LA AYUDA QUE ESPERAMOS

Es notable nuestra capacidad de criticar o de levantar juicios, sin pensar que antes o después seremos víctimas de nuestras propias valoraciones, es decir caeremos en los mismos errores que juzgamos.

Hace un cierto tiempo un amigo nos decía que él hacía años que esperaba que alguien lo ayudara para continuar con su trabajo ministerial, ante lo que pensamos lo errado que era su pensamiento.

Pero pocas semanas después, pensamos exactamente lo mismo: qué bueno que sería que alguien nos ayudara a desarrollar nuestro ministerio para poder ampliarlo y consolidarlo hacia el futuro.

Dónde radica nuestro  error? En pensar siempre que tendremos ayudas de personas a las que conocemos o que pensamos que eventualmente nos podrían echar una mano, como se diría coloquialmente.

Obrando así estamos cometiendo varios errores. El más grave de ellos, es que estamos desplazando a Dios de nuestra confianza y la estamos depositando en terceras personas.

No advertimos que en el propósito que Dios tiene para nuestra vida, seguramente utilizará en determinados momentos a determinadas personas.

Pero podemos tener casi la seguridad que no serán en las que confiamos o de las que esperamos que serían quienes nos ayudarían.  Dios es nuestro Ayudador y es en Quién debemos confiar.

Salmo 146:5
Diego Acosta García

JUEGO DE PALABRAS

A la mayoría de nosotros nos sorprenden las frases afortunadas que reflejan pensamientos o enfoques llamativos sobre determinados temas, que nos pueden hacer sonreír y a veces hasta meditar.

Esto sucede porque el valor de las palabras es de una índole superior, pues debemos recordar que todo fue creado a través de la Palabra y por tanto debemos darle la importancia que tienen.

De allí que cuando vemos frases que suponen un ejercicio mental muy agudo, nos impactan y hasta nos conmueven porque son inesperadas o brillantes.

Tal vez sea necesario que aprendamos que cada palabra tiene su importancia, tanto las que pronunciamos como las que callamos, pues en su momento son igual de válidas.

Cuando hablamos con propiedad es porque estamos seguros de lo que estamos haciendo, no estamos cayendo en el mero ejercicio del palabrerío vano y vacío.

Cuando callamos es porque estamos demostrando dominio propio, capacidad para controlar nuestras reacciones y sobre todo mesura en nuestras actitudes.

Dice un refrán que seremos esclavos de nuestras palabras y amos de nuestros silencios, refrán que es superado por la sabiduría de María la madre del Señor, cuando escuchaba y guardaba las cosas en su corazón.

Pensemos que siempre seremos sometidos a juicio cuando hablamos, tanto por la razón que tenemos como por la falta de integridad que podamos demostrar. Seamos sabios y demos el mejor uso a nuestras palabras.

Génesis 1:3
Diego Acosta García
Foto publicada por Sara Díaz en facebook.com

COHEREDEROS O ACUSADORES?

Con sorpresa y con tristeza asistimos a la polémica iniciada por las acusaciones que denunció un judío, acerca de que él y sus antepasados cargaban con la muerte de Jesús.

La sorpresa se origina en que cuesta creer que todavía haya personas que no entiendan que ese argumento fue utilizado durante años por la iglesia católica para denostar a los judíos.

Tristeza, porque cuesta creer que quienes nos llamamos hijos de Dios no sepamos comprender que en el grandioso Plan de Salvación para los hombres, el sacrificio de la cruz era indispensable.

No podemos permanecer indiferentes ante este tipo de situaciones que nos obligan a pensar seriamente, en lo que nos han enseñado y en lo que enseñamos.

Para evitar que los errores del pasado los repitamos en el futuro,  recordemos que este tipo de afirmaciones siempre provocan desasosiego e incertidumbre en los hombres y mujeres con poca experiencia en las cosas del Señor.

Cada día que pasa se agigantan nuestras responsabilidades con relación a los tiempos que nos toca vivir y también para enseñar a quienes nos sucederán, en horas que serán todavía más difíciles.

Debemos afirmarnos en la Verdad y esa Verdad es la que nos guiará hacia las respuestas categóricas. Si somos coherederos del Pueblo del Señor, como podemos acusar al Pueblo de la Promesa?

Gálatas 3:29
Diego Acosta García

CONTROLAR TODO…

Parece que forma parte de la naturaleza humana el querer tener todo bajo control, desde las personas hasta los hechos, pretendemos que nada se escape de nuestro arbitrio.

Nos afanamos de una manera constante en que nada se escape de nuestra mirada o de nuestro conocimiento, tratando de ser en última instancia la autoridad dominante.

