LOS CONTRASTES

Cuando observamos las vidas de algunas personas nos sorprendemos de los resultados que logran en sus actividades y sobre todo, cuando advertimos que lo que hacen lo hacen al margen de las normas.

Esto casi siempre es lo que más nos llama la atención, porque pareciera que hay quienes tienen la capacidad para lograr concretar sus aspiraciones sin importarles mucho los medios que emplean.

Esta es la cuestión: Cómo es posible que algunas personas triunfen, si viven en el límite de la legalidad o incluso la traspasan sin que les ocurra absolutamente nada?

Como evidencia es sumamente concreta y puede que nos impacten sus resultados, pero debemos reaccionar y tratar de encontrar el punto de equilibrio sobre la cuestión.

Es verdad que pareciera que hay personas que son inmunes a los fracasos y también parecen inalcanzables para las leyes que rigen en la sociedad y que supuestamente nos hacen iguales.

Pero no es menos verdadero que no podemos ni debemos tomar como referencia de nuestro comportamiento, esas actitudes que tanto nos impactan.

Lo real es que un día finalmente todos seremos iguales ante la Justicia del Eterno y entonces advertiremos la diferencia de vivir según sus normas y el castigo que tendrán quienes las violaron. Nadie escapará de la Justicia de Dios.

Deuteronomio 6:25
Diego Acosta García

EL PEQUEÑO TESORO

Un domingo por la tarde la hija menor de una familia le comentó a su madre que cuando estaba en la escuela dominical había encontrado un tesoro.

La madre sonrió y esperó que la niña continuara con la historia. Dijo que cuando la maestra les estaba explicando la Biblia, escuchó un versículo que comprendió inmediatamente.

Y que ese versículo la había causado una gran impresión, por lo que entendió que era un pequeño tesoro que Jesús había puesto en su vida para que la acompañara.

La madre la abrazó emocionada porque sabía que la historia tenía un profundo contenido espiritual y también porque comprendía que su hija a pesar de su edad estaba creciendo en los caminos del Señor.

Esta pequeña historia nos debería hacer reflexionar acerca de la necesidad de ayudar y de estimular a nuestros hijos a que busquen en la Biblia sus inmensos tesoros.

Esos tesoros, que para muchos están ocultos, pero, que por la gracia se abren ante los corazones dispuestos a recibirlos con sencillez y también con agradecimiento.

La vida espiritual de los hijos es una gran responsabilidad, es un mandato indeclinable que recibimos cuando el Señor nos concedió el maravilloso presente de ser padres.

Filipenses 4:7
Diego Acosta García

YO TRANSGRESOR…

Algunas personas de notoriedad en la vida de la sociedad suelen destacar su condición de transgresores, poniendo de manifiesto su capacidad para decidir.

Resultan tan atractivas estas manifestaciones, que suelen causar un gran impacto en quienes viven esperando que sucedan cosas extraordinarias en su vida.

Es decir si otros pueden transgredir, por qué yo no puedo ser también un transgresor? Esta duda genera inquietud, incertidumbre y también una cierta ruptura con el pasado personal.

En este proceso de dudas y de admiración hacia ciertas personas, nos convertimos en transgresores cuando un día decidimos que las normas no son lo suficientemente importantes como para que las respetemos.

Si llegamos a esta conclusión habremos dado un gran paso hacia lo que significa no respetar ningún límite ni tampoco aceptar que nadie nos imponga condiciones.

Lo grave es que nos olvidamos que los humanos sí estamos obligados a cumplir con las normas que Dios ha establecido para cada uno de nosotros.

Vivir como transgresor supone un acto de rebeldía en contra de lo que es lo mejor para nuestra vida y esa actitud nos puede llevar a tener graves consecuencias espirituales.

Proverbios 3:1
Diego Acosta García

NO JUZGUEMOS…

En algunas situaciones rápidamente levantamos el dedo acusador sin tratar de entender lo que ha ocurrido, ni las causas que provocaron situaciones que nos han disgustado.

Esto es completamente natural y por tanto forma parte de las actitudes de los seres humanos, lo que puede explicar que reacciones airadamente o bien que lo hagamos callados, pero siempre con un cierto rencor.

Sin embargo esto no es normal que ocurra con quienes nos llamamos hijos de Dios, porque lo cierto es que deberíamos obrar de una manera diferente y ello traerá también consecuencias distintas.

