PORCIÓN

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Tal vez haciendo un sencillo ejercicio de memoria, podamos recordar cuantas veces tuvimos problemas con nuestros hermanos o nuestros amiguitos, por discutir sobre una porción mayor.

Nunca aceptamos y seguramente aceptaremos una porción menor de nada, con relación a quién se encuentre a nuestro lado. No es solo una cuestión de cantidad, sino que supone una cuestión de orgullo que nuestra porción sea menor.

Hemos crecido con la cultura de luchar por nuestra porción!

Esto, es bueno o es malo? Ni bueno ni malo, sencillamente no es bíblico.

Jesús vino al mundo a predicar el mensaje del Reino y su Justicia y del amor. Dos nuevos mandamientos que suponen también una renovación en nuestra forma de pensar, de obrar y de comportarnos con nuestro prójimo.

El Hijo de Dios pudiendo pedir todo, nunca pidió nada. Nunca reclamó su porción, sino que hizo todo lo contrario. De lo que tenía dio con generosidad infinita, que es otra manera de explicar su sacrificio en la cruz.

La cuestión es entender que si la lucha por la porción, supone que alguien pueda quedarse sin siquiera una pequeña parte, debemos abandonar de inmediato esa lucha. Por defender lo nuestro no podemos dejar a uno más débil sin lo suyo.

La porción está indisolublemente ligada con el mandamiento establecido por Jesús sobre el Amor. Llegado el momento, la porción de nuestro hermano siempre estará primero que la nuestra. E incluso hasta podemos llegar a quedarnos sin ella.

Aunque de niños no hayamos sabido esta Verdad, ahora como hijos de Dios la enseñemos y la practiquemos. La única porción verdadera es nuestra porción del Reino!

Éxodo 16:4

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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SÉPTIMO MILENIO: LA CULTURA DE LA MUERTE

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Las actitudes contrapuestas pueden servir de ejemplo para poner en evidencia como son los valores que están en cuestión en los conflictos armados.
Israel antes de lanzar un ataque de represalia por los cohetes que son disparados contra su territorio, está cumpliendo con rigor una consigna.
Avisar por megafonía a los pobladores de las zonas que serán afectadas, luego disparar un misil de advertencia y finalmente hacer efectivo el ataque.
Este sistema de indudable importancia para salvar vidas humanas, tiene el inconveniente para Israel que anuncia donde serán sus operaciones. Sin embargo los jefes de las acciones, tienen la decisión última con relación al ataque ante la evidencia de que hubiera personas ajenas al conflicto, es decir población civil.
Frente a estas medidas como obra la banda terrorista Hamás?
Apelando a la forma más primitiva de exaltación religiosa, advirtiendo a las personas que deberían alejarse de los objetivos a ser atacados, para convertirse en mártires de la causa.
Es decir: Pese a las advertencias de que se concretarán ataques, se induce a la población civil para que actúe como escudos humanos.
Se conocen de muchos casos de personas que a pesar de este accionar de los terroristas de Hamás se alejan de las posiciones peligrosas y de esta manera salvan sus vidas y las de sus hijos.
Probablemente por esta razón el número de muertos civiles es tan bajo con relación a la cantidad de operaciones que han lanzado las fuerzas israelíes sobre los logares desde donde se lanzan cohetes contra su territorio.
Esta es en síntesis la cruda realidad. Mientras Israel cuida que no haya víctimas palestinas, la banda terrorista Hamás induce a los civiles a que se inmolen como escudos humanos, para convertirse en mártires.
Aunque cada vez estos llamados parecen ser desoídos por quienes desean seguir viviendo a pesar de la dureza del conflicto.
Oremos para que el Eterno guarde a los suyos y quite la venda de los ojos de quienes se rebelan contra Él.

Diego Acosta

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LIBRE

 

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En medio de la brutal frivolidad en la que vivimos, sorprende cuando leemos alguna frase que nos conmueve y nos llama la atención. Leímos que un pastor afirmaba que él se sentía libre de predicar sobre cualquier tema en su iglesia.

Lo tremendo, es como explicaba esa situación. El pastor dijo: Como yo no vivo del sustento que me pueda dar la Iglesia, tengo esa plena libertad y la ejerzo todos los días en que debo predicar la Palabra de Dios.

