NECESIDAD

Inadvertidamente escuchamos la pregunta que una creyente le hacía a un hermano: Como podemos saber cuando una persona está necesitada de nuestra ayuda?

No escuchamos la respuesta pero si nos sentimos preocupados por la duda, porque trasuntaba la dificultad que tenemos cuando decidimos que debemos ayudar al prójimo.

A veces nos sentimos cohibidos por acercarnos a alguien para ofrecerle lo que tengamos para darle. Tal vez porque se pueda percibir que lo hacemos sin convencimiento ni con la humildad necesaria.

O puede ser que en fondo no dejemos de tener una actitud de arroganciaaid frente a quienes se encuentran en una situación personal peor que la nuestra.

También puede ocurrir que nuestra actitud lo único que revela es que estamos precisando calmar nuestra conciencia, como ocurre muchas veces cuando ofrendamos de lo que nos sobra.

Ayudar al necesitado tiene una sola condición: Hacerlo sin que nadie lo sepa, como un acto personal e íntimo de solidaridad, para que verdaderamente sea una demostración de amor y misericordia.

Recordemos como Jesús se acercaba a quienes lo precisaban, con decisión y sin importarle los comentarios, las burlas o los peligros que corría. Así es como debemos obrar!

Ayudar al necesitado es un mandato y no una opción que podamos acomodar a nuestra conveniencia o para cubrir nuestras propias necesidades de hacer algo por los demás. Jesús nunca obró de esa manera!

Lucas 4:18
Diego Acosta García

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FINGIR

Hay palabras que representan acciones que nos desagradan profundamente, incluso con solo escucharlas ya nos resultan inapropiadas para con nuestra vida.

Incluso la definición de fingir es categórica: Mostrar algo como real cuando en realidad no lo es.fingir

Esta es la advertencia que formula el profeta Isaías a los judíos con relación a lo que hacían con el ayuno, que les resultaba agradable pero no era lo que Dios demandaba.

El fingimiento se opone a lo genuino y por tanto nunca podrá ser aceptado por el Eterno como una demostración de nuestra fe. En otras palabras nuestras actitudes mediocres nunca podrán ser aceptadas por buenas.

Cuando fingimos  generamos contiendas porque las personas que nos rodean no alcanzan a entender que es lo que estamos haciendo y provocamos la consecuencia directa de la contienda: La injusticia.

Somos injustos porque partimos de un principio que no es verdadero y lo pretendemos hacer aparecer como bueno y a partir de esa situación, no obramos con el equilibrio necesario.

Si pretendemos engañar a los hombres es probable que lo consigamos. Pero si pretendemos tratar de engañar al Señor, nunca lo lograremos. Tengamos humildad y mostremos arrepentimiento por nuestras malas acciones!

Isaías 58:4-5
Diego Acosta García

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TENTACIÓN

Los momentos difíciles son los más propicios para que caigamos en la tentación de evocar el pasado y los tiempos en los que teníamos circunstancias diferentes.

Hacemos una exaltación del pasado y comenzamos a hacer desfilar por nuestra memoria imágenes en las que pensamos que la vida nos sonreía y que todo iba bien.pasado

Pero nos engañamos de la manera más infantil, porque esas imágenes del pasado eran muy selectivas y solamente evocábamos las mejores haciendo omisión de las que no nos gustaban.

Por eso hablamos de las tentaciones del pasado porque es una forma muy fácil y sencilla de engañarnos y de creer nosotros mismos que algún momento del pasado fue mucho mejor que el presente que nos agobia.

Nos olvidamos deliberadamente de las luchas, de los fracasos y también de la magnitud de problemas que enfrentamos y de los que finalmente salimos fortalecidos.

No recordamos los tiempos en los que imploramos angustiosamente la ayuda del Señor porque éramos incapaces de resolver por nosotros mismos la situación.

En ese olvido radica la tentación de recurrir al pasado para tratar de aliviar nuestro presente. Nos olvidamos que siempre que recurrimos al Señor recibimos su ayuda y su guía.

No busquemos en el pasado lo mejor de nuestra vida, porque nos estamos negando la certeza de que lo mejor está por venir!

Deuteronomio 4:31-33
Diego Acosta García

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ENEMIGO

Es posible que si se nos preguntara en forma directa si tenemos enemigos, diríamos que no. En todo caso tendríamos personas con las que tenemos grandes diferencias. Pero enemigos nunca.

Sin embargo esta cuestión tiene matices diferentes cuando la analizamos desde la perspectiva de nuestros sentimientos hacia algunas personas. ene

Cuando alguien hace algo que no nos agrada hasta llegar a aquellos que nos ofenden, siempre reaccionamos de la peor manera posible y se levanta en nuestro interior un sentimiento de hostilidad.

No es que estemos declarando enemigo a la otra persona, pero sí la estamos haciendo víctima de nuestro enojo, de nuestro enfado, de nuestra ira.

Deberíamos advertir que ese es el primer peldaño por la escalera por la que su asciende hacia la enemistad más profunda. Si no somos capaces de cortar esa actitud, crecerá en nosotros de manera irrefrenable.

Jesús nos advirtió de ello y por eso nos mandó amar a los enemigos. Porque amar a los amados es muy fácil, pero en cambio bendecir a quienes pueden ser o son nuestros enemigos es extremadamente difícil.

Seamos sabios al escudriñar lo que pasa en nuestro interior en determinados momentos. No permitamos que las reacciones humanas nos lleven a cumplir el mandamiento Divino de amar al enemigo!

Mateo 5:44
Diego Acosta García

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EDAD…

Salomón con sabiduría y siendo un anciano escribió acerca del tiempo y de los hombres, formulando reflexiones que tienen una vigencia asombrosa por su profundidad y claridad.

Este recuerdo está relacionado con el comentario que escuchamos de una persona cuando acababa de cumplir los 40 años. Dijo: A partir de ahora todo lo que venga será agregado…impatient

Se refería a que había perdido todas sus  expectativas  y que se limitaría a continuar su existencia  pero sin ningún  aliciente para el futuro.

Quienes escuchamos estas palabras tratamos de hacerle comprender que nadie puede decir ni a los cuarenta ni a ninguna otra edad, que ya no espera nada de la vida.

Muchos de sus argumentos nos resultaron patéticos  porque vislumbramos que estaban relacionados con el vacío y la decepción con el que se vive en el mundo.

Si alguien a una determinada edad no ha obtenido determinados logros materiales, podía creer que su vida se había agotado porque el tiempo le había pasado en vano.

Insistimos con argumentos que nunca supimos si habían sido escuchados, pero nos sirvieron para recordar que algunos de los grandes hombres de la Biblia fueron llamados a servir cuando tenían más de setenta años!

La edad nunca será un límite para Dios, pero sí un pretexto para los hombres!

Génesis 12:4
Diego Acosta García

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RESPONDER

La Palabra de Dios recoge testimonios de hombres y mujeres que en condiciones muy singulares nunca dudaron en responder al Eterno: Heme aquí!

Las circunstancias fueron muy distintas pero siempre existió en la actitud de quienes debieron contestar, obediencia hacia quién les demandabzarza3a una respuesta.

Nos podemos preguntar por qué? En la obediencia se puede reconocer la total confianza hacia Dios, porque en definitiva siempre le estamos contestando a Él.

Podríamos preguntarnos si es legítimo dudar cuando debemos responder heme aquí? La legitimidad de la duda solamente puede ser comprendida como la enseñanza mal aprendida.

Si hemos sido bien enseñados sabremos que las dudas son el indicio de que estemos pensando en nuestra posición, y que abandonarla o cambiarla no nos guste.

Si somos interrogados la respuesta debe ser siempre en la misma dirección, caso contrario la bendición que estábamos por recibir será pasada a otras manos.

Oremos para que nuestro heme aquí…siempre esté acompañado por un auténtico espíritu de servicio, de obediencia y de creer sinceramente en quién hemos confiado.

Dios puede usar a otras personas para darnos su bendición, por tanto debemos pensar que no le estamos respondiendo a ellas, sino a Él.

Éxodo 3:4
Diego Acosta García

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HASTA…?

Hasta…?
Hay veces que ni nos atrevemos a terminar de formular una pregunta que nos oprime el corazón.

La pregunta es: Hasta cuando desafiaremos la ira de Dios?
No estamos pensando en los constantes desafíos del mundo, estamos pensando en los desafíos de nosotros los creyentes.

Es evidente que estamos perdiendo el primer amor. Que ya no somos los que aceptamos al Señor como nuestro Salvador. Ni tampoco somos los que prometimos consagrar nuestra vida a servir.

Que nos ha pasado?ira1
En que partes oscuras del camino nos hemos perdido y comenzamos a utilizar atajos que no nos llevan a ninguna parte. Por qué seguimos avanzando sabiendo que estamos yendo en la dirección errada?

Tantas preguntas nos hacemos que finalmente la podemos sintetizar en una sola: Hasta cuándo?

Somos conscientes que los plazos se están acortando y que los tiempos del final se están acercando. Pero ni siquiera sabiendo eso somos capaces de despertar a la realidad.

Pareciera que estamos anestesiados escuchando palabras preciosas, mensajes agradables relacionados con el mundo ideal de los creyentes. Pero sabemos que nada de eso es verdad.

Escuchamos doctrinas de una prosperidad que nos iguala con las riquezas del mundo, pero no reaccionamos y nos agradamos con ellas. Hasta cuándo?

Clamemos para que HOY no sea demasiado tarde! Para que a partir de este día comencemos a obrar de una manera diferente!

2 Crónicas 30:8
Diego Acosta García

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TESOROS

Hace muchos años cuando era un joven lleno de ilusiones y de sueños de grandeza, caminando con mi padre vimos a uno de los hombres más ricos de la sencilla ciudad donde vivíamos.

Recuerdo que le dije: Mira quién viene… quboveda1e hombre más rico y más importante. Mi padre respondió: Rico? Y de que le vale si cuando se muera no se podrá llevar nada en el cajón?

Aquel episodio no dejó de ser una simple anécdota entre un joven y su padre, preocupados como estábamos en solucionar problemas propios de toda familia.

Cuando pasó el tiempo comencé a pensar en aquello que me había dicho mi padre. Cuántas cosas había que hacer para ser rico… y ninguna de ellas garantizaba que lo pudiera conseguir.

De aquellos pensamientos de riqueza que en algún momento habboveda2ía tenido, pasé a trabajar solamente para lograr lo que la mayoría de las personas necesitan tener.

Mi padre anciano por ese tiempo me preguntó: Todavía deseas ser rico? Obviamente le contesté que no, que me parecía que no merecía la pena ser rico por el placer de ser rico.

Más importante eran para mis hijos que la riqueza.

Y todavía no sabía que la mayor riqueza para un hombre era encontrar a Jesús y recibir la Gracia de reconocerlo y aceptarlo como Señor!

Lucas 12:19-21
Diego Acosta García

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EGO

Pocas cosas resultan más chocantes que cuando una persona que solo habla sí misma y no hace otra cosa que destacar sus virtudes, innumerables por cierto.

Esta dosis de vanidad puede hacer creer a quién la tiene en su corazón que es verdaderamente importante, aunque a los demás les cueste apreciar y por eso la proclaman.ego

El ego de algunas personas los lleva a extremos más allá de toda razonabilidad, porque entienden el mundo desde su única perspectiva y se consideran el centro de ese universo.

Quién obra de esta manera nunca podrá reparar en quienes lo rodean y las necesidades que pueden llegar a tenerego2. Nunca considerará al necesitado como alguien útil para su reinado.

Se alimentará de su propia complacencia, de su propia suficiencia y será siempre un peligroso adversario de todos quienes no comprendan o no aceptan su superioridad.

Tendrá su corazón lleno de ira hacia quienes puedan ser superiores a él y de inmisericordia hacia quienes considere menos que él.

Así será su vida mezquina y arrogante.

Que podemos hacer frente a estas personas? Orar pidiendo al Señor misericordia para sus vidas, para que sean transformados y puedan comprender que la grandeza propia no es más que miseria humana.

2 Timoteo 3:2
Diego Acosta García

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RAZONES

Todo lo que imaginamos los hombres está relacionado según nuestra propia dimensión, si somos prudentes ambicionaremos menos y si somos avarientos ambicionaremos más.

Siempre ha sido así. Nuestras medidas son las medidas naturales de los seres humanos. Nunca conseguimos traspasar esos límites porque se escapan a nuestra imaginación.

Desde esa perspectiva es que valoramos todo. Consideramos a algunas personas pobres porque no tienen dinero y consideramos a otras ricas porque lo tienen en cantidad.

Nunca pensamos que una persona pobre puede ser muy rica espiritualmente, porque es un concepto que no pertenece a la escala de los valores del mundo.rico

Pero si es rica le adjudicamos un valor aún mayor, porque le damos importancia a lo que vemos y a las ventajas que podemos lograr estando al lado de un poderoso.

Este esquema de pensamiento y de obrar no hace otra cosa que limitarnos porque aparentemente nunca seremos algo sino tenemos dinero y siempre seremos importantes si lo tenemos.

Frente a esto los que nos llamamos hijos de Dios debemos reaccionar y pensar cuál es nuestra actitud frente a esta desmesura que castiga lo poco y premia lo mucho, materialmente hablando.

Pensemos que las razones de los hombres son limitadas.
Las razones de Dios son eternas.
Oremos para comprender la dimensión divina para alejarnos de la terrenal.

Salmos 45:6
Diego Acosta García

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