falsas conclusiones o a caminos equivocados.
Unidad: propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere.
Había una vez una familia que servía a un rey, era una familia grande y estaban sirviendo en diferentes lugares del reino. En ocasiones podían juntarse y compartir aunque algunas veces después de estar unos días juntos solían surgir diferencias de opiniones y disputas en la forma de cómo servir al rey. A pesar de ello se llevaban bien, pues sabían que era uno de los requisitos para servir a este monarca. Pero lo cierto es que había discrepancias entre ellos.
Aun así cuando tenían oportunidad y cada cierto tiempo hacían llegar al rey la petición de que querían estar toda la familia unida, que juntos podrían servir mucho mejor, ser más fuertes y convincentes para animar a otros a servir al rey. Cierto es que era una petición inconstante y no apoyada por la acción pero conociendo la forma de proceder del rey ellos se empeñaban en hacer ésta petición sin estar dispuestos en verdad a pagar el precio por la unidad.
El monarca hizo llamar a los más ancianos de ésta familia para hablar con ellos y cuando los tuvo en su presencia les dijo: Me llegan cada cierto tiempo peticiones vuestras de que queréis uniros todos los miembros de la familia en un mismo lugar para servirme; si bien es cierto que yo deseo que entre todos mis siervos haya unidad, que os respetéis, améis y compartáis todas las cosas que yo ofrezco a los que dan su vida en el servicio, pero, aún no entiendo muy bien este empeño vuestro de querer estar juntos si cuando esto sucede acabáis discutiendo entre vosotros, sois incapaces de poneros de acuerdo y además no queréis sujetaros los unos a los otros… También me sorprende porque sé que muchos de vosotros en vuestras propias casas estáis divididos teniendo problemas de sujeción, el esposo con la esposa, la esposa con el esposo, los hijos con los padres.
Esta situación se vive muy a menudo en el pueblo de Dios. Sabemos que Dios nos llama a la unidad, nos juntamos, nos llamamos familia y buscamos estar de acuerdo, pero cuando estamos juntos surgen las discrepancias, las contiendas y las divisiones. No nos gusta que éste tenga más protagonismo o que aquél haga más tareas, o que el otro tenga más responsabilidad o autoridad. Por no hablar de que en nuestras mismas casas los esposos mal usan la autoridad con la esposa o con los hijos, las esposas no son la ayuda idónea que deberían ser y los hijos no honran a los padres. Sin hablar de la falta de unidad que hay entre mi mente y mi corazón entre lo que quiero hacer y lo que hago, o entre lo que sé que tengo que hacer y no hago, pero aún así oramos por la unidad de los hijos de Dios.
¿Es malo orar por la unidad?
¡Por supuesto que no! Es bueno y necesario buscar la unidad, pero la unidad como el avivamiento tiene que comenzar por la casa: Si nuestro corazón está dividido sirviendo a Dios y a las riquezas o a las cosas de este mundo, si en casa estamos divididos, si nuestra familia vive dividida ¿Cómo va a unirse la familia de la fe?
Cuando tú seas uno con Dios, habrá unidad. Juan 17:21
Cuando hablamos de este tema, de la corrupción, generalmente utilizamos el plural, dando a entender que nosotros no formamos parte del problema.
En esto pensaba, si yo era o no un corrupto? La respuesta es francamente alarmante. Sí, yo también soy corrupto.
Constatar esta verdad siempre es bueno, porque significa que estaremos dando los primeros pasos para tratar de modificar nuestra manera de vivir.
Partiendo del principio que para que se concrete la corrupción siempre debe haber dos partes, es muy importante que lleguemos al fondo de la cuestión.
Puede que yo no tenga delante a otra persona, pero lo mismo habrá corrupción en mi corazón, si estoy maquinando cómo hacer para obtener ventajas indebidas.
No hay en este caso otra persona, pero basta con qué en mi corazón haya surgido esa idea, para que comience a ser corrupto.
Me falta la oportunidad para practicarlo, pero ya tengo la simiente de la corrupción. Y esto vale para cualquier otro ejemplo.
Cuando vemos el progreso de los que llamamos impíos, no deseamos en cierta forma ser como ellos, para lograr los mismos resultados?
Eso también es corrupción!
Delante del Eterno debemos proclamar nuestra debilidad para luchar contra la corrupción, la nuestra, la primera, la más importante de todas, porque es la que nos afecta directamente.
No es bueno que hagamos de la corrupción una abstracción, cuando se manifiesta en hechos tan concretos como reprendidos por Dios.
