LA HORA DE LA PRUEBA

Hace algún tiempo alguien comentó que creía que estaba viviendo el tiempo de la prueba que el Señor nos pone y en esa afirmación estaba implícito el peso que constituía para él ese momento.

En el fondo este amigo estaba buscando el apoyo y la solidaridad de quienes estábamos a su lado, para que intentáramos hacer más llevadero ese enfrentarse con la realidad.

Me sorprendió cuando uno de los que escuchábamos el relato de los «porque» y de los «como» relacionados con la prueba, tuvo una palabra de sabiduría que siempre recordaré.

Le dijo: puedes estar muy contento porque esta prueba significa que Dios te tiene muy presente y de que te ama mucho, porque caso contrario no se estaría ocupando de tí.

Fue tan impactante este mensaje que nadie permaneció impasible y todos comprendimos que esa frase encerraba una profunda reflexión vinculada con las pruebas de Dios.

Nos quedó claro que el Señor siempre está atento a nosotros y así como en determinados momentos sentimos su Gracia en otros nos toca vivir su preocupación y amor por cada uno de nosotros.

Recordemos siempre en la hora de la prueba que nunca deberemos soportar nada que sea superior a nuestras fuerzas y que siempre en esos momentos su Gracia estará con nosotros.

2 Corintios 12:9
Diego Acosta García

LA TRAGEDIA DEL GÉNERO

Como se angustia nuestro corazón cuando escuchamos que ha sido muerta una mujer por quién había sido su compañero o quién lo era en el momento de la tragedia.

Como se angustia nuestro corazón, porque entendemos que la muerte de cada mujer es un poco responsabilidad de todos, porque no fuimos capaces de advertir la inminencia del drama.

Como se angustia nuestro corazón porque tarde comprendimos que pudimos haber obrado y nos callamos o nos desentendimos de una situación tormentosa.

De poco valen las explicaciones cuando están en juego la vida de personas, que viven el doble fracaso de haber apostado por la vida y de correr el riesgo de perderla.

Es necesario que asumamos como propia cada situación de la que somos testigos, para que la muerte no llegue a triunfar sobre un hogar, sobre una familia, sobre los hijos que se quedan sin madre.

Pensemos que la misericordia y el amor que se nos reclama para el prójimo, deben ser aplicados en estas situaciones donde las relaciones fallidas pueden desembocar en muertes sobrecogedoras.

Seamos parte del problema ayudando al que lo precisa con consejos sabios, con palabras meditadas, con humildad sin acusaciones. Seamos fieles al llamado de defender la Vida.

1 Tesalonicenses 4:4
Diego Acosta García

GUARDEMOS EL FUTURO

Los hijos son un preciado tesoro que se ha puesto en nuestras manos para que los cuidemos y los guiemos, pensando que serán ellos quienes nos sucedan como futuras generaciones.

La guía y el cuidado han cambiado según los tiempos pero nunca han dejado de ser una alta responsabilidad que debemos asumir con amor y sabiduría.

Los adelantos tecnológicos han puesto a nuestros hijos en el medio de una auténtica marejada de productos de todo tipo, que los influyen y los llevan a tener determinados comportamientos.

Los más simples y elementales cuidados nos deberían hacer preocupar por todo lo que llega a nuestros hijos, por todo lo que ven y por todo lo que oyen, así como nuestros padres hicieron con nosotros.

Ser desaprensivos en el ejercicio de nuestras obligaciones y tolerantes por comodidad o complacientes por mantener una supuesta armonía, nos pueden llevar a situaciones imprevisibles.

Especialmente cuando nuestros niños no tienen la capacidad de discernir por sí mismos acerca de lo que está bien o de lo que está mal, es decir con relación al bien y al mal.

El Señor Jesús dijo que debemos dejar que los niños se acerquen a Él y ese mandato establece que no ignoremos que Él es quién los recibe y es a Él a quién debemos de tener como referencia para nuestros hijos.

2 Timoteo 3:14-15
Diego Acosta García

VAMOS AL CULTO

Coloquialmente decimos que vamos a la Iglesia, cuando deseamos expresar  que vamos al Culto, especialmente los de los días domingos que son los más especiales.

De esta manera estamos asociando al lugar de Culto con la Iglesia, cuando en realidad se trata de dos cosas completamente diferentes si las analizamos desde la perspectiva bíblica.

El Señor Jesús luego de Pentecostés nos hizo depositarios del Espíritu Santo y por tanto a partir de ese momento nos convertimos en Su Iglesia y en ese sentido somos el Templo.