No es textual la frase, pero está documentada en una de las grandes redes sociales. Debemos confesar que cuando pensamos en el texto nos quedamos profundamente impresionados.

Si un pastor se siente libre de predicar lo que Dios le pone en su corazón, porque no depende de las opiniones de la congregación porque su vida es sustentada con otros ingresos, que debemos pensar?

Lo primero que se nos viene a la mente es que aplicando la misma lógica, ese pastor habrá advertido que otros siervos no disfrutan de esa misma libertad, porque dependen económicamente de su Iglesia.

Si esto fuera así, en este momento debemos arrodillarnos ante el Supremo y clamar por su Misericordia!

Es posible que haya hombres y mujeres que predican condicionados por su situación económica, dependiente de una congregación?

Como es posible que el enemigo haya logrado semejante victoria sobre la Iglesia del Señor?

Levantemos un clamor por esta situación, si es que existe. Clamemos para que nuevamente la Palabra inspirada, no esté condicionada por ninguna causa y menos por el dinero!

2 Corintios 4:2

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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REGALO

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Un domingo en un mercadillo estuve punto de comprar algo que no precisaba, pero que me había llamado la atención. Cuando pensé en su atractivo advertí que el único que tenía era su marca.

Pensando en esto, recordé que hace muchos años ocurrió algo parecido con mi hermano, ya desaparecido. Tras un logro profesional de una relevancia mundial, decidí hacerle un regalo para que lo recordara.

Lo mejor que se me ocurrió fue comprarle un reloj de una primerísima marca y elevadísimo precio. Cuando le comenté lo que estaba haciendo no me respondió nada, por lo que seguí con la compra. Finalmente encontré el reloj sin preocuparme de su costo y muy satisfecho se lo llevé.

Cuando abrió la caja, la abrió, lo miró y me dijo: No lo quiero. Mi sorpresa no pudo ser mayor y entonces le pregunté: Por qué? Y me dio una respuesta que durante años seguí escuchando claramente: Para qué?

No hubo regalo y nunca más volvimos a hablar del tema. Lo notable es que siendo los dos partes del mundo, su gesto me había impresionado. Cuando ocurrió lo del mercadillo, el Señor tuvo misericordia de mí y entendí la respuesta.

Aquel para qué, que permanecía en mi memoria como un gran interrogante, en realidad fue un gesto de mi hermano que por torpeza no supe comprender. Mi hermano no precisaba de un reloj para percibir mi reconocimiento hacia él.

Hoy, con esta revelación, creo que siempre tendrá más valor para Dios, nuestro agradecimiento, que todo lo que le podamos ofrecer!

Proverbios 3:6

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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MEJORES

 

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Los seres humanos tenemos una marcada tendencia a mezclar y confundir los términos, tema que se torna mucho más complejo cuando la confusión se relaciona con las cuestiones de Dios.

Es demasiado frecuente observar como los que nos llamamos hijos de Dios, nos consideramos superiores al resto de las personas, precisamente por esa circunstancia.

E incluso en algunos momentos asumimos una actitud de un cierto desdén hacia quienes no son hijos de Dios como nosotros. Tal vez sea el momento de reparar en esta situación y tratar de remediarla.

Considerarse hijos de Dios lejos de suponer un motivo de orgullo o de vanidad, supone todo lo contrario. Si realmente somos hijos, debemos tratar de dar los ejemplos que el Padre nos ha enseñado a través de su Palabra.

Sabemos perfectamente que no se nos ha otorgado el carácter de hijos, para que procedamos con soberbia, sino para que seamos mansos y humildes, como fue el Hijo durante su ministerio terrenal.

Cada vez que nos consideramos superiores por considerarnos hijos de Dios, estamos ofendiendo su Grandeza y estamos desvirtuando su infinito Amor sobre los seres de la Creación.

Reflexionemos sobre esto y sobre la diferencia que existe entre sentirnos superiores y buscar ser mejores. No para la vana-gloria, sino porque siendo mejores podremos servir mejor primero a Dios y luego al prójimo.

Nunca será tarde para cambiar nuestras actitudes. Si somos hijos de Dios debemos intentar ser mejores, pero para reflejar su Amor y su Misericordia por todos los hombres.