Cada uno debe comenzar su propia lucha personal contra este mal. Entendiendo esto, yo también he iniciado mi lucha, clamando por la ayuda del Señor!
Este es el nombre del Libro de Job, en hebreo, que deriva de la palabra en el mismo idioma que significa persecución.
Esta explicación tiene el propósito de introducir un tema, para reflexionar acerca de los hombres y sus sufrimientos.
A lo largo de los años he conocido a muchas personas que ni siquiera se atrevían a leer el Texto, por cuanto lo consideraban extremadamente perturbador.
Y esto es más frecuente de lo que nos podemos imaginar. Hay muchas cosas en la vida que preferimos ignorar o directamente no mencionarlas.
Como si obrando de esta manera evitáramos que algunas circunstancias nos afecten, lo que no es otra cosa que un vano intento de eludir la realidad.
En el Libro de Job hay tantas enseñanzas, que podría ser objeto de un largo tratado, pero que siempre nos puede servir para tener enseñanzas bíblicas, ante determinados momentos de nuestra vida.
Una de ellas, es que nunca deberemos juzgar el nivel de una persona en su relación con Dios, por lo que vemos. Es decir no juzguemos ni por los éxitos ni por los fracasos.
Esto significa que el hecho de formar parte del Pueblo de Dios, no nos aleja de la posibilidad de que tengamos que afrontar graves situaciones.
Incluso tremendas, como vivió Job.
Pero es precisamente en esos momentos cuando más nos debemos acercar a Dios, para recibir su consuelo, sabiendo que al final tendremos su bendición y recompensa.
Aunque tal vez, nunca sepamos por qué debimos afrontar situaciones tan angustiosas, solamente debemos de tener fe que nuestro Padre SIEMPRE estará a nuestro lado.
Algunos días después de la brutal matanza de casi 150 estudiantes cristianos, persisten las dudas sobre la reapertura de la Universidad de Garissa. El accionar de los terroristas musulmanes, pudo haber sido favorecido por la lentitud de la reacción de las fuerzas policiales, cuya gestión está siendo cuestionada. La sabana subdesértica frecuentada por el turismo, está ahora impregnada del dolor, el miedo y la frustración, además del hecho de la proximidad con Somalía lo que facilita la acción de los terroristas musulmanes. Los evangélicos de la zona padecen la sensación de inseguridad, a pesar de que algunos de sus templos están siendo vigilados por efectivos policiales armados. Los creyentes en el norte de Kenia son una ínfima minoría, por lo que están más expuestos al accionar de los yihadistas musulmanes. Uno de los atacantes de los estudiantes cristianos en la Universidad de Garissa ha sido identificado como Abdirahim Mohammed Abdoullahi, diplomado en derecho en Nairobi. Desde el gobierno se insiste con la idea de que el norte de Kenia no sea un escenario de una guerra confesional, entre los musulmanes y la comunidad cristiana, que está en franca minoría en la región. La cuestión ahora es evitar la repetición de la brutal matanza que se extendió casi durante doce horas, sin que se produjera la intervención armada de las fuerzas de seguridad de Kenia.
Oremos por los cristianos en Kenia, Nigeria, Somalía, Yemen. Oremos por los cristianos perseguidos!
Si no tenemos Misericordia difícilmente podríamos comprender el creciente drama de quienes se empeñan en desconocer o en rebelarse contra Dios.
Recientemente desde un sector del evangelismo se comenzó a hablar de la inexistencia del infierno. Como es posible semejante disparate doctrinal?
Podría explicarse desde la falta absoluta de Misericordia!
En más de una ocasión se me cuestionó la insistencia con relación al fin de los siglos, que en lo personal está relacionado con nuestra propia vida.
Debemos comprender que día a día nos aproximamos al final y en ese proceso cada momento es más importante, para establecer nuestra relación con Dios.
Me acongoja pensar que hay personas que creyendo en la inexistencia del infierno, se expongan al sufrimiento eterno que es lo verdadero.
Me duele pensar en lo poco que hago y en lo poco que influyo sobre el ánimo de las personas, sobre las que debería obrar y sobre las que debería influir.
Tal vez este sea el punto fundamental de la cuestión. Que hacemos y como tratamos de llegar a las personas que negando a Dios se están negando la Salvación.
La Biblia habla del chirriar de dientes, que puede simbolizar el sufrimiento eterno que representa el infierno para quienes no reconozcan a Jesús como su Señor y su Salvador.
Por eso hablo de URGENCIA!
Cada segundo que pasa es uno menos que tengo para obrar y un segundo menos que tienen las personas para cambiar el destino de lo que vendrá luego de la muerte física.