Receiving Gift of Salvation

Y SI FUERA…

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En los difíciles tiempos de mis luchas personales y también de mis fracasos, siempre venía a mi memoria una frase que recuerdo con especial cariño.

Un compañero de trabajo, bastante mayor que yo, me comentó un día acerca de lo corta que era la vida y de lo poco que valía vivirla.

Era desde luego un comentario muy propio de una persona próxima a la vejez y con la carga de frustración que significa no haber podido estudiar medicina y tener que ganarse el sustento en una radio a la que detestaba.

Otro de los compañeros que estaba escuchando nuestro diálogo intervino y dijo: Y si fuera…diferente de lo que Ud. cree?

El mayor de nosotros se quedó mirándolo sin saber muy bien que decir y allí  acabó la conversación.

Pero me quedé con la idea: Y si fuera…

Siempre me he creído una persona con una cierta dosis de intuición, pero luego del milagro de la Salvación, creo que lo que llamaba de esa manera no era otra cosa que el Espíritu Santo obrando en mí.

Aquella frase fue como una señal inesperada en tiempos de afanes y de pequeñas victorias y grandes desilusiones. Es que había algo más que todo eso?

Por esta razón fue que el día en que fui por primera vez a una iglesia evangélica, todo ocurrió serenamente. Me sentí en mí lugar…y la frase comenzó a cobrar sentido.

Y si fuera…Jesús el Salvador?

Y si fuera…Dios el principio de una nueva vida?

Y si fuera…la fuerza poderosa del Amor la que acabara

con el pasado?

Juan 5:21

 Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida,

así también el Hijo a los que quiere da vida.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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reforma 21

UN NUEVO MAESTRO ENSEÑA A MARTIN LUTERO LA DOCTRINA DE PABL

reforma

500 ANIVERSARIO…A 346 DÍAS

NOTAS DE LA REFORMA / 22

24 de Noviembre de 2016

 Luego del difícil tiempo con sus padres y de las exigencias de la escuela, finalmente Martin Lutero viaja a Eisenach para vivir en la casa de sus abuelos.

Allí continúa estudiando y es cuando conoce a Hans Treborio, que además de maestro era poeta, quién trató de una manera radicalmente a su joven alumno.

El rigor del látigo fue cambiado por las buenas maneras y de esta forma Lutero comenzó a tomar contacto con el Nuevo Testamento.

Descubrió entonces la profundidad de las enseñanzas que había vertido el Apóstol Pablo en sus Cartas, especialmente en la que dirigió a los Romanos.

Esta nueva vertiente de conocimiento abriría la mente y el corazón de Lutero hacia una perspectiva diferente en todo lo concerniente a la Salvación.

Diego Acosta

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demas

LOS DEMÁS…

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Es peligroso para la vida espiritual, preocuparse por el “qué dirán” y no servir a Dios que es lo procedente.

Este planteo es el que me formulo todos los días, para tratar de acabar con esa tendencia natural que tengo y que tenemos, de considerar siempre la opinión de los demás sobre lo que hacemos o dejamos de hacer.

Demasiado a menudo me sorprendo pensando qué estarán diciendo de mí, quienes me rodean y específicamente quienes son los más cercanos ministerialmente.

Verdaderamente parece que estuviera  participando de una competencia no declarada, para establecer quién es el mejor, el más piadoso y el más espiritual.

Triste realidad!

En esa lucha comprensible desde la perspectiva humana, en todos los casos me olvido y nos olvidamos de… Dios, aunque sea ÉL nuestro fundamento.

Esta amarga conclusión es a la que he llegado luego de considerar algunas de mis actitudes, algunas de mis tristezas e incluso alguna de mis rebeldías.

Me olvido penosamente que nadie se debe comparar con nadie!

La única referencia que debemos de tener los humanos es Jesús!

Es una meta grandiosa e inalcanzable, pero la única que tiene implícita la cuestión fundamental de nuestra existencia: La de ser fieles a Quién nos dio por Gracia la Salvación.

Todo lo demás se asemeja a un mero ejercicio de vanidad y orgullo, a un evidente proceso donde según más crecemos en nuestra opinión, menos somos en realidad ante los demás.

Y me olvido y nos olvidamos de lo fundamental: Ante el Único que deberemos rendir cuentas es ante el Supremo. Por tanto todos nuestros esfuerzos deben ser para ÉL.

Filipenses 3:13-14

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,

 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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