EN ESTE DÍA…
Las palabras de la boca del sabio son llenas
de gracia,
mas los labios del necio causan su propia
ruina.
Eclesiastés 10:12
Las palabras de la boca del sabio son llenas
de gracia,
mas los labios del necio causan su propia
ruina.
Eclesiastés 10:12
Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.
Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.
1 Juan 1:3-4
LA OTRA HISTORIA
Pocos grupos del pasado tienen un origen tan controvertido, con relación a sus creencias y también a su propia existencia.
Hay quienes los consideran los continuadores de la iglesia primitiva, que se mantuvieron fieles a la iglesia surgida con Constantino, cuando la declaró la religión oficial del imperio romano. Aunque esa relación no duró mucho tiempo.
Y también hay quienes los identifican con Pedro Valdo, que fue el fundador del movimiento que inicialmente recibió el nombre de los Pobres de Lyon,.
El origen de esta denominación no es otro que la inquisición católica en Carcasonne, que ha fechado en 1170 las primeras acciones contra los valdenses.
Tal vez pueda afirmarse que este grupo de creyentes que habitó en los Alpes de Italia, Francia y Suiza, principalmente, fue un grupo de disidentes de toda la liturgia de la iglesia romana.
Los valdenses fueron también grandes evangelizadores y se tiene constancia que recorrieron Alemania, Bélgica, Holanda e incluso llegaron hasta los países Escandinavos.
Fueron expulsados de la región mencionada y su regreso, fue fechado el 17 de Agosto de 1689, en lo que se ha dado en llamar el Glorioso Retorno.
Obviamente los principios de su doctrina, los acercan tanto a la Reforma iniciada por Lutero, que son reconocidos como parte de las iglesias surgidas en ese proceso.
Si resulta singular y controvertida la historia de los valdenses, si tiene más sólidos fundamentos los principios en los que creían.
Los comentaremos en la segunda entrega de este Comentario.
Diego Acosta
Y dijo al hombre:
He aquí que el temor del Señor es la
sabiduría,
y el apartarse del mal, la inteligencia.
Job 28:28
Mas el que se gloría, gloríese en el Señor;
porque no es aprobado el que se alaba a sí
mismo,
sino aquel a quien Dios alaba.
2 Corintios 10:17-18