Distinto es el lugar de Culto porque bien puede ocurrir que el sitio físico donde se celebra, aunque sea un lugar que reúna mínimas condiciones materiales, pero sin embargo la presencia del Señor lo transforma divinamente.

Incluso debemos recordar que los lugares de Culto pueden estar cerrados, precintados o directamente prohibidos como ocurre en algunos países donde no existe la libertad religiosa.

Por tanto debemos entender que al ser nosotros Iglesia, lo somos en cualquier circunstancia y lugar, allí mismo donde nos encontremos por cuánto el Espíritu Santo está en nosotros.

Podríamos cambiar nuestra manera de hablar y en lugar de decir que vamos a la Iglesia, deberíamos afirmar que vamos al Culto. Estaríamos hablando con más rigor y acercándonos a la enseñanza de Jesús.

Efesios 3:17
Diego Acosta García

LAS ADVERTENCIAS

Cuando los discípulos le pidieron al Señor Jesús señales antes del fin, tuvieron como respuesta indicaciones precisas que son verdaderas señales que debemos reconocer.

Lo cierto es que muchas de esas señales se han repetido a lo largo de los siglos y cada generación las interpretó a su manera, valorando que estaban dirigidos para su tiempo.

Esto tiene que ver más que con el tiempo medido en años, con el tiempo de vida de las personas y por eso debemos vivir pensando en que el fin se acerca y por tanto debemos ser fieles con los mandatos recibidos.

Esta compleja relación entre el tiempo relacionado con el fin y con el tiempo relacionado con la duración de nuestra vida, nos debe llevar a la conclusión, que las señales del fin se relacionan con nuestras obras en la tierra.

Por tanto todas las advertencias que hemos recibido las debemos transformar en hechos que nos impulsen a vivir de una manera diferente, acercándonos cada vez más al modelo Supremo.

El Señor Jesús les dijo que habría acontecimientos muy importantes pero que no eran el fin, así que en nuestra vida habrá hechos trascendentes, pero que no serán el fin de los tiempos.

Los hechos trascendentes se vinculan con nuestro fin personal y en eso debemos entender como advertencia, que debemos prepararnos para el momento del Juicio. No despreciemos las advertencias.

Mateo 24:6
Diego Acosta García

NO AL TEMOR

Generalmente utilizamos distintas palabras para expresar una idea, pero en el caso del miedo y del temor, no son sinónimos y por tanto no representan lo mismo.

El miedo está relacionado con lo físico, con el dolor que podamos sufrir corporalmente o con lo que nos pueda pasar en una situación problemática pero siempre relacionada con nuestra integridad.

El temor tiene otro carácter y está relacionado con la inquietud que nos producen determinadas situaciones que nos puedan afectar no en lo físico sino en lo espiritual.

El temor se hace mayor cuando se trata de enfrentar a situaciones que son difíciles de entender, como cuando nos enfrentamos con fuerzas ocultas o poderes que sabemos que existen pero que no podamos ver.

El miedo se relaciona como lo opuesto a la valentía, que se dice que es una forma superior del miedo. El temor está relacionado con la confianza que tengamos no en nuestras fuerzas sino en el propio Dios.

Por eso somos reiteradamente advertidos de que no debemos temer, porque mayor es el que está con nosotros que los que están contra nosotros.

Esta verdad espiritual nos debe acompañar en cada momento de nuestra vida, cuando nos tengamos que enfrentar a las fuerzas ocultas que siempre serán derrotadas por el Poder Soberano de Dios.

Proverbios 14:26
Diego Acosta García

NI UN SEGUNDO ANTES

Los hombres nos afanamos continuamente por tratar de dominar el tiempo, por atrasarlo o por adelantarlo, como si con esos intentos pudiéramos hacernos soberanos de algo tan importante.

Si somos jóvenes pretendemos que los días pasen a un ritmo mayor que el de nuestra ansiedad y si somos mayores pretendemos que los días se alarguen para que no llegue el final.

En esos vanos propósitos invertimos nuestros mejores esfuerzos, olvidando que no podemos modificar el tiempo, por mucho que nos empeñemos y nos alteremos.

Más sabio será comprender que somos administradores del tiempo, que somos mayordomos de nuestro propio tiempo y en eso sí que tenemos que ser más que fieles.

Debemos comprender que hemos sido llamados a disfrutar de nuestro tiempo, a utilizarlo sabiamente y a no gastarlo neciamente, sabiendo que nada ocurrirá ni un segundo antes de que lo haya dispuesto Dios.

Es verdad que no sabemos el momento de nuestro final, pero en ese desconocimiento podemos darle sentido a nuestra vida, viviendo cada día sin pensar en el pasado ni desvelarnos por el de mañana.

Vivamos el tiempo que Dios nos proporciona con entrega, no dejando para mañana las buenas acciones que podemos hacer hoy, para que no nos sorprenda el momento postrero sin haber sido útiles y misericordiosos con el prójimo.

Levítico 26:4
Diego Acosta García

LA PERVERSIÓN DEL CHISME

Pareciera que uno de los grandes atractivos que tiene para nuestra sociedad es la de saber las intimidades de la vida de los demás, tanto que se ha convertido en un gran negocio esta auténtica debilidad.

Incluso hay personas que venden sus derechos como seres humanos y sacan rédito de sus propias miserias, de lo peor de sus vidas para convertirlos en ganancias fáciles.

En otra escala siempre habrá quienes esté dispuestos a hablar de la vida de los demás y siempre habrá quienes estén dispuestos a escuchar cosas que muchas veces no tienen la menor importancia, sin distinción de sexos.

Y si la tuvieran, no llegan a despertar la menor misericordia hacia la persona que vive determinadas situaciones y por el contrario, disfrutamos de los tropiezos y de los avatares de las vidas en graves riesgos espirituales.

El chisme destruye al que lo crea o lo repite y al que lo escucha o divulga, destruye a las personas que son objeto de esta forma inmisericorde de violar su intimidad o su vida,  aún cuando esas personas lucren con su intimidad.

Esencialmente el chisme es lo opuesto a muchas de las enseñanzas que hemos recibido, porque se escuda en la maledicencia, en el doble ánimo o en la voluntad de hacer daño.

Desterremos toda forma de chisme en nuestra vida, no lo aceptemos ni siquiera como oyentes circunstanciales y mucho menos lo entendamos como una diversión. Busquemos solamente la Verdad.

Levítico 19:16
Diego Acosta García

PERSEGUIDOS POR CRISTIANOS

Prácticamente todos los días se verifican informaciones de cómo se persiguen a los cristianos en distintos lugares del mundo, pero siempre por el mismo motivo: la fidelidad al Señor.

Especialmente en Asia y África la condición de cristiano supone un riesgo para la vida de las personas y esa amenaza puede elevarse a la categoría de riesgo de muerte.

Incluso en potencias mundiales como China por ejemplo, la falta de libertad religiosa se comparece con la falta de una real aplicación de los derechos humanos.

Frente a estas situaciones debemos abandonar nuestra actitud de pasividad y advertir que estas realidades no solo nos pueden afectar, sino que podemos tener la certeza de que finalmente nos afectarán.

El Señor Jesús habló acerca de que seremos perseguidos por ser sus seguidores y en los tiempos finales ese acoso será especialmente virulento, por lo que nos debemos preparar para esas pruebas que nos esperan.

Con toda seguridad esos tiempos nos confrontaran seriamente con nuestras afirmaciones de que somos continuadores de la obra del Señor Jesús, hasta sus últimas consecuencias.

En las pruebas también podremos comprobar cómo las promesas de que nunca seremos abandonados serán cumplidas y que cuando pongamos en riesgo nuestra existencia, tendremos la gran recompensa de la Vida Eterna.

1 Corintios 15:58
Diego Acosta García

EL CONSEJO

Un domingo en el Culto de la Iglesia un hermano se acercó a otro y le preguntó si estaba nervioso y éste le respondió que no y que además estaba extrañado por la pregunta.

Entonces llegó la explicación, de que había sido el Espíritu el que le había llevado a  preguntarle cómo se encontraba, a pesar de que era la primera vez que hablaban.

Decidieron compartir un café y entonces el hombre abrió su corazón y le dijo que sí, que estaba muy nervioso pero que más que nervioso, estaba desolado.

La razón era que en la Iglesia se sentía como un extraño, como un desconocido al que nadie se dirigía para comentarle nada o interesarse por su vida.

El hermano le comentó que era necesario siempre buscar la relación con otras personas en la Iglesia, precisamente para no sentirse extraño ni poco atendido.

Esta frase cambió el semblante del hombre que entonces comprendió que  era también parte de la Iglesia y que así como esperaba que otros se acercaran a él, él también debía acercarse a otros hermanos.

Este sencillo consejo cambió la vida de un hombre porque otro cumplió el mandato que había recibido del Espíritu. No seamos reacios a la relación personal.

El Señor quieres que seamos Su familia dentro de Su Iglesia y por eso nos debemos los unos a los otros.

Proverbios 4:13
Diego Acosta García