Filipenses 2:3-4

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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SÉPTIMO MILENIO: EL DERECHO A LA EXISTENCIA

 

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Un admirado maestro cuando debía explicar cuestiones de suma complejidad apelaba al recurso de los ejemplos sencillos. Asumiendo sus enseñanzas hablaremos de la situación de Israel, apelando al recurso de nuestro admirado docente.

Imaginemos que un día alguien nos dice: Ud. y su familia no tienen ningún derecho a existir y por lo tanto haremos todo lo posible para hacerlos desaparecer a todos de la faz de la tierra.

Pensando en la situación, seguramente nuestra primera reacción sería argumentar que nadie tiene el derecho de negar la existencia de nadie. Pero si este argumento es negado en forma sistemática, que haríamos después?

Aceptaríamos de forma fatalista la desaparición personal y la de nuestra familia?

O nos defenderíamos basados en el derecho a la existencia?

Entendiendo que todos nosotros nos defenderíamos y defenderíamos a nuestra familia, estamos explicando la situación de Israel.

Desde 1948 el país ha sufrido cuatro guerras de unas características muy singulares. No fueron como otras que sufrió la humanidad a lo largo de su historia.

Estas guerras no tuvieron el objetivo de lograr una victoria sobre un país considerado enemigo. Tuvieron el propósito de eliminar su existencia, ignorando el derecho internacional que lo como un Estado soberano.

Dios nunca permitió la desaparición de Israel en esos cuatro conflictos, en los que ocurrieron hechos sobrenaturales, que confirman la intervención de la mano del Eterno para guardar a su Pueblo.

Si no logramos entender esto, pensemos en que haríamos si nuestra familia fuera amenazada para hacerla desaparecer. Tal vez así comprenderíamos el derecho a la existencia, que es el que está ejerciendo Israel.

Oremos por Israel!

Oremos clamando para que Dios quite la venda de los ojos de quienes se oponen a Israel y puedan ver la Luz de la Verdad.

Diego Acosta

UN CÉNTIMO…

 

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Las preguntas más sencillas a veces se transforman en cuestiones reveladoras del verdadero sentido de la enseñanza bíblica. Este tema surgió a raíz de este interrogante: Es lo mismo robar un céntimo o un centavo que un millón de dólares o del signo que sea?

El sentido del argumento resultaba bastante evidente, porque se planteaba que quién robaba un céntimo fuera menos ladrón que quién se robara un millón de la moneda que sea, cuánto más fuerte mayor la comparación.

Hubo respuestas de lo más variadas, hasta que un anciano pidió permiso para hacer una reflexión. Sigamos con el tema y lo ubiquemos en los momentos anteriores al robo del dinero, cuando se estaba tomando la decisión de perpetrar el hecho.

Que hay en el corazón de una persona que roba?

Evidentemente la intención, porque si no la hubiera el robo no se hubiera consumado. Por esta razón la decisión es anterior al monto de la cantidad que se le roba a otra persona o a quién tenga en su poder las cantidades en cuestión.

Entonces el anciano, dirigiénso al autor de la pregunta le dijo: Ahora, háganos el favor de explicarnos si es igual de ladrón quién roba poco o roba mucho. El autor del comentario inicial, se remitió a decir: Visto así, el asunto cambia.

Dios conoce el corazón de las personas y sabe que cuando robamos tenemos la intención de hacerlo Y que cuando lo honramos de palabra, Él escudriña nuestro interior. Por eso, todas nuestras acciones serán sometidas a su Justicia!

Mateo 15:19

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

ALARDES

 

 

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Seguramente sea fácil recordar a personas que en un proceso muy rápido consiguieron grandes logros, sobre los que alardearon, poniendo de manifiesto sus méritos personales y por supuesto su capacidad.

Estos casos provocan reacciones que van desde la incredulidad hasta la envidia, porque la magnitud de los logros es tan grande que estos hombres se convierten en auténticos súper hombres a los ojos de muchos.

Y hacemos notar que no estamos pensando en que esos logros hayan sido conseguidos violando las normas de la sociedad. Más bien estamos pensando en ellos como personas que osadamente se lanzaron a auténticas aventuras.