Lo sorprendente es que esta forma de actuar no es solo distintiva de las personas importantes, sino también de quienes teniendo menos relevancia se afanan por controlar lo que está a su alcance.

Seguramente todos nos olvidamos cuando Moisés recibió de su suegro el sabio consejo de dejar en manos de otras personas actuaciones que a él lo agotaban más allá de lo razonable.

Puede que el ejemplo sea muy bueno, pero también puede que choque frontalmente contra nuestro afán de hacer sentir nuestra autoridad, de hacer oír nuestra última palabra.

Pero obrando así, tal vez perdamos de vista lo esencial del ejemplo de Moisés y el consejo de su suegro. La cuestión más relevante es que no solo que admitió el consejo sino que tuvo la humildad de aceptar su error.

Desear el control de todo puede ser tomado como un síntoma de responsabilidad, pero también puede ser considerado como un presuntuoso propósito de ocupar el lugar de Dios, que sí es el Soberano sobre todo.

Génesis 18:19-23

Diego Acosta García

POR QUÉ VIVIMOS?

No hace mucho tiempo nos formularon una pregunta sencilla pero de difícil respuesta, la típica cuestión que no esperamos y que de golpe trastorna nuestra plácida vida.

Alguien nos dijo: Realmente vivimos por lo que murió Jesús? La primera reacción es responder rápidamente, casi sin pensar, pero algo en nuestro interior apaga nuestro impulso y nos callamos.

Como se puede responder a una pregunta como esta? También nos podemos preguntar: Por qué nos sorprende tanto una pregunta de este tipo?

Como ocurre casi siempre, la cuestión no está en las preguntas sino en las respuestas, en lo que seamos capaces de declarar para no dejar una cuestión pendiente.

Mucho nos tememos que las respuestas que podamos dar serán evasivas, tal vez otras preguntas, pero en el fondo ocurre que nos cuesta muchísimo decir que sí o decir que no.

Sencillamente porque tanto una cosa como la otra necesariamente no será del todo cierta, porque lo que está muy claro es que debemos perseverar en nuestro crecimiento espiritual, para comenzar a decir que sí.

Si asumimos esta situación personal como la más sincera, tal vez podamos en el futuro aproximarnos a una respuesta más categórica y poder decir: Sí estoy tratando de vivir por lo que murió Jesús.

Hechos 17:28
Diego Acosta García

ECHAR LAS REDES

En una predicación una hermana se sorprendía porque dijimos que era muy notable la obediencia de Pedro de echar las redes, cuando el señor Jesús le dijo que lo hiciera.

La sorpresa se derivaba del hecho de que Pedro era el pescador y ya había renunciado a seguir con sus tareas porque la mañana había llegado y debía esperar hasta la noche siguiente. Porque se pescaba de noche, no de día.

Entonces Jesús le dijo que echara las redes nuevamente y Pedro respondió sin dudar a pesar de que su experiencia y su lógica le indicaban que no debía hacerlo, sin argumentar que el Divino Maestro era carpintero y no pescador.

Muchas veces nos podremos encontrar con situaciones como esta, en las que recibiremos indicaciones para obrar de una determinada manera, que va en contra de nuestra experiencia o de nuestro saber.

Pero en eso precisamente radica la obediencia y también un principio de fe fundamental, porque juntos la obediencia y la fe, pueden liberar hechos tremendos como le ocurrió a Pedro y sus compañeros.

No pongamos límites humanos a las cuestiones sobrenaturales, porque con toda seguridad nos perderemos los resultados contenidos en las redes de las cosas que no se ven, pero que milagrosamente están listas para nosotros.

Salmos 141:10
Diego Acosta García

LA ELOCUENCIA DE UNA IMAGEN

 

Con una cierta reiteración hemos destacado la importancia que tienen los actos y los gestos por encima de las mejores palabras con las que podamos expresar nuestra condición de hijos de Dios.

El Señor Jesús cuando habló del buen samaritano lo dejó claramente expresado, quién menos responsabilidades tenía fue el que más hizo en ayuda del necesitado.

Por esta razón debemos de estar atentos para descubrir y poner de manifiesto, cuando encontramos algo que pueda contribuir a la extensión del Reino.

No es frecuente que se mencione a algo realizado por otras personas, pero es necesario tener el gesto de reconocimiento a quién se ha esforzado por dejar un mensaje que pueda trascender.

No se trata de impresionar a los creyentes, se trata de llevar el mensaje de Salvación y Esperanza,  a aquellos que nunca lo han recibido, a aquellos que seguramente lo anhelan aunque no lo reconozcan.

Por eso es que dirigimos nuestra mirada a una foto que fue colocada en una de las redes sociales, como un reclamo para que los creyentes despertemos de nuestro letargo.

Y también para llamar la atención de quienes están esperando ese mensaje, que los libere de las ataduras de una vida gris, sin nada para el futuro y llena del vacío del mundo.

Hechos 10:36

Diego Acosta García

NOTA: El texto dice: SUBE ANTES QUE SEA DEMASIADO TARDE – El Arca de Noé del Siglo XXI

NUESTRA CONFIANZA…

El Apóstol Pablo nos enseñó la importancia que tenía para él, saber en quién había depositado su confianza para vivir y para desarrollar su ministerio y proyectarlo a través de sus discípulos.

Muchas veces confiamos tanto en nuestras propias fuerzas, en nuestro talento y en nuestra capacidad, que nuestros afanes nos llevan a realizar tareas que muchas veces nos sobrepasan.

Es indudable que es importante fijarse objetivos, pero necesariamente esos objetivos deben formar parte del Plan de Dios para nuestras vidas, porque caso contrario estaremos obrando fuera de Su Soberanía.

Es entonces es comenzamos a asumir riesgos muy grandes, porque no solo nos apartamos de la Voluntad de Dios sino que además, estaremos obrando según nuestros propios recursos.

Siendo así, todo nos parecerá desmesurado, impropio de la naturaleza humana limitada que tenemos y caeremos antes o después, en la desesperanza y la frustración.

El ministerio de Pablo no fue nunca fácil, pues muchos de sus contemporáneos le reprocharon constantemente haber abandonado su condición de fariseo para aceptar al Señor Jesús.

Pero Pablo nos ha enseñado que cuando el Espíritu Santo tocó su corazón y transformó  su vida, a partir de entonces él siempre supo en quién había confiado. Y en ese mismo Dios debemos confiar todos nosotros.

Salmos 40:4
Diego Acosta García

EL RENUEVO

Cuando los niños nos preguntan una y otra vez: Por qué? Por qué? Llega un momento en el que puede parecernos que ya no tenemos la capacidad para dar respuestas razonables.

Todos sabemos que hay un momento en la vida de las personas, que esa capacidad de querer saber más y más, parece inagotable y forma parte del proceso de crecimiento natural del ser humano.

Ponemos especial énfasis en la afirmación del proceso de crecimiento natural y no decimos de la evolución del ser humano, con un propósito deliberado, porque estamos convencidos de que hay crecimiento y no evolución.

Este punto que puede resultar tan controvertido tiene su fundamento en las enseñanzas bíblicas, en las que continuamente se habla de crecimiento, de hacernos mayores y no de evolucionar para ser mayores.

Esto también tiene que ver con la renovación espiritual que se produce cuando nos arrepentimos, somos perdonados y nos convertimos en hombres nuevos y mujeres nuevos.

Somos hombres y mujeres que hemos muertos al pasado y nacidos de nuevo para el futuro. Si en este punto un niño preguntara: Por qué? La respuesta sería porque así lo ha determinado Dios.

Y en eso consiste el renuevo, no solo de nuestro corazón sino de nuestra mente, porque no argumentaremos nada, solamente podremos decir a un niño: así lo ha determinado Dios, porque Él nos ama. Y damos gracias por eso.

Isaías 61:9
Diego Acosta García

LO FUNDAMENTAL Y LO RELATIVO

En estos tiempos vivimos en un mundo donde todo es posible, donde todo está permitido, donde todo es válido y por lógica consecuencia es el mundo de lo relativo.

Nada parece cuestionable y todos nos movemos sobre la base de que el fin justifica los medios, con algunas variables todavía más simpáticas, si es que esto fuera posible.

En algunos países una frase ha conquistado el carácter de axioma y por tanto es una ley no sancionada pero sí establecida dentro de los criterios de la sociedad.
Nos estamos refiriendo a la frase que asegura que: si te parece bien…hazlo. Es decir, podemos hacer todo aquello que nos parezca bien, que nos guste o que nos de placer. Sin límites, ni condicionantes.

Este es el mundo donde todo es relativo y nos olvidamos con una facilidad impresionante de todo aquello que jamás podrá ser relativizado o condicionado a nuestros gustos.

Nos olvidamos de los fundamentos que nos distinguen como hijos de Dios, de los principios que nos diferencian de la sociedad aferrada a su relativismo y a su falta de moral.

Es tiempo que reflexionemos acerca de nuestra vida espiritual que no puede verse afectada por lo relativo del mundo. Si aceptamos al Señor Jesús como nuestro Salvador, obremos como sus discípulos.

Salmos 11:3
Diego Acosta García