Si obramos dejándonos llevar por nuestros sentimientos o nuestras emociones, seguramente habremos satisfecho a nuestro natural, pero habremos obrado mal con relación al hombre espiritual.

Como debemos obrar? Recordando siempre que el dominio propio es un elemento esencial en nuestros comportamientos y por tanto no debemos dejarnos llevar por los impulsos.

En todo caso deberemos tener presente siempre que las actitudes del Señor son las que nos deben inspirar en cada momento y eso excluye cualquier reacción que no esté inspirada en sus enseñanzas.

No juzguemos precipitadamente nunca porque entonces nos expondremos a actitudes que no podrán ser confrontadas con la Palabra de Dios, porque habremos obrado lejos de lo espiritual. Y habremos juzgado.

Salmos 82:2

Diego Acosta García

YO SOY ASÍ

Con notable frecuencia afirmamos que somos de una determinada manera y lo hacemos con gran contundencia, dejando más que claro que es casi inmodificable lo que decimos

Con esa certeza nos comportamos y vamos afirmando tanto para los demás como para nosotros mismos, que hay una forma de ser que no podremos cambiar.

Este comportamiento nos conduce lentamente a convencernos que hay una determinada forma de ser que tenemos que inamovible y de la que tal vez nos sentimos contentos.

La cuestión es: esto es verdaderamente así? Y nosotros podemos pensar que sí, que esto resulta tal y como lo planteamos, sin pensar en ninguna variante.

Lo cierto es que si nos consideramos hijos de Dios esta forma de proceder no es la más correcta, por cuanto siempre debemos estar preparados a ser transformados.

En la dirección que nos marca el proceso que nos debería llevar a ser semejantes a nuestro Señor, al autor de nuestra fe, para que parecernos a Él sea el gran logro de nuestra existencia.

Por esta razón debemos ser muy prudentes en nuestras afirmaciones y permitir que el Señor pueda obrar en nuestra vida y dejar de ser como somos para ser como Él quiere que seamos.

Job 36:22
Diego Acosta García

POR EL ODIO…

Sorprende como la sociedad acepta con una cierta naturalidad la acción de algunos grupos que solamente actúan inspirados por el odio irracional, en contra de personas indefensas.

Lo más grave es que algunos de esos violentos también son minorías en la sociedad en la que viven, por lo que sus acciones son todavía más incomprensibles y también más censurables.

Esta clase de episodios revela cuanta enfermedad espiritual hay en la sociedad en la que nos toca vivir, por cuanto algunos humanos se comportan brutalmente contra otros humanos.

Cuál es el móvil de estas acciones? Simplemente el odio, el odio más irreflexivo y más agresivo que nos podamos imaginar, lo que también nos muestra otra cuestión importante.

Se trata de cómo debemos de servir a la sociedad para que estos hechos violentos dejen de producirse, actuando sobre las vidas de quienes se creen con derechos sobre los demás.

La acción civilizadora del Evangelio es por tanto una cuestión que nos atañe de manera directa y para ser parte debemos pedir Sabiduría de lo Alto y osadía inspirada en el Espíritu.

Cada día debemos estar más comprometidos con el propósito que nos dejó el Señor de llevar el mensaje de Salvación, aún a aquellos que nos inspiran rechazo por sus comportamientos.

Proverbios 10:12

Diego Acosta García

SABER ESCUCHAR

En el anecdotario de uno de los deportistas más famosos del mundo, se cuenta que un día cuando comenzaba su carrera dos veteranos compañeros le sugirieron que ensayara una determinada acción del juego.

La joven estrella los escuchó y decidió que a partir de ese mismo día, luego de cumplir con sus obligaciones profesionales con relación a los entrenamientos practicaría lo que sus compañeros le indicaron.

Fueron ellos precisamente los que le indicaron los secretos de esa acción, ya que eran consumados especialistas. El aprendizaje bien pronto comenzó a dar notables frutos.

Con el paso del tiempo y ya convertido en una estrella mundial, el joven recordaba con afecto a quienes en un determinado momento le dieron un valioso consejo.

A qué viene este recuerdo? A que deberíamos pensar que todos nosotros deberíamos poner en práctica el consejo que seguramente se nos ha dado: que estudiemos la Palabra de Dios.

Si pusiéramos el mismo empeño que ese joven que se convirtió en una estrella mundial, tal vez no tendríamos la misma repercusión, pero sí podríamos mejorar nuestra relación con Dios y enseñar a nuestros jóvenes discípulos.

Saber escuchar es un acto de humildad que nunca debemos dejar de practicar, porque escuchando con el corazón dispuesto podremos avanzar en el proceso para hacernos semejantes al Señor.

Eclesiastés 12:9
Diego Acosta García

 

LA REVELACIÓN

Uno de los momentos más impresionantes de la vida de creyentes, se verifica en el cuando Dios tiene la gracia de mostrarnos algo relacionado con sus propósitos.

Esto suele ocurrir en el momento más inesperado y más sorprendente, pero siempre con relación a lo que Él nos quiere mostrar para que entendamos parte de lo que tiene para nosotros.

Ese momento tan absolutamente trascendente lo debemos atesorar en lo más profundo de nuestro corazón, porque es la demostración que el Eterno está con nosotros.

Estos encuentros difícilmente pueden ser explicados, pero sí es posible hablar de ellos para que quienes lo vivan lo puedan entender como una manifestación del Poder.

Debemos estar muy atentos también al lugar donde se produjo la revelación porque puede tener significado con relación a aquello que Dios nos quiere mostrar.

Es también ese tiempo grandioso una oportunidad para agradecer una vez más la Misericordia y el Amor que se derrama sobre nuestras vidas, al ser confirmados los propósitos del Supremo para cada uno de nosotros.

De esta manera podemos confirmar plenamente que Dios siempre habla, que siempre responde a nuestras oraciones y que siempre está atento a anunciarnos algo, en el tiempo perfecto!

2 Timoteo 1:19
Diego Acosta García

EL NOMBRE

En una clase de escuela dominical una joven maestra explicaba que Dios había creado todo lo que veíamos, nos había creado a cada uno de nosotros y nos consideraba sus joyas más preciosas.

Una niña muy seria le preguntó: Entonces si Dios me quiere, por qué tengo un nombre tan feo? La maestra le comentó: De verdad te parece feo tu nombre, porque a mí me parece muy bonito.

La niña insistió: Pues a mí no me parece bonito y no me gusta…La joven maestra recordó que al lado de su clase estaba la fundadora de la escuelita y en un acto de humildad decidió pedirle ayuda.

La señora enterada de la situación, se dirigió a la niña: Así que no te gusta tu nombre? No señora, le respondió categóricamente. Entonces la señora le hizo un comentario muy especial, para explicarle lo que significaba aceptar.

Escucha amada niña, es posible que a ti no te guste tu nombre, pero si tu sabes que Dios nos ha creado a todos, no te parece que a Dios también le gusta tu nombre? La niña sonrió y aceptó por primera vez el nombre con el que se la identificaba.

Génesis 5:2
Diego Acosta García

 

RECORDATORIO

Más de una vez nos ha pasado que un día cualquiera y sin motivos aparentes, nos encontramos enfermos y entonces clamamos a Dios por sanidad.

Cuando ese tiempo pasa, retomamos nuestra vida con toda naturalidad y nos afanamos por nuestros problemas, nuestro trabajo y con nuestras necesidades.

El olvido de la enfermedad es muy rápido, casi tan rápido como el olvido en el que dejamos al Eterno cuando le clamamos por nuestra salud y por recuperarla pronto.

Podríamos afirmar que somos muy rápidos para el olvido y muy poco dados para reconocer que la salud de la que disfrutamos se la debemos como todo, a nuestro Dios. El recordatorio de la enfermedad… dura muy poco.

Y por qué ese olvido? Sin duda esta es la gran cuestión, la facilidad que tenemos para dejar atrás las cosas desagradables y con ellas a quién una vez más nos ha solucionado el problema que atravesamos.

Cuando nos levantamos al iniciar el día deberíamos de pensar que ese simple hecho es todo un acontecimiento que ha sido permitido por el Señor, para que lo honremos un día más.

La fragilidad de nuestra memoria espiritual es nuestra responsabilidad, porque sin memoria corremos el riesgo de perder nuestra identidad de creyentes y lo más importante: Olvidarnos de Dios.

Salmos 77:11
Diego Acosta García