Siendo realistas, muchas de estas personas son puestas como ejemplos de superación, de capacidad de trabajo y también de una enorme dosis de valentía al asumir riesgos muy grandes para lograr el éxito.

Pero un día ocurre algo y al poco tiempo otra cosa y lo que creíamos que era un gran monumento al triunfador, empieza a mostrar fisuras y el propio protagonista comienza a vivir en el desconcierto.

Qué ha sucedido?

Simplemente que la mano del Omnipotente está poniendo las cosas en su lugar. Demostrando que la arrogancia frente a su Poder es un desafío que no será tolerado. El modelo que vanamente elegimos comienza su caída.

Debemos aprender la gran lección que nada ocurre sin el consentimiento del Soberano sobre todas las cosas. Si somos tan necios de creer que con nuestro esfuerzo cambiaremos el mundo, bastará que el Eterno decida poner fin al intento.

Los hombres tenemos una medida que nunca serán tan Grande y Poderosa como la de Dios!

Jeremías 9:23-24

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

INFLUIDOS…

 

 

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Una joven se preguntaba el por qué de la insistencia para no dejarnos contaminar por el mundo. Decía que le resultaba excesivo que se recordara casi continuamente el tema, alegando que no tenía tanta importancia.

La joven argumentaba que al fin de cuentas se trata de minucias, que nunca podrán afectar la fe y a nuestros comportamientos. La cuestión es que ella pronto contó con opiniones que concordaban con sus afirmaciones.

Nos preguntamos: Estamos en el mundo para influir o para ser influidos?

Lamentablemente la respuesta tal vez debería ser que cada día estamos más influenciados por las cosas del mundo. Aquello que nos encomendó Jesús de ser influyentes, lo vamos olvidando o postergando.

El poder del mundo se manifiesta cotidianamente en nuestra vida personal y también en las congregaciones. Si de por sí esta situación es extremadamente grave, no menos grave resulta que haya quienes no admitan esta realidad.

Lo que resulta inocente no lo es en ningún caso, porque Jesús vino a establecer el Reino de los Cielos y su Reino es absolutamente incompatible con las cuestiones mundanas. De manera que lo que nos aparece inocente es en realidad muy serio.

Vivimos tiempos de afirmación!

Debemos ser fieles con el mandato de Jesús y no permitir que ninguna brecha en lo personal, abra las puertas para que el mundo nos seduzca. Lo que parece una mera cuestión menor se está transformando en la quiebra amenaza de nuestra fe.

Estamos para influir en el mundo. No para ser influidos!

Salmos 98:9

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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REMANENTE

 

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El Eterno siempre tuvo y seguramente siempre tendrá un remanente de su Pueblo, para cumplir con sus promesas y para hacer posible su Plan de Salvación para los hombres. Así ha sido y así será.

Esta certeza nos obliga a ser extremadamente cuidadosos con nuestras actitudes, para que en los tiempos difíciles podamos ser parte de ese remanente tan especial, porque será el encargado de cumplir grandes obras.

Así lo anunció el profeta Zacarías en lo que puede interpretarse como la promesa de restauración de Israel, hablando por Jehová de los Ejércitos. Este mensaje tiene algunas singularidades notables.

El Eterno anuncia que habrá simiente, frutos de la tierra y el rocío para permitirle que la siembra fructifique. Y en ese mensaje incluye una afirmación tremenda: Si antes el pueblo de Israel fue maldición para las naciones, ahora será de bendición.

En nuestra vida de cristianos deberemos de tener siempre presente que el Supremo siempre quiere lo mejor para nosotros, pero esa actitud la modificamos con nuestros hechos incorrectos.

No permitamos que la promesa de bendición pueda ser modificada!

Dependerá exclusivamente de cada uno de nosotros y de nuestros hechos como parte de una nación, como en el caso de Israel. No podemos equivocarnos en eso!

Tengamos en cuenta lo que Jehová reclamó a Israel y nos reclama ahora: Obediencia y fiel cumplimiento con nuestros hechos de los mandatos recibidos, para no caer nuevamente de la bendición a la maldición! Seamos parte del remanente!

Zacarías 8:16-